{"id":13492,"date":"2009-02-09T00:20:00","date_gmt":"2009-02-09T00:20:00","guid":{"rendered":"http:\/\/a-desk.org\/2009\/02\/09\/tiempo-real-y-tiempo-institucional\/"},"modified":"2017-09-25T22:57:26","modified_gmt":"2017-09-25T22:57:26","slug":"tiempo-real-y-tiempo-institucional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/a-desk.org\/ca\/magazine\/tiempo-real-y-tiempo-institucional\/","title":{"rendered":"Tiempo real y tiempo institucional"},"content":{"rendered":"<p class=\"post_excerpt\">La conexi\u00f3n entre la sala de exposiciones y la realidad colindante no siempre es f\u00e1cil. El tiempo dentro de los museos, el ritmo y la idea de realidad se ven afectados por lo que significa la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nLa voluntad de comunicaci\u00f3n con la sociedad desde el sector art\u00edstico contempor\u00e1neo persiste. No \u00fanicamente de comunicaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n existe una idea de incidencia, de replanteamiento, de redefinici\u00f3n y lectura de lo que ocurre alrededor nuestro. <\/p>\n<p>Una de las opciones para lograr este contacto ha pasado por la reformulaci\u00f3n de los espacios expositivos y los modelos institucionales. De las programaciones estancas hemos pasado a sistemas flexibles, al peso de la educaci\u00f3n y a al crecimiento de todo tipo de actividades realizadas desde museos, centros de arte o las variopintas instituciones que conforman el contexto del arte. Se trabaja con espacios creativos paralelos (si podemos separar la cultura en clusters) y se incorpora el cine, la literatura, la pol\u00edtica o la m\u00fasica dentro del discurso art\u00edstico. <\/p>\n<p>Un af\u00e1n para convertirse en realidad, para activar y formar parte del engranaje que define la sociedad, obliga a repensar los tiempos de actuaci\u00f3n y definici\u00f3n. Los museos, y tambi\u00e9n los centros de arte, programan a a\u00f1os vista definiendo modelos de actuaci\u00f3n propios y apostando (en el mejor de los casos) por elementos que enriquecen la programaci\u00f3n final pero dentro de las coordenadas que definen cada instituci\u00f3n. Pero esta programaci\u00f3n a a\u00f1os vista necesita tambi\u00e9n asumir cierta capacidad de adaptaci\u00f3n y de opci\u00f3n a respuesta a realidades colindantes. Esta situaci\u00f3n obliga a estar muy atentos no \u00fanicamente a la realidad del contexto art\u00edstico global sino tambi\u00e9n a los cambios e intereses politico-sociales de lo local.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed todo bien. Muchos artistas tambi\u00e9n trabajan bajo las mismas premisas, pero los formatos de exposici\u00f3n siguen complicando la vida en el momento de buscar esta comunicaci\u00f3n directa, este deseo de trabajar en \u201ctiempo real\u201d. <\/p>\n<p>El propio concepto de \u201ctiempo real\u201d, criticado por ling\u00fcistas, parte de una concepci\u00f3n de la realidad en contacto con la red. El t\u00e9rmino deriva de algo que, tambi\u00e9n, ha sufrido de la velocidad que nos rodea. Ese \u201creal time\u201d de la red que va aumentando a medida que la tecnolog\u00eda da el siguiente paso. Pero \u00bfqu\u00e9 pasa con la exposici\u00f3n? La exposici\u00f3n, en la mayor\u00eda de los casos, sigue siendo este formato cerrado, que se define por una fecha de inauguraci\u00f3n que marca la din\u00e1mica de comunicaci\u00f3n de los centros y los media. Una vez inaugurado ya est\u00e1, pasamos al siguiente proyecto (o a los tres o cuatro que llevamos entre manos). Si las propuestas expositivas piden de un tiempo en presente el trabajo desde la instituci\u00f3n se resiente. Algunos ejemplos pr\u00e1cticos: los curators externos no acostumbran a estar presentes en el espacio expositivo, ni en la ciudad, una vez inaugurada la exposici\u00f3n. Los trabajadores de la instituci\u00f3n tampoco tienen tiempo (no est\u00e1 contemplado en sus esquemas de trabajo) para mantener un tiempo presente en la exposici\u00f3n. Y los vigilantes de sala o los informadores acostumbran a tener poca comunicaci\u00f3n con la parte \u201cprogram\u00e1tica\u201d de las instituciones. Por no hablar de las evaluaciones, eso a lo que nunca se llega por falta de tiempo.<\/p>\n<p>Pero el problema de fondo no radica \u00fanicamente en estos temas estructurales. El consumo de la exposici\u00f3n tambi\u00e9n parte de una idea de tiempo distinta. Los white cube, black box o sus m\u00faltiples variantes acostumbran a ofrecer una realidad \u201cdistinta\u201d a la de \u201dla calle\u201d. El tiempo dentro de la exposici\u00f3n es distinto y viene predefinido por un h\u00e1bito de consumo as\u00ed como de una actitud que permite pocas modificaciones. Romper con estos h\u00e1bitos nos lleva, en muchas ocasiones, a un alto \u00edndice de fracaso.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos hablar largo y tendido de \u201clo relacional\u201d y de c\u00f3mo propuestas que quieren ser \u201cverdaderas\u201d se convierten en representaciones o intentos de ser algo que el propio formato dificulta. Podr\u00edamos hablar de estos intentos (fallidos o exitosos) de modificar los ritmos de ofrecer experiencias m\u00e1s \u00edntimas, emocionales o de di\u00e1logo. Y no es f\u00e1cil, porque el tiempo institucional acostumbra a ser distinto del que necesitan este tipo de propuestas.  El tiempo institucional no tiene porqu\u00e9 coincidir con la realidad. Si al entrar en un museo las cosas cambian, la relaci\u00f3n con los objetos es otra, la idea de verdad e importancia revolotea por los espacios expositivos a lo mejor tocar\u00eda tener plena consciencia de que la lucha para encontrar otros ritmos y conexiones nunca ser\u00e1 una tarea f\u00e1cil. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conexi\u00f3n entre la sala de exposiciones y la realidad colindante no siempre es f\u00e1cil. 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