La exposición como proceso; la exposición como espacio de trabajo; la exposición como acontecimiento; la exposición como lugar de relación y lugar de creación; la exposición como un intento de hacer una exposición; la exposición invisible... De todo ello hay en el “Espai de l’intent” en Can Felipa comisariada por el ex-director de Hangar, Pedro Soler.
En palabras de Pedro Soler: “La funció d’Hangar és generar i recolzar la producció i la de Can Felipa donar espai a l’experimentació artística; així era lògic de decidir de posar l’èmfasi sobre l’ús productiu de l’espai.” Así, “Espai de l’intent” es un proyecto en Can Felipa como reflejo del trabajo realizado en Hangar. Para llevar a cabo ese intento, Pedro Soler recogía varias fuentes: por un lado, unas declaraciones de Francis Alÿs en las que habla de que todo proyecto artístico está hecho del intento y, por otro, el texto de Suely Rolnik Geopolítica del chuleo. Y además ponía un sólo impedimento: no exponer fotografía ni vídeo. Esta última traba, sin duda, responde a un cansancio frente a lo comúnmente repetido en las exposiciones de arte contemporáneo y ejemplifica el deseo de encontrarse con algo más auténtico, más directo, en términos de creación y, también, de compartir.
Bajo estas premisas la exposición se inauguró sin obras, estas irían apareciendo poco a poco fruto de las jornadas de trabajo, de los intercambios, de las performances programadas cada miércoles o de los cursos de dibujo que también se organizaban en el espacio de Can Felipa. Resumiendo: experimentación, proceso e intercambio.
Sorprende que no aparezca como cita ninguna referencia a la tan cacareada hace unos años estética relacional. Porque de hecho el proyecto (no habría que llamarlo exposición) suena inevitablemente a aquellos proyectos que auspiciados por una interpretación libre del libro de Nicolas Bourriaud inundaron buena arte de las instituciones artísticas ávidas por estar a la moda y manifestar su experimentalidad (comidas para todos, performances y mucho cartón y celo incluidos). Evidentemente, un espacio como Can Felipa también precisa dejar claro su carácter experimental y para ello una exposición que no lo es, que está hecha de eventos, clases de dibujo, performances y gente haciendo cosas en general le va como anillo al dedo.
Es cierto que la exposición en tanto que dispositivo necesita encontrar su espacio. O sencillamente necesita definirse: como espacio de comunicación; como lugar de producción; y directamente como estructura de exhibición frente a las tecnologías de distribución de la información libre. De ahí que sea loable el esfuerzo de pensar la exposición como un espacio de lo posible; que también sea consecuente contemporáneamente apostar por el intento antes que por el resultado cerrado y firme. Pero, todo ello no nos aparta de algunos peligros que pueden encerrarse en, por ejemplo, la renuncia a la fotografía y el vídeo. En primer lugar, porque implícitamente vuelve a poner el acento en la cuestión de los lenguajes artísticos y sus divisiones: vídeo y fotografía frente a pintura y escultura y todos frente a aquella etiqueta de arte relacional. En segundo lugar, porque planteado como “una aposta per les arts plàstiques, el cos i la matèria” más bien suena a un regreso a valores reaccionarios en arte propios de las interpretaciones más formalistas de Tàpies.
Finalmente, una última cuestión. Sí, Can Felipa es un espacio para la experimentación o, tal vez, sólo para artistas jóvenes; y, sí, en ausencia de otros espacios ha devenido uno de los lugares de visita obligada porque es el que más (o el único que) apuesta por programar exposiciones con nuevos comisarios, con nuevos artistas y con nuevos intentos. Sí, el “Espai de l’intent” pretende aunar el “espíritu” experimental de Can Felipa con la vocación de espacio de producción de Hangar. Y, sí, una exposición es un intento. Pero también una exposición es un espacio de visibilidad, y propone un relato, es un texto que se ve. El problema ante tanto proceso es que el espacio está lleno de rastros, pero es imposible leer ningún relato, es imposible ver o reconstruir ninguna lógica que vaya más allá de reconocer que lo que vemos son los restos de algo que pasó y que seguro tuvo sus momentos de intensidad en la relación, en las risas o en lo creativos que somos todos.
Con todo ello llegaríamos a una cuestión, simple, pero que creo que a estas alturas es lícito plantearse: ¿para quien se hace una exposición?
pues no lo sé, mi familia y amigos no han tomado mucho interés en ir a verla, y si yo no participara quizás tampoco hubiera ido
Per què vaig publicar i ho vaig entregar al públic? Només pot estimar-se allò que hom conserva per a un mateix. Qui redimonis té ganes de continuar quelcom que ja ha estat enfangat amb xarrameques? (Carlota a Weimar, Thomas Mann). Aquest pensament tradueix la meva opinió.
Ha sido una grata sorpresa que nuestro proyecto "L’Espai de l’Intent" aparece comentado en la premiada revista de arte A-Desk.
