CASCATENG
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)
DAVID G. TORRES
http://www.davidgtorres.net

David G. Torres lleva tiempo pensando en qué pasó en los últimos setenta y primeros ochenta: COUM Transmissions y Chris Burden, Siouxsie y Valie Export, Dead Kennedys y Lynda Benglis, Radio Futura y Talking Heads. Como un último coletazo de utopía, de no importa qué hagas ni cómo lo hagas. A partir de ahí ha intentado hacer algunas cosas, expos, textos... Siempre buscando pensar críticamente, al revés, a contrapelo. Y alguna vez casi conseguirlo.

06 diciembre 2013

El Dilema. Olle-Mataix. Foto:Juande­ Jarillo Que cuál es el dilema queda claro desde la entrada de la exposición en el texto de sala: que la celebración del trabajo realizado desde los centros de arte de Catalunya que explica esta muestra coincide con el cierre o recorte de muchos de ellos y, más allá, con una nueva remodelación política del centro que acoge la exposición “Un dilema. El arte contemporáneo y la inversión en la incertidumbre”, Santa Mònica (después de tantos cambios ya no sé como llamarlo, Centre d’Art Santa Mònica, Arts Santa Mònica o solo Santa Mònica).

Así que Jeffrey Swartz, comisario de la muestra, se ha esforzado por no esquivar el dilema. Y la mejor manera que ha encontrado para hacerlo es afirmar la calidad de los trabajos de los artistas que se han producido en estos años en la red de centros de arte. A partir de ahí, también ha intentado hacer un breve diagnóstico de cuáles son los principales intereses desarrollados por los artistas en Catalunya: la insistencia en procesos analíticos y poéticos; lo urbano y lo humano; lo doméstico y cotidiano; y la responsabilidad política y social. Pero es un breve intento que queda reducido al texto inicial, porque luego hay tanto esfuerzo en señalar esa pujanza y valor de muchos trabajos que se ha olvidado de contextualizarlos. Hay mínimas referencias en las cartelas al origen de muchos proyectos, el contexto en el que se dieron o escuetas referencias a la exposición de la que formaron parte. Y apenas hay hojas de sala o cartelas que expliquen la lógica de muchas piezas que sí lo necesitan. Lo necesita el proyecto de Josep Maria Martín (a no ser que le dediques la hora que dura el vídeo), lo necesita el proyecto de Democracia (¿a cuento de qué salta ese chaval entre tumbas?) y sobre todo los proyectos educativos y publicaciones de artistas que requieren algo más que una vitrina. Seguramente también lo necesitaban Antoni Llena o Francesc Abad que sí tienen cartelas explicativas, pero: ¿por qué unos sí y otros no, cuando todos parecen tratados con un democrático uso del espacio? Sintomáticamente, para los que quieran buscar guiños, la pieza de Francesc Abad es un retrato personal de la precariedad, de la suya, mostrando las nóminas de sus ingresos que nada tienen que ver con su práctica artística. Ese también es el dilema.

Más allá de la calidad de las obras, más allá de volver a ver Santa Mònica con las ventanas abiertas, con una pasarela demasiados años oculta y de nuevo aireada respetando la remodelación de los arquitectos, la exposición queda desarticulada y exige un esfuerzo excesivo para recordar los recorridos temáticos que Jeffrey proponía al principio del texto que da inicio a la exposición. Y sin embargo, ha intentado regresar a un terreno en el que los artistas tengan espacio, que las piezas y las propuestas estén ahí. Así, anula la tendencia tan instaurada a hacer de nuevo un “Libro blanco del arte de Catalunya” y, al mismo tiempo, esquiva la tendencia a las exposiciones documentales como "La cuestión del paradigma". Aquí no hay paradigma sino dilema.

Un dilema que tiene hasta su símbolo: la célebre Roulotte de Can Xalant, que durante tantos años estuvo en el exterior de este centro de producción de Mataró, y que ha sido su icono, -el símbolo de una etapa en la que se apostaba por la producción y el conocimiento-, ahora está en la terraza de Santa Mònica, justo delante de la Conselleria de Cultura. Y ahora, aquí, ese símbolo, como les acostumbra a pasar a los símbolos al cambiar de contexto, ha mudado de significado. Jeffrey ha señalado que ha implicado un gran esfuerzo y salvar muchos obstáculos traer esa roulotte e instalarla ahí. Teresa Sesé, en su artículo sobre la reorientación del centro y apertura de la exposición, recordaba que Antonio Ortega ha insistido en que el problema del Santa Mònica es que está delante de la Conselleria de Cultura y que el Conseller de turno, en lugar de ver otros centros, ve este cada día al llegar al despacho y piensa en qué podría hacer en él.

El gesto no es solo propiedad del artista, el comisariado también puede estar hecho de gestos. De gestos y de compromiso. Y hay muchas maneras de entender el compromiso, la que visibiliza aquí Jeffrey tiene que ver con poner por encima de todo la necesidad de desarrollar proyectos y contextos de trabajo. Así, solo puede haber querido poner ahí la roulotte para escarnio, vergüenza o para, al menos, recordar a aquellos que la ven a diario que seguimos ahí.


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