{"id":13923,"date":"2006-09-04T13:18:00","date_gmt":"2006-09-04T13:18:00","guid":{"rendered":"http:\/\/a-desk.org\/2006\/09\/04\/la-mala-critica\/"},"modified":"2017-09-25T23:01:48","modified_gmt":"2017-09-25T23:01:48","slug":"la-mala-critica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/a-desk.org\/ca\/magazine\/la-mala-critica\/","title":{"rendered":"La mala cr\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p class=\"post_excerpt\">Un ejemplo de los m\u00e1s recientes sobre la imagen que se tiene de un cr\u00edtico: en la \u00faltima pel\u00edcula de M. Night Shyamalan, &#8220;La joven del agua&#8221;, aparece un cr\u00edtico de cine presentado como un tipo hura\u00f1o, un tanto mezquino, parco en palabras, las pocas que dice, sarc\u00e1sticas, bajito y con gafas; siempre fuera de lugar, su pose de resabidillo le acaba valiendo ser devorado, literalmente, por una fiera mitol\u00f3gica. Perd\u00f3n por desvelar una de las intrigas de la pel\u00edcula, como dec\u00eda el escorpi\u00f3n seg\u00fan se hund\u00eda en el r\u00edo con la rana a cuestas: es mi car\u00e1cter. O tal vez es el car\u00e1cter de la cr\u00edtica: \u00a1se acabo el buen rollo!.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nSin duda, no el car\u00e1cter hura\u00f1o, pero s\u00ed el car\u00e1cter de la cr\u00edtica (de arte) es lo que se desgaja entre las l\u00edneas de &#8220;Clement Greenberg entre l\u00edneas&#8221;: un magn\u00edfico ensayo de Thierry de Duve en una cuidada edici\u00f3n de Acto Editores en colaboraci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n C\u00e9sar Manrique y el Aula Cultural de Pensamiento Art\u00edstico Contempor\u00e1neo de la ULL. Y para desgajar ese car\u00e1cter de la cr\u00edtica, Thierry de Duve se dedica nada m\u00e1s y nada menos a releer a Clement Greenberg. Una figura denostada, en permanente discusi\u00f3n, b\u00e1sicamente por haber mantenido una ortodoxia formalista: una explicaci\u00f3n lineal de la modenidad que encontraba la raz\u00f3n \u00faltima en una especulaci\u00f3n formal del cuadro y que hac\u00eda desembocar toda la historia del arte en la abstracti\u00f3n americana. Incluso esa convicci\u00f3n en la necesidad de un cierto gusto refinado que fuese capaz de desvelar los matices de la materia pict\u00f3rica le llev\u00f3 a poner en duda la artisticidad de las obras de Marcel Duchamp y, por lo menos, asegurar que sus seguidores Pop hac\u00edan un &#8220;arte falso&#8221;. De entrada sorprende que justamente sea Thierry de Duve quien se fije y se ponga a destripar los textos de Greenberg. \u00c9l, tan aferrado a los rigores duchampianos y al que dedic\u00f3 un fant\u00e1stico &#8220;Kant after Duchamp&#8221;. Aunque no es extra\u00f1o que as\u00ed sea, al fin y al cabo se ha pasado la vida discutiendo con el cr\u00edtico americano y, a pesar de todo, Greenberg sigue representando la figura del cr\u00edtico por antonomasia, sin duda el m\u00e1s conocido del siglo XX y el que m\u00e1s ha marcado el devenir de la cr\u00edtica de arte contempor\u00e1nea. Y eso que su aspecto para nada era el de un tipo hura\u00f1o, bajito, con gafas, sino m\u00e1s bien bonach\u00f3n; pero eso s\u00ed, nada dispuesto al buen rollito y s\u00ed a discutir. Algo bien patente en la \u00faltima parte del libro que reproduce una conferencia y la posterior discusi\u00f3n in\u00e9ditas del cr\u00edtico en la Universidad de Ottawa en 1987.<\/p>\n<p>En eso es en lo que se ha fijado Thierry de Duve. El gran acierto del libro es haber trazado  una l\u00ednea de demarcaci\u00f3n entre la teor\u00eda de Greenberg, ese formalismo tan denostado, y su estilo. Y a partir de ah\u00ed, ver qu\u00e9 es lo que ten\u00eda de peculiar el estilo de Greenberg para haber hecho de \u00e9l esa figura capital en el arte de la segunda mitad de siglo XX. Lo que se extrae de todo ello no es ya un perfil del estilo de Greenberg, sino un perfil del estilo de la cr\u00edtica. <\/p>\n<p>En ese destripamiento y esa lectura entre l\u00edneas que propone el libro tienen especial valor la recuperaci\u00f3n de fragmentos de cr\u00edticas del propio Greenberg, evidentemente in\u00e9ditas en castellano y me temo que dif\u00edciles de conseguir en ingl\u00e9s. Perlas como las que dedic\u00f3 a Pollock en una de sus primeras exposiciones: &#8220;Hay mucho barro en los lienzos m\u00e1s grandes de Pollock, los cuales, aunque menos logrados, son los m\u00e1s originales y ambiciosos. Joven y lleno de energ\u00eda, el pintor acepta encargos que no puede cumplir. En el grande y audaz Guardians of the secret, no sabe qu\u00e9 hacer con los dos grandes bloques de barro grabado (Pollock casi siempre graba sus colores m\u00e1s puros), y el espacio se tensa, pero no surge una pintura, ni el barro se llega a trasmutar. Este cuadro y Male and female (los t\u00edtulos de Pollock son pretenciosos) zigzaguean entre la intensidad de la pintura de caballete y la insustancialidad del mural. Las obras peque\u00f1as son m\u00e1s contundentes&#8221;. <\/p>\n<p>&#8220;Un estilo de cr\u00edtica que es tambi\u00e9n una actitud