{"id":20549,"date":"2011-03-07T02:59:01","date_gmt":"2011-03-07T02:59:01","guid":{"rendered":"http:\/\/a-desk.org\/2011\/03\/07\/dicho-de-antemano\/"},"modified":"2011-03-07T02:59:01","modified_gmt":"2011-03-07T02:59:01","slug":"dicho-de-antemano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/a-desk.org\/ca\/magazine\/dicho-de-antemano\/","title":{"rendered":"Dicho de antemano"},"content":{"rendered":"<p class=\"post_excerpt\">En el Pompidou, Mondrian vuelve a ganar espacio. En un momento donde se habla constantemente de la necesidad de las historias m\u00faltiples, de ser cr\u00edticos con lo dicho, de la revisi\u00f3n necesaria de una historia del arte contempor\u00e1neo basada en los genios, el Pompidou ofrece un blockbuster sin nada m\u00e1s que lo de siempre. El eje entre la exposici\u00f3n sobre el vac\u00edo y ahora la presentaci\u00f3n, sin nuevo an\u00e1lisis cr\u00edtico, de Mondrian indican que seguramente los planteamientos expositivos son un men\u00fa de crisis.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nNos encantan las efem\u00e9rides. Nos apasiona saber qui\u00e9n naci\u00f3 el mismo d\u00eda que nosotros, qui\u00e9n cumplir\u00eda hoy ciento cincuenta, qu\u00e9 guerra empez\u00f3 hace setenta y cinco a\u00f1os. Tal vez sea que nos gusta celebrar, o quiz\u00e1 que queremos inscribirnos en una historia que se sobre-escribe d\u00eda a d\u00eda, en la que, si nos relacionamos con algo o alguien que valga la pena, tendremos m\u00e1s sentido.<\/p>\n<p>En cualquier caso, los comisarios de museos de arte moderno est\u00e1n de suerte porque, desde que en el 2005 se celebraron cien a\u00f1os del fauvismo, los aniversarios de las vanguardias van solucionando programaciones completas a valores seguros. El centro Pompidou es un ejemplo excelente: ya en 2006 celebra el 90 aniversario de Dada, en 2008 el 50 de la muerte de Louis Rouault y en 2009 el centenario del manifiesto futurista. Ahora le toca a Mondrian y De Stijl, que en principio parecen no celebrar nada en 2011; a no ser que tengamos en cuenta que en 1911 Mondrian se traslada a Paris y conoce a fondo el cubismo, pasando de la figuraci\u00f3n a la abstracci\u00f3n. Y si nos planteamos que la exposici\u00f3n coloca a Mondrian como eje de las pr\u00e1cticas que se articular\u00e1n posteriormente en torno a De Stijl, las efem\u00e9rides siguen teniendo su valor.<\/p>\n<p>Una se pregunta para qu\u00e9 se hacen las exposiciones que vuelven la vista a la vanguardia. No con un tono de hast\u00edo o cr\u00edtica (puesto que una disfruta del desvirtuado placer est\u00e9tico de toparse cara a \u00f3leo con un verdadero paisaje de los inicios de Mondrian), sino m\u00e1s profundamente, por qu\u00e9 se consideran importantes y qu\u00e9 se desea ofrecer a trav\u00e9s de la exposici\u00f3n de ciertas obras y ciertos movimientos. Porque una tiene la impresi\u00f3n de que exponer puede llegar a ser un acto muy poco meditado en estos \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan una bonita y poco cumplida regla, toda exposici\u00f3n debe de tener una raz\u00f3n de ser, es decir, debe presentar o bien nuevos trabajos, o bien nuevas visiones de obras existentes, o recuperar ideas o piezas que resulten destacadas en un momento o contexto dado. En ese sentido, la efem\u00e9ride no se considera de por s\u00ed una raz\u00f3n de ser. Todos los a\u00f1os se celebra el aniversario de algo, lo cual no quiere decir que ese \u201calgo\u201d sea hoy en d\u00eda relevante.