{"id":20571,"date":"2011-06-13T12:24:21","date_gmt":"2011-06-13T12:24:21","guid":{"rendered":"http:\/\/a-desk.org\/2011\/06\/13\/malos-lectores\/"},"modified":"2017-09-26T01:00:31","modified_gmt":"2017-09-26T01:00:31","slug":"malos-lectores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/a-desk.org\/ca\/magazine\/malos-lectores\/","title":{"rendered":"Malos lectores"},"content":{"rendered":"<p class=\"post_excerpt\">La lectura, la escritura, la capacidad de an\u00e1lisis de nuestro contexto conlleva que aparezcan opciones m\u00e1s all\u00e1 de lo tr\u00e1gico, si es posible. El dominio de la velocidad, el cerrar la escritura en los g\u00e9neros que han resultado exitosos tambi\u00e9n econ\u00f3micamente conlleva que, de alg\u00fan modo, no podamos ver despu\u00e9s del hoy o, casi, despu\u00e9s del momento.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nTen\u00eda raz\u00f3n Antonio Ba\u00f1os al decir que La econom\u00eda no existe, que no es m\u00e1s que una creencia (una m\u00e1s). <\/p>\n<p>Contra lo que la gente piensa (que esta Gran Crisis es incomprensible y complej\u00edsima) existe una explicaci\u00f3n de lo m\u00e1s sencilla: unos cuantos elegidos (los popes) que explotan \u2013en modo especulativo- el sacrifico y expolian el capital (resultado de ese sacrificio) de otras personas (los monaguillos, curas de parroquia, monjas, misioneros, etc). Unas pocas personas que han abusado \u2013de mala fe- de la credulidad del resto del mundo (que conf\u00eda, que quiere creer en la econom\u00eda como una ciencia exacta), que ha visto frustrados sus sue\u00f1os de prosperidad acumulativa e infinita.<br \/>\nMir\u00e9moslo del modo m\u00e1s clarividente posible: pensemos la Gran Crisis al calor de la teor\u00eda del iceberg de Hemingway; la sociedad de los poderosos solamente nos muestra su c\u00faspide, su parte m\u00e1s alta, todo lo que habita por debajo de la l\u00ednea de flotaci\u00f3n es opaco, las causas que subyacen al \u2013supuestamente- imprevisto desenlace de la trama se nos ocultaron (con toda la intenci\u00f3n) y se nos quieren seguir ocultando.<\/p>\n<p>As\u00ed, d\u00e9jenme decirles (y entiendo que les pueda resultar extra\u00f1o) que la gran culpa de todo esto yace en el estado de decadencia de la narrativa actual, particularmente en lo que se refiere a las narrativas de g\u00e9nero (policial, cr\u00f3nica negra, ciencia-ficci\u00f3n, literatura detectivesca, narrativa hist\u00f3rica, etc) y que no son sino consecuencia de las narrativas del absurdo y la literatura de la paranoia que domin\u00f3 ese estado pret\u00e9rito del mundo llamado \u00e9poca postmoderna.<\/p>\n<p>El problema del mundo occidental ha sido su falta de habilidades lectoras, producto de las limitaciones de las literaturas de g\u00e9nero. Se ha querido ver al mundo, pues, como un conjunto ordenado cuyos cimientos (los bancos) proced\u00edan de manera usurera, pero controlada y previsible, cuando es m\u00e1s bien al contrario, pero la fe del individuo com\u00fan determinaba que as\u00ed fuese (y as\u00ed se lo sigue creyendo, justificando la actual situaci\u00f3n al modo de un castigo incomprensible que mandase el Gran Dios de la Econom\u00eda).<br \/>\nY es que siempre habr\u00e1 un polic\u00eda que descubrir\u00e1 el crimen y vendr\u00e1 a nuestro rescate, se dec\u00eda el ciudadano; caso de abuso, seguro aparecer\u00e1 un detective sabueso capaz de se\u00f1alar a los culpables y un juez dictaminar\u00e1 los pertinentes castigos.<\/p>\n<p>En las narrativas de g\u00e9nero, mal que bien, siempre se hace justicia (as\u00ed sea po\u00e9tica, esta justicia). Nos hemos acostumbrado a pensar de ese modo.  