{"id":20215,"date":"2010-03-01T04:52:30","date_gmt":"2010-03-01T04:52:30","guid":{"rendered":"http:\/\/a-desk.org\/2010\/03\/01\/lo-estanco-y-lo-desordenado\/"},"modified":"2010-03-01T04:52:30","modified_gmt":"2010-03-01T04:52:30","slug":"lo-estanco-y-lo-desordenado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/a-desk.org\/en\/magazine\/lo-estanco-y-lo-desordenado\/","title":{"rendered":"Lo estanco y lo desordenado"},"content":{"rendered":"<p class=\"post_excerpt\">Las posibles definiciones de lo que es un centro de arte van ampli\u00e1ndose. El contacto con sectores, tambi\u00e9n de producci\u00f3n cultural, como el teatro o la danza conlleva que se definan algunas estructuras h\u00edbridas de una sorprendente envergadura. De lo que signific\u00f3 el Palais de Tokyo a lo que hoy son Matadero o 104 aparece una voluntad en el cuestionarse los formatos.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nPar\u00eds es mucho Par\u00eds, y la &#8220;grandeur&#8221; no tiene que ser algo necesariamente atascado. Si ya el Palais de Tokyo supuso una revoluci\u00f3n -en su momento- en la voluntad de replantear los ritmos, imagen y proyectos de la instituci\u00f3n, el relieve lo toma otro mega-proyecto de esos que pasan desapercibidos por moverse en tierra de nadie, tener una voluntad local y no abrir sucursal en Dubai. 104 naci\u00f3 con las mismas dudas que exist\u00edan alrededor del Palais, con una cantidad de problemas similar, con un espacio f\u00edsico demasiado grande, con obras de por medio y con un presupuesto que dif\u00edcilmente permite llenar m\u00ednimamente el espacio. Pero se abri\u00f3, aunque no estuviera claro si el mastodonte funcionar\u00eda. Es necesario reconocer la valent\u00eda y el riesgo tomado para abrir enormes estructuras que suponen un nivel de experimentaci\u00f3n, en su definici\u00f3n, m\u00e1s que importante.<\/p>\n<p>Si volvemos al Palais de Tokyo de hoy nos encontraremos que todo sigue m\u00e1s o menos igual, que la apuesta se ha convertido en una f\u00f3rmula o en una forma m\u00e1s, que el restaurante pretende ser m\u00e1s de lujo y menos lugar de encuentro y que la caravana donde se sacan los billetes sigue all\u00ed como estetizaci\u00f3n de una falsa temporalidad. Han habido intentos para redefinir los espacios vac\u00edos (algunos de la mano del sector privado del arte y algunos de origen m\u00e1s institucional) pero parece ser que lo que realmente se convierte en el eje de cierta identidad activa reside hoy en Le Pavillon, proyecto &#8220;escondido&#8221; en el Palais ya de antes de que fuera el lugar de salida hacia el aut\u00e9ntico estrellato de Bourriaud y Sans, y que -con algunos problemas de funcionamiento- apuesta por ser un cruce entre un espacio educativo, un lugar de encuentro internacional y una plataforma de la que sacar actividades varias. Algo que dif\u00edcilmente puede tener mucha visibilidad, que necesita ser de unas dimensiones manejables para que funcione y que no est\u00e1 claro si produce exposiciones, si es un cursillo para artistas o si es la materia base para todo. En esta indefinici\u00f3n reside buena parte del inter\u00e9s hacia Le Pavillon, ya que se trata de algo que en cada edici\u00f3n puede deparar enormes sorpresas, ser un fiasco o generar monstruos a partes iguales. El ritmo y los lugares por los que se mueve Le Pavillon son sorpresivos y piden de un acercamiento distinto del habitual. En arte hablamos y criticamos mucho sistemas y estructuras, pero cuando nos sacan de las coordenadas en las que nos reconocemos empezamos a sentirnos demasiado fuera de lugar. Precisamente a lo mejor tocar\u00eda estar un poco m\u00e1s fuera de lugar para encontrar otras posibilidades que permitan los acercamientos cr\u00edticos y emocionales deseados, olvidando las redes de seguridad que habitualmente nos rodean. Aunque sigue siendo algo complicado ir a visitar &#8220;cosas&#8221; que no ofrezcan r\u00e1pidamente la idea muy diferenciada de qui\u00e9n es el p\u00fablico, qui\u00e9n es el usuario, qui\u00e9n es el productor y qu\u00e9 es el objeto a contemplar.<\/p>\n<p>En el caso de 104 (Le Centquatre, \u00c9tablissement Artistique de la Ville de Paris) estamos hablando de casi 40.000 metros cuadrados que pretenden ser ocupados con creadores de varios contextos culturales: m\u00fasica, artes visuales, danza, teatro&#8230; &#8220;espec\u00edmenes&#8221; de todos estos mundos comparten techo, y son expuestos al p\u00fablico, en su proceso de producci\u00f3n. 104 no es un centro de arte al uso, parte m\u00e1s de la idea de centro de producci\u00f3n y residencia, pero incorporando al p\u00fablico y mezclando cierta voluntad popular y educativa. Los artistas est\u00e1n trabajando, con lo que reciben un sueldo adem\u00e1s de facilitarse la producci\u00f3n de su obra. La contraprestaci\u00f3n consiste en abrir las puertas, en organizar eventos y, en definitiva, en rellenar o realizar directamente la programaci\u00f3n. De alg\u00fan modo, la responsabilidad de