frente al arte y una \u00e9tica de las que Greenberg fue durante alg\u00fan tiempo un representante ejemplar. No entiendo por qu\u00e9 esa actitud ha de ser un privilegio exclusivo de quienes comparten el gusto de Greenberg\u201d<\/p>\n<p>Lo que Thierry de Duve ve ah\u00ed, al margen del juicio sobre Pollock, es el uso de la opini\u00f3n. No se trata de formalismo, de lo que se trata es de que Greenberg opina. Y eso, la opini\u00f3n, el valor de la opini\u00f3n, no la mera descripci\u00f3n, el irse por lo cerros de \u00dabeda, el dar explicaciones laterales o el mostrar lo listo que se es, es lo que Thierry de Duve hecha de menos en la actualidad: &#8220;Un estilo de cr\u00edtica que es tambi\u00e9n una actitud frente al arte y una \u00e9tica de las que Greenberg fue durante alg\u00fan tiempo un representante ejemplar. No entiendo por qu\u00e9 esa actitud ha de ser un privilegio exclusivo de quienes comparten el gusto de Greenberg\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Menos mal! Opinar no es ser formalista, y tampoco lo es creer que Greenberg es un modelo de cr\u00edtico ni apostar por un estilo de cr\u00edtica combativa (y lo dice Thierry de Duve, nada sospechoso de colaboracionismo formalista, \u00a1hasta el pope Jacques Ranci\u00e8re parece salvarlo un poquito en &#8220;Sobre pol\u00edticas est\u00e9ticas&#8221;). Tal vez as\u00ed podamos empezar a ver al rey desnudo o como m\u00ednimo ser conscientes de que asistimos al espect\u00e1culo de una cr\u00edtica descafeinada.<\/p>\n<p>La pregunta punzante es porqu\u00e9 eso sucede en la cr\u00edtica de arte. No as\u00ed en la cr\u00edtica de cine o de m\u00fasica. Y como Thierry de Duve apunta, eso no significa que debamos creer a pies puntillas lo que el cr\u00edtico califica o descalifica, pero sobre todo, habr\u00eda que a\u00f1adir, tampoco esperamos que el cr\u00edtico de cine nos d\u00e9 una lecci\u00f3n de historia del cine. El estilo de la cr\u00edtica tiene que ver con la opini\u00f3n, porque pertenece al \u00e1mbito del ensayo y no de la descripci\u00f3n. Si la cr\u00edtica tiene un estilo es porque si est\u00e1 emparentada con alg\u00fan lenguaje art\u00edstico es con el literario. Tiene que ver con la escritura y el uso del pensamiento en escritura, sus resultados se archivan en una biblioteca junto a los libros de ensayo.<\/p>\n<p>Si desaparece la opini\u00f3n, desaparece la posibilidad de discusi\u00f3n y el cotarro del arte acaba convirti\u00e9ndose justamente en eso, en un cotarro, en un oficio y no en una aut\u00e9ntica actividad que pertenece a la cultura y, por tanto, implica que es una actividad intelectual. En este sentido, Thierry de Duve lanza un aviso para navegantes: &#8220;Que en los a\u00f1os sesenta aparecieran al lado de los artistas unos mediadores cuyo papel apenas se pod\u00eda diferenciar del de los artistas -personas como Seth Siegelaub, Michel Claura o Harald Szeemann- es un inicio claro de una convencionalizaci\u00f3n del conjunto del mundo sel arte en torno a unos comportamientos y actitudes que denotan un saber casi profesional de las reglas del juego, m\u00e1s que un conocimiento t\u00e9cnico de las reglas est\u00e9ticas del oficio.&#8221; \u00bfSer\u00e1 que la cr\u00edtica ha acabado dependiendo del comisariado (y no al rev\u00e9s) y ha olvidado su saber por una labor mediadora que, eso s\u00ed, cree conocer las reglas del juego?<\/p>\n<p>Precisamente este verano hemos asistido a la puesta en pr\u00e1ctica con traje de gala de ese saber profesional de la reglas del juego y el abandono total de las reglas est\u00e9ticas del oficio. Al fin y al cabo la discusi\u00f3n sobre la designaci\u00f3n del nuevo director del Museo Picasso de Barcelona ten\u00eda que ver con el conocimiento de las reglas del juego. Con una absurda discusi\u00f3n sobre oficios como si estuvi\u00e9semos en la Edad Media en la que todos han tomando sus posiciones: se es gestor o se es director. Por supuesto para ser una cosa u otra hay que pertenecer al gremio profesional de unos o de otros, y para ello hay que ser una cosa o la otra, no hay trasvases posibles, ni intrusos. En todo caso, lo que brillaba por su ausencia es qu\u00e9 papel juegan en todo ello las ideas. En fin, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de lucha (para nada acabada) por una consideraci\u00f3n digna del trabajo en arte, resulta que nos hemos encontrado con eso, con un trabajo: una profesi\u00f3n. Y el precio parece que lo ha pagado ese otro juego de discusi\u00f3n que, insisto una vez m\u00e1s, sienta bases intelectuales y culturales. El precio tambi\u00e9n lo paga una opini\u00f3n que ha desparecido en favor de la nueva palabra de moda: la mediaci\u00f3n. Pues bien, si se trata de eso, zapatero a tus zapatos, mediadores a las medias y la cr\u00edtica, lo dicho, \u00a1se acab\u00f3 el buen rollo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un ejemplo de los m\u00e1s recientes sobre la imagen que se tiene de un cr\u00edtico: en la \u00faltima pel\u00edcula de M. 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