La esperanza no es m\u00e1s que el reverso del crimen de la justicia, es decir, la traici\u00f3n. M\u00e1s de cuatro millones de parados en Espa\u00f1a todav\u00eda se preguntan de qu\u00e9 son culpables, mientras trescientas mil ejecuciones anuales se realizan con mano indubitable y los propietarios de las hipotecas ven resignados como, adem\u00e1s de haber perdido sus casas, tienen que seguir pagando unas letras que se les antojan eternas.<\/p>\n<p>El consejo de sabios ha traicionado a la polis y, adem\u00e1s, han salido del ultraje impunemente, por la raz\u00f3n de que las leyes sagradas de la fe (la econom\u00eda de mercado) les avalan (no en vano son ellos mismos quienes las han dise\u00f1ado o contribuido a enmendar a su capricho). En la tragedia cl\u00e1sica, el h\u00e9roe, por culpa de un mal vaticinio o un sesgo en el juicio (a veces cegado por su hybris) es castigado por los dioses a cumplir lamentable condena. Pero nuestra polis contempor\u00e1nea no es la de los griegos, sino que transgrede (y supera) el realismo \u2013el cl\u00e1sico, el decimon\u00f3nico-.<\/p>\n<p>Es la nuestra una \u00e9poca tr\u00e1gica, de tr\u00e1gico realismo m\u00e1s bien, en la que se dan todas las caracter\u00edsticas de la tragedia cl\u00e1sica (sobre todo la hybris, ese acceso de soberbia), pero en el modo del realismo, ese que no logra superar a la ficci\u00f3n y que, justo por ello, no se aviene a las reglas de la verosimilitud.<br \/>\nAqu\u00ed impera lo que Paul Virilio llama \u201cdomocracia\u201d o econom\u00eda de la velocidad, una velocidad, c\u00f3mo no, inseparable de la riqueza y \u00e9sta a su vez inseparable del poder. As\u00ed, los poderosos, \u201cconducen, gu\u00edan las energ\u00edas y dan ritmo a la sociedad que controlan\u201d dice Paul Virilio.<\/p>\n<p>Los atributos m\u00e1s importantes de quien lleva las manos en el tim\u00f3n son fundamentalmente su capacidad de movimiento, gracias a la cual anula las fronteras, la extensi\u00f3n, el espacio. Por eso, igual que esa novena parte del iceberg, del traidor solamente nos es dado saber su nombre y acaso alg\u00fan dato biogr\u00e1fico, en especial la cuant\u00eda de su fortuna.<\/p>\n<p>El ciudadano ha querido ver a los popes de la econom\u00eda primero como benefactores sabios y prudentes y pronto (descubiertos sus tejemanejes) cual h\u00e9roes tr\u00e1gicos que cedieron enceguecidos a su soberbia, su pecado el de la traicionera hybris. El error aqu\u00ed ha sido que el ciudadano ha querido verse  (y sentirse) personaje de una utop\u00eda (la bonanza econ\u00f3mica vista como prosperidad y no como burbuja) y ha pensado que quienes dominaban el sacerdocio de la econom\u00eda serv\u00edan a los intereses de la ciencia sagrada (la econom\u00eda) con el prop\u00f3sito de beneficiar al conjunto de los siervos (los ciudadanos).<\/p>\n<p>Pero no ha sido as\u00ed, y la literatura, en gran medida, ha contribuido fant\u00e1sticamente a perpetuar dicha creencia, al interpretar el mundo como un lugar con esp\u00edas y conspiraciones en las que siempre hab\u00eda un detenido, un culpable, un condenado y una restituci\u00f3n de los da\u00f1os. Para Tom Wolfe la sociedad es una bestia a la que el novelista debe enfrentarse, documentarla e interpretarla a trav\u00e9s de la ficci\u00f3n para as\u00ed poder dar las claves que permitan su entendimiento. Dec\u00eda Wolfe en  su ensayo de 1989 &#8220;Stalking the billion-footed beast&#8221; que los \u00fanicos que fueron capaces de hacer eso en los ochenta fueron los as\u00ed llamados escritores de novela popular o narradores de g\u00e9nero, pues eran los que estaban encantados de tramar batalla contra la realidad (y salir victoriosos). Era la \u00e9poca de John LeCarr\u00e9 y Joseph Wambaugh, entre otros.