Pero es importante precisar que el texto de David G Torres no es una critica de la exposición l’Espai de l’Intent. Es una pura producción literaria, basada en la web del proyecto*.
Con razón (aunque nihilista) la respuesta de Carlos Gonzalez a la cuestión final del texto, porque ni siquiera se desplazan los críticos de arte !
Mi caprichosa prohibición de la fotografía y el vídeo - lejos de ser "tapies reaccionarismo" - hablaba precisamente de eso, la presencia física, o, va de lo mismo, la ausencia. Y de allí, efectivamente, el sentido de las exposiciones en espacios físicos y el para quien y el como.
me encantaria un segundo parte de tu texto, David - una analisis de la exposición - te aseguro que encontraras algo mas en Can Felipa que "meros restos".
Tienes hasta el día 20 de Marzo ;)
Gracias
Pedro
Yo desde mi modesta distancia, desde mi impostura descapitalizada, desde mi pequeño sans tête, ya me sentía sobrepasado por las consecuencias del intento. Ya me temía que el intento acabaría desconfiando de cualquier encumbración, de cualquier "hasta aquí hemos llegado". Hay que admitir, David, que has entrado al capote con muy buena disposición y que tus comentarios, más allá de su acierto, expanden aún más la dimensión que "El espacio del intento" se proponía explorar. Se puso en énfasis las virtudes de un proceso que nos prometía un no terminar jamás y "no", lo digo enfáticamente, una quietud de un "por fin". Yo hubiera optado por el sostenimiento del intento hasta el final, hasta el momento de la hoguera. Ese espacio de quietud final, mortífero, puede llegar sin duda a preguntarnos: ¿Estoy agotado? ¿Puede Ud. continuarme? Creo que en ese desconsuelo y en esa pregunta final reside también la gracia de la propuesta. Esos detritus finales, con todo su pegamento, su desgaste, sus prótesis, sus artilugios alentadores, sirven para desnudar ese impulsivo intento de solemnizar la cultura. Ya sé que el entorno público está dirigido por un Darwinismo cultural que impone sus prioridades y que, al final, somos recipientes de su confianza. Este, sin embargo, es un espacio de alambres, de esparadrapo, de polvo, de golpes, de caídas... Una apuesta bien articulada, ese ejemplar filtrado de antemano por los juicios de comités y expertos en el que no caben incertidumbres, no hubiera recurrido jamás a la desesperación del intento. A todo esto solo añadiría una pregunta: ¿Vendrás a celebrar con nosotros la palabra final de las llamas?
Estimado Pedro,
Todas las críticas están para ser criticadas. Y es posible que escriba desde la imaginación. Pero lo que no es cierto es que no haya visitado la exposición. Nunca he escrito ni lo haré de algo que no haya visitado. Así que la acusación está de más.
Pero sí, es cierto, además de visitar la exposición he leído muchos de los documentos que habéis producido. Y no, no he tenido oportunidad de ir algún miércoles a alguna de las actividades, aunque no estoy seguro que eso me desautorice.
En cualquier caso no acabo de entender el malestar que intuyo de ambos comentarios frente a mi crítica. Simplemente hablo intentando comprender algunos aspectos del proyecto (la unión Hangar / Can Felipa en "espíritu") y destacar lo positivo que tiene plantear la exposición (no esta, cualquiera, el dispositivo exposición) como intento. Porque creo que aporta algo a un dispositivo que debemos replantear, analizar y repensar en términos críticos. Otra cosa es que en la solución de ese conflicto (de ese intento) vea problemas serios, que son los que señalo (vía estética relacional y formalismo). De ahí venía la pregunta sobre para quien se hacen exposiciones. Realmente la planteaba en términos lo más simples posibles, lo más naif posible: me parece una pregunta pertinente que requiere que pensemos y solucionemos y que tiene que ver con pensar qué es una exposición. También por eso me ha sorprendido la respuesta de Carlos González, problemática como mínimo.
En fin, me preocupa es que tenga que explicar lo que escribo, me preocupa en relación a esa producción literaria que, aunque socarronamente, me otorgas y agradezco.
Problemática, sintomática y sin malestar ninguno. En acorde con tu pregunta como crítico y la invitación de Pedro como comisario de la misma.
Muy buenas david y seguidores de a-desk
Creo que tal vez hayas enfocado tu crítica desde el punto de vista del crítico, del sujeto implicado en la crítica, no como un espectador implicado en una comunicación per-formativa, que tal vez era lo que se pretendía. No por ello quiero anular tu interés en sonsacar verdades de donde no las hay, sino intentar (de nuevo aquí el intento no poderoso), explicar la paradoja de lo cínico y el cinismo implicado en destaparlo (dos cinismos por otro lado harto diferentes).
