El contexto artístico limeño presenta algunas
características propias de una gran capital, con sus
recursos y sus precariedades. Podemos encontrar en Lima un creciente
mercado de galerías de arte, algunas instituciones de peso
(ejemplos de la impronta de un pasado colonial, como
Fundación Telefónica o el mismo Centro Cultural
de España en Lima), centros de educación
específica en arte (sobretodo en la Universidad
Católica) y cierto circuito artístico emergente
formado principalmente por artistas y curadores jóvenes. A
su vez, Lima sufre una casi total ausencia de crítica de
arte, una falta de museos, centros o eventos capaces de producir y
apostar en arte contemporáneo, así como grandes
dificultades para acceder a contextos internacionales. Una
situación compleja y dura en la que, hoy por hoy, la
estrella parece ser el curador.