<\/p>\n<p>Y fue efectivo, desde luego, en los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p>Pero hoy, esas narrativas se han dedicado a mirar al pasado o al futuro (o retro-futuro, seg\u00fan se prefiera) regode\u00e1ndose en la decadencia de una propuesta cada vez m\u00e1s diluida e inefectiva. As\u00ed, el lector (el ciudadano) se enfrenta al presente con las armas del pasado. Es decir: es un mal lector de la contemporaneidad.<\/p>\n<p>Tras la segunda guerra mundial se instaur\u00f3 en occidente una \u00e9poca tr\u00e1gica, que como ya nos dijo D. H. Lawrence, no pod\u00eda ser tomada &#8211; justamente por esa raz\u00f3n- de manera tr\u00e1gica. Eso fue degenerando en una sociedad absurda, ca\u00f3tica y multiforme que desemboc\u00f3 en la sociedad rid\u00edcula de hoy y que, consecuentemente, s\u00f3lo se puede interpretar \u2013literariamente- desde un realismo tr\u00e1gico. La liviandad del postmodernismo con sus juegos de literatura de g\u00e9nero suena hoy a ferruginosa, a lata hueca.  <\/p>\n<p>La iron\u00eda de todo esto es que los castigos no nos vienen como a los griegos desde los cielos, como suced\u00eda con los dioses, sino que los castigos (pura pesadilla dantesca, lo cual podr\u00eda tomarse como una vuelta de tuerca borgiana) hoy provienen de esa parte subterr\u00e1nea (el territorio del residuo), de esas cuevas l\u00f3bregas donde habitan los alibab\u00e1s modernos, banqueros y stock-brockers. <\/p>\n<p>En ese continuar con las narrativas gen\u00e9ricas, Charles Ferguson en su documental &#8220;Inside Job&#8221; ha venido a remedar la ausencia del sheriff del western en el que prefiere seguir viviendo el ciudadano. En la pel\u00edcula, igual que en una novela de intriga, se dice muy claramente qui\u00e9nes son los culpables de todo, con nombres y apellidos. No les sorprender\u00e1 saber que ninguno de ellos aparece en el film, que todos han declinado la invitaci\u00f3n. Qu\u00e9 curioso pues, que una vez m\u00e1s al ciudadano no le sea dado m\u00e1s que la oportunidad de ver el v\u00e9rtice del iceberg donde suena m\u00fasica de fanfarria tocada por los bufones de los poderosos (periodistas y pol\u00edticos) y donde el conjunto de la poblaci\u00f3n se apelotona porque ya no queda sitio y temen caer a las aguas g\u00e9lidas del oc\u00e9ano ante la menor discrepancia con los bufones de los poderosos (esos entrenad\u00edsimos periodistas y pol\u00edticos).<\/p>\n<p>Dec\u00eda en 1999 Guy Debord en &#8220;Comentarios sobre la sociedad del espect\u00e1culo&#8221; que cada vez m\u00e1s los escolares ignoran el arte de leer, y que es esto \u201clo \u00fanico que puede abrirles el acceso a la vasta experiencia humana anterior al espect\u00e1culo\u201d.  A\u00f1ad\u00eda que \u201cpronto estar\u00e1n muertos muchos de los que sab\u00edan hablar\u201d.<\/p>\n<p>Si queremos que el corolario de esta frase no sea \u201cy tambi\u00e9n estar\u00e1n muertos muchos de los que sab\u00edan escribir\u201d mejor comenzamos a pensar en retornar a un realismo (tr\u00e1gico) que nos sirva para entender las ruinas del espect\u00e1culo, pues sepan que los m\u00fasicos (los bufones del poder) son una gente tan deleznable que son incluso capaces de hacer m\u00fasica con las piedras. Y la gente enseguida se da a seguirles el ritmo con los pies, pues las fiestas comunales, como las peores drogas, son dif\u00edciles de resistir.<br \/>\nY en nada se le olvida a uno que est\u00e1 danzando sin zapatos, porque se los ha expropiado el banco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La lectura, la escritura, la capacidad de an\u00e1lisis de nuestro contexto conlleva que aparezcan opciones m\u00e1s all\u00e1 de lo tr\u00e1gico, si es posible. 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