La propuesta trabaja con la creación de una realidad virtual basada en el olvido, en partir de lo olvidado para poner el acento en la percepción, y reconstruir una supuesta realidad paralela que no termine en un estado de pulcritud absoluta, de vacío posmoderno como anestesia especulativa.
Aquí estamos tratando la inversión, algo muy diferente a lo que es la especulación, hablamos de medios distendidos, no de especulación dualista, estructural, y ademas hablamos de supurar un quiste acumulativo cultural (fruto de esta especulación posmoderna en la que lo que vale lo dictan los amiguitos de los artistas, amiguitos de los comisarios...etc)
Es por ello que tu planteamiento está miopemente entorpecido por afectos a la vacuidad, por un amor terrible a la vida que vivimos y una no aceptación de la muerte como fin vital. Digo ésto, porque no se trata de una vuelta a la modernidad, ya que no son sujetos los que crean, son objetos, artistas y comisario en una actitud performativa im-posible, son objetos que dictan las normas, objetos inalcanzables como reza la cruda realidad del capitalismo de ficción.
No se, se podrían escribir litros de tinta tratando de explicar esta situación contextual, pero primero tendríamos que haberla vivido.
Yo, como objeto de esta exposición, tan solo confío en que el calor producido por la fricción tal vez consiga hacer que las grandes nubes de tetas (que son todos los deseos artísticos sublimados en forma de excreción incontrolada), escupan de vez en cuando unas bolas de granizo que demuestren que lejos de estas, el calor de lo erótico hace que el hielo se deshaga.
Carlos, dont cry, ...Good morning Vietnam!
Con todos mis respetos, y teniendo en cuenta que alberto gracia no existe para las fuerzas del estado, saludo atentamente a esta revista
salud!
Por cierto, y que no se me olvide, millones de gracias por haber hecho visible el espacio del intento, en el cual tal vez el mayor error haya sido desafiar al vídeo y a la fotografía cuando posiblemente no era necesario (el comisario se me va a enfadar) : )
...sin embargo quiero creer que no ha sido más que un ornamento en este circo
Un saludo de agradecimiento.
En primero es un gran alivio para mi que fuiste a ver a la expo - para el respecto que tengo hacia ti & tu ofico.
Llegue a esta conclusion equivocada (disculpa la falta de acentos, estoy trabajando en un teclado ajeno) porque no hay absolutamente ninguna referencia a la obra de la expo. El espacio & la obra no existen en tu texto.
Lal unica referencia (tangential, generica) a la obra es eso :
"El problema ante tanto proceso es que el espacio está lleno de rastros, pero es imposible leer ningún relato, es imposible ver o reconstruir ninguna lógica que vaya más allá de reconocer que lo que vemos son los restos de algo que pasó..."
y por eso no pude imaginar que habias visto la expo.
Porque para mi hay una clara serie de corrientes que atravesan la obra que tienen que ver con la fragilidad, la imaginacion, la aspiracion, el deseo. Hay restos, si, tambien, y mausoleos y las toneladas de piel muerte que han caido de los visitantes. Hay textos y indices y, sobre todo, hay obra. Viva.
"En fin, me preocupa es que tenga que explicar lo que escribo, me preocupa en relación a esa producción literaria que, aunque socarronamente, me otorgas y agradezco."
No creo que has tenido que explicar lo que escribes, esta muy pertinente y claro. Es la ausencia en tu texto que me confunde, no lo que hay.
A mi, me preoccupa que hay que explicar lo que se fabrica, que por eso se fabrica, me preocupa en relacion a esa produccion artistica, a la produccion de objetos.
Aunque muchos artistas han pasado por el espacio la obra es esencialmente de Carlos Gonzalez Gonzalez & Alberto Gracia - los 2 han elaborado un trabajo alrededor de la imposibilidad, del intento, fallido o no. Lo encuentro tremendamente conmevedor.
Entiendo que tal vez para ti ha faltado un trabajo mas rigoroso de comisariado ? para elucidar la exposicion como un singular "texto que se ve" ( interesante frase tuyo y todo un programa) o revelar el texto imanente. Pero la apuesta, el intento, fallido o no, aqui era para un "un cuerpo que se siente" mas que un texto que se ve.
Y, en respuesta a tu ultima pregunta - ¿para quien se hace una exposición?
Por supuesto, hay muchas diferentes tipos de exposicion con muchos diferentes tipos de publicos.
Solo puedo decir que en Can Felipa hemos tenido un monton de gente de muchas diferentes ambientes y actividades. Entiendo que lo hacemos para ellos y, para nosostros, que les necesitamos. Hacer una exposicion es, para mi, exposarse. Exposarse porque sin los otros estamos perdidos. Entiendo que somos naufragos. Y que la exposicion puede ser una precaria balsa.
"Tengo que conseguir mucha madera, tengo que conseguir, de donde sea. Y cuando mi balsa esté lista ... "
que hago con ella ?
pues el dia 20 a quemarla :)
enfin, muy estimulante todo.
Pedro