la programaci\u00f3n cambia de lado y la direcci\u00f3n -y todo el equipo- tiene que estar preparado para dar la talla frente a las propuestas. Pide una enorme flexibilidad institucional. Pide tambi\u00e9n confianza en el p\u00fablico y parte de la base de que al final de todo este caos (el caos reina) algo tendr\u00e1 sentido. Existe un enorme riesgo en dejar los contenidos a manos de invitados temporales, ya que seguramente ser\u00e1 menos evidente discernir si existe alguna l\u00ednea espec\u00edfica de trabajo y dificulta el poder etiquetar r\u00e1pidamente el lugar. Si mezclamos a todo esto la transversalidad el tema se complica: Los grupos de danza tienen otras necesidades que los artistas visuales, lo que puede ofrecer un m\u00fasico techno no ser\u00e1 lo mismo que el tipo de trabajo de una compa\u00f1\u00eda teatral. Tambi\u00e9n la superposici\u00f3n de contextos (no implica necesariamente un trabajo en com\u00fan ni que ahora vamos a ser todos amiguitos) conlleva ver nombres que, desde cada sector, no se recnocen. Este ser\u00eda uno de los motivos que dificultan el situar el centro, ya que existen pocos &#8220;consumidores&#8221; con el conocimiento global que permita identificar que tal compa\u00f1\u00eda de danza es muy interesante ahora, al mismo tiempo que saben qu\u00e9 l\u00ednea de trabajo tiene una artista de origen cubana que se mueve en la performance, que puedan conocer las novedades del dise\u00f1o en Francia, o tener informaci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre nuevos escritores franceses y &#8220;cl\u00e1sicos&#8221; directores de teatro, que saben de la importancia de una videoartista de origen brit\u00e1nico o conocen el trabajo de un duo de artistas barcelon\u00e9s. El inter\u00e9s reside en el qui\u00e9n y en el c\u00f3mo y menos en el qu\u00e9, que es lo que tradicionalmente se ofrec\u00eda al consumo, y sin un continuo contacto con el lugar dif\u00edcilmente entenderemos la programaci\u00f3n. De todos modos, resulta por lo menos sorprendente que la programaci\u00f3n se defina casi \u00fanicamente mediante los artistas invitados; el posible trabajo conceptual y de l\u00ednea de actuaci\u00f3n se va m\u00e1s hacia la pr\u00e1ctica; m\u00e1s hacia el modus operandi de los centros dedicados a la danza contempor\u00e1nea o al teatro experimental. Como en el Palais de Tokyo, el duo inicial de directores -en este caso Robert Cantarella y Fr\u00e9d\u00e9ric Fissbach- dejaron la direcci\u00f3n por diferencias de criterios econ\u00f3micos con el ayuntamiento de Par\u00eds. Nada nuevo sobre el mapa.<\/p>\n<p>Hablando de mapas, en Europa se teje una red de centros con caracter\u00edsticas (o actitudes) parecidas: Radialsystem en Berlin, Zone Attive en Roma o Matadero en Madrid se encuentran en este cruce de caminos entre la presentaci\u00f3n y la producci\u00f3n, entre distintos campos de creaci\u00f3n y frente a una nueva definici\u00f3n de trabajo institucional (y con mucho trabajo tambi\u00e9n para explicar lo inexplicable a los pol\u00edticos). Hablamos de lugares de unas dimensiones m\u00e1s que importantes y que piden de confianza para su funcionamento, que necesitan de un ritmo que no es el habitual ritmo de presentaci\u00f3n y que dif\u00edcilmente pueden juzgarse (al trabajar desde otras opciones) por los criterios ya conocidos. Se trata de lugares donde los talleres para grupos reducidos son algo definitorio y no necesariamente secundario, donde mucho de lo que pasa se perder\u00e1, lugares que funcionan como proveedores y casi como caj\u00f3n de sastre para propuestas que est\u00e1n en los l\u00edmites de lo convencional. La tentaci\u00f3n para hacer &#8220;lo que tocar\u00eda&#8221; es grande, ya que siempre es mucho m\u00e1s f\u00e1cil justificar un formato como la exposici\u00f3n que hacerlo con algo que dif\u00edcilmente encontraremos una palabra comprensible para explicar r\u00e1pidamente de qu\u00e9 se trata. <\/p>\n<p>Es dif\u00edcil aventurarse a pronosticar si recordaremos grandes propuestas de estos lugares, si en los propios lugares es donde se sacar\u00e1 partido del trabajo que los artistas realizan, o ser\u00e1 m\u00e1s adelante cuando se podr\u00e1n observar derivaciones a partir de las investigaciones y sensaciones que los creadores han sufrido en el momento desde el aterrizar al despegar en estos centros. Y aqu\u00ed se encuentra uno de los temas clave: Si se trata de espacios basados en el trabajo y el proceso, toca realizar un trabajo conceptual de definici\u00f3n importante en c\u00f3mo se presenta o se hace part\u00edcipe al p\u00fablico de tal proceso, intentando no &#8220;falsificar&#8221; los caminos en la producci\u00f3n para convertirlos r\u00e1pidamente en -otra vez- una f\u00f3rmula m\u00e1s. Las dificultades son muchas, las oportunidades tambi\u00e9n. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las posibles definiciones de lo que es un centro de arte van ampli\u00e1ndose. 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