<\/p>\n<p>Uno de los buenos argumentos para volver a las vanguardias es la relectura: el replanteamiento de nuestra visi\u00f3n sobre los movimientos, o la apreciaci\u00f3n de los valores a\u00fan actuales que aportaron. En este caso, a pesar de que no hay mejor excusa que una gran exposici\u00f3n monogr\u00e1fica con cat\u00e1logo gigante para volver sobre los viejos textos, analizar antiguas fotos y plantearse c\u00f3mo contar las cosas, el an\u00e1lisis cr\u00edtico brilla por su ausencia. <\/p>\n<p>Los grandes protagonistas son los de siempre, aunque con discretas pinceladas de \u201cotros\u201d, como los grandes cuadros de Bart van der Leck, pintados exclusivamente en los colores primarios; en alg\u00fan lugar se menciona muy por encima que fue tras conocerle cuando Mondrian adopt\u00f3 estas tonalidades. No obstante, los niveles de genialidad se establecen claramente para que nadie dude del gran maestro, y van der Leck desaparece tan pronto como apareci\u00f3.<\/p>\n<p>El otro caso abrumador es el de las mujeres que se presentan silenciadas en la exposici\u00f3n. En una de las salas dedicadas a Mondrian aparecen fotograf\u00edas de exposiciones y reuniones, y en ellas llama la atenci\u00f3n el enorme n\u00famero de mujeres. El nombre de todas ellas, como el de los hombres, aparece rigurosamente en el pie de foto; la diferencia es que, a pesar de su clara vinculaci\u00f3n con el ambiente art\u00edstico de la \u00e9poca, ni se explica a qu\u00e9 se dedicaban, ni se incluye alguna de sus obras en la exposici\u00f3n, exceptuando el Caf\u00e9 de l\u2019Aubette de Estrasburgo de Hans Arp y Sophie Tauber-Arp. Hace falta una ardua sesi\u00f3n de wikipedia por parte del espectador para descubrir que Nelly van Doesburg fue una importante pianista de vanguardia que realiz\u00f3 una gira dad\u00e1 con Kurt Schwitters y su marido Theo van Doesburg, que Sonia Delaunay era una polifac\u00e9tica y provocadora artista, que Franciska Clausen era una importante pintora abstracta danesa, muy reconocida en aquel momento tanto en Paris como en su pa\u00eds, o que Sophie K\u00fcppers fue una importante coleccionista que difundi\u00f3 la obra de los neoplasticistas en Alemania.<\/p>\n<p>No obstante, el caso m\u00e1s aplastante es el de la casa Rietveld-Schr\u00f6der, considerada uno de los ejemplos de arquitectura moderna m\u00e1s importante de los a\u00f1os veinte, y que muestra una enorme contradicci\u00f3n en sus presentaciones. Frente a la maqueta del edificio se encuentra un documental de sala, en el que se entrevista a Truus Schr\u00f6der y se recogen testimonios de Rietveld; ambos reconocen la importancia de esta mujer, que definen como colaboradora en la creaci\u00f3n de muebles desde 1921. Fue ella quien encarg\u00f3 la casa, remodelando con Rietveld diferentes propuestas, y finalmente dise\u00f1\u00f3 el espacio interior a trav\u00e9s de paneles m\u00f3viles, porque deseaba una casa sin paredes. El dise\u00f1o del espacio interior se le reconoce fundamentalmente a ella, y de hecho, representaba la forma de vida de una mujer moderna que Truus Schr\u00f6der comprend\u00eda como base de la arquitectura y el dise\u00f1o. En el cat\u00e1logo, en cambio, los comisarios escriben que \u201cRietveld inventa un modelo, ofrece la posibilidad de expresar una nueva forma de vida, dejando de lado los c\u00f3digos de la clase media\u201d. El estupor es supino al pensar que las mismas personas han colgado el v\u00eddeo y han escrito estas frases.<\/p>\n<p>Resumiendo, se podr\u00eda decir que la exposici\u00f3n de Mondrian en el Pompidou refuerza todo aquello que los historiadores cr\u00edticos con la metodolog\u00eda cl\u00e1sica ponen en duda: la figura del autor como genio creador \u00fanico, sin influencia de su entorno, sus circunstancias y sus compa\u00f1\u00edas; la jerarquizaci\u00f3n de las disciplinas, sobrevalorando siempre la pintura y la arquitectura; la predominancia de las figuras masculinas, tomando a las femeninas como acompa\u00f1antes, seguidoras o casuales promotoras; y en general, comprendiendo los movimientos de las vanguardias como espacios estancos e incomunicados, existentes por y para s\u00ed mismos, y que no necesitan ni necesitar\u00e1n jam\u00e1s ning\u00fan tipo de segunda mirada, contextualizaci\u00f3n o revisi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el Pompidou, Mondrian vuelve a ganar espacio. 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