{"id":20258,"date":"2010-02-01T04:40:44","date_gmt":"2010-02-01T04:40:44","guid":{"rendered":"http:\/\/a-desk.org\/2010\/02\/01\/los-hilos-del-mercado-la-publicidad-jeff-koons-y-barry-mcgee\/"},"modified":"2010-02-01T04:40:44","modified_gmt":"2010-02-01T04:40:44","slug":"los-hilos-del-mercado-la-publicidad-jeff-koons-y-barry-mcgee","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/a-desk.org\/en\/magazine\/los-hilos-del-mercado-la-publicidad-jeff-koons-y-barry-mcgee\/","title":{"rendered":"Los hilos del mercado, la publicidad, Jeff Koons y Barry McGee"},"content":{"rendered":"<p class=\"post_excerpt\">Acertar con una exposici\u00f3n de aniversario de una instituci\u00f3n nunca es f\u00e1cil. Y tener como hermano mayor al MOMA de Nueva York tampoco. Mercado y underground se dan de la mano mediante la instituci\u00f3n.<\/p>\n<p><!--more--><br \/>\nCampa\u00f1a de publicidad masiva, fin de semana de puertas abiertas con lleno absoluto, fiestas, charlas y la promesa de un a\u00f1o intenso: lo normal en grandes ocasiones. A lo largo del a\u00f1o y bajo el titulo SFMOMA: 75 Years of Looking Forward el San Francisco Museum Of Modern Art ofrece diferentes eventos y exhibiciones que repasan de forma idealizada su historia.  <\/p>\n<p>Acudir a una celebraci\u00f3n de tales caracter\u00edsticas deber\u00eda servir para hacer un repaso a la contribuci\u00f3n que el museo ha hecho al panorama art\u00edstico durante sus a\u00f1os de vida. Sin embargo, las biograf\u00edas de las instituciones de arte son complicadas de trazar, y el autobombo y la publicidad son herramientas que empa\u00f1an f\u00e1cilmente la realidad objetiva de la oferta. La mayor parte del p\u00fablico acepta la invitaci\u00f3n a celebrar la fiesta del arte contempor\u00e1neo, sin pararse a pensar muy bien cu\u00e1l es el verdadero valor del homenajeado. <\/p>\n<p>Cuando el visitante entra en el impresionante edificio de Mario Botta no pone en duda que lo que se dispone a consumir tiene relevancia art\u00edstica. Como ocurriera con la Tate de Londres, el Pompidou de Par\u00eds y tantos otros museos, la construcci\u00f3n se ha convertido en una atracci\u00f3n tur\u00edstica en s\u00ed. Resulta dif\u00edcil averiguar cu\u00e1l es el verdadero inter\u00e9s de las m\u00e1s de 650.000 visitas que el museo asegura tener al a\u00f1o, ni mucho menos cu\u00e1les son las impresiones que su contenido provoca. Una posibilidad es sufrir cierta decepci\u00f3n al comprobar que, tras el envoltorio de tan impresionante espacio, no es f\u00e1cil encontrar el regalo en su contenido. <\/p>\n<p>La exposici\u00f3n principal, The Anniversary Show, muestra 250 obras de la colecci\u00f3n permanente divididas en 17 galer\u00edas. Con cartelas en un extremado tono did\u00e1ctico cualquier obra es vendida como simb\u00f3lica o representativa. En realidad lo que se ofrece es un batiburrillo tan ecl\u00e9ctico como desconectado; una construcci\u00f3n basada en fuertes pilares publicitarios que sustentan una estructura deforme. Con un Matisse en el balc\u00f3n, un autorretrato de Warhol en las escaleras y un Frida Kahlo en la cocina, cualquier vecino del edificio sube de categor\u00eda ante los ojos del espectador.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 estas, y no otras obras, son importantes para el arte contempor\u00e1neo? \u00bfcu\u00e1ntas de ellas son las realmente relevantes? \u00bfc\u00f3mo han llegado hasta aqu\u00ed? Preguntas que tienen respuestas dif\u00edciles de explicar, y vender la moto parece una obligaci\u00f3n institucional, incluso con obras de relleno. El SFMOMA se enorgullece en ser primer museo que acogi\u00f3 una exposici\u00f3n de Jackson Pollock, sin embargo s\u00f3lo ofrece un par de cuadros de su primera etapa. De Calder, una  escultura m\u00ednima viene acompa\u00f1ada y adornada por dibujos que sirvieron para montar una de sus instalaciones. El espectador que va a ver arte puede sentirse algo menospreciado al observar una sala llena de m\u00e1quinas de escribir \u201cporque el museo estuvo ligado al dise\u00f1o\u201d. Pues vale. <\/p>\n<p>A pesar de que las grandes obras parezcan estar en Nueva York, el museo tambi\u00e9n tiene sus puntos fuertes: algunos cuadros de los \u00faltimos a\u00f1os de Clyfford Still o una incre\u00edble colecci\u00f3n de fotograf\u00eda que contiene la colorida historia de la ciudad son extremadamente agradables a la vista. Como resulta l\u00f3gico, merece menci\u00f3n especial el \u00e9nfasis en lo local que la instituci\u00f3n contiene en su oferta. Las salas dedicadas a los artistas de la Bay Area s\u00ed ofrecen una  panor\u00e1mica m\u00e1s clara de lo qu\u00e9 realmente se ha movido por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&#8220;Michael &#038; Bubbles&#8221; de Jeff Koons es la imagen que el museo ha utilizado para la promoci\u00f3n de su aniversario; la obra \u201ccabeza de cartel\u201d del festival que la instituci\u00f3n promete. Todo el mundo ha hablado de la muerte de Jacko este a\u00f1o, aqu\u00ed y en la conchinchina, por lo que tal m\u00f3rbido acontecimiento se ha convertido en un inmejorable gancho publicitario, f\u00e1cilmente digerible  por una audiencia masiva. La figura del rey del pop se ha convertido en una marca, una imagen recibida como s\u00edmbolo ligado a la contemporaneidad cultural. <\/p>\n<p>En la fiesta de inauguraci\u00f3n una escultura de chocolate imitando la de Koons daba una vuelta de tuerca m\u00e1s a la representaci\u00f3n del pastiche. Desconozco si la pieza acab\u00f3 en el est\u00f3mago de alg\u00fan coleccionista exc\u00e9ntrico y hambriento de postmodernidad ni si tal atiborramiento le provocar\u00eda alguna indigesti\u00f3n. Lo que s\u00ed puedo afirmar es que la escultura original forma parte de la colecci\u00f3n permanente, y que es  mostrada como una de las joyas de la corona, revalorizada tras el momento en el que la muerte de Michael le coloc\u00f3 en el Olimpo de los mitos de la cultura popular.<\/p>\n<p>El artista, inseparablemente unido a las caracter\u00edsticas de su  obra no queda muy lejos de las etiquetas que pueden colgarse a esta ingente escultura de porcelana, tan est\u00e9ticamente horrible como hipn\u00f3tica. Jeff Koons tambi\u00e9n es mercanc\u00eda pulida y brillante; maquillada y adornada con el color del dinero. Muchos y m\u00e1s sabios ya se han encargado durante a\u00f1os de la cr\u00edtica y pol\u00e9mica de su obra, por lo que resulta m\u00e1s interesante analizar el contexto en el que se expone.<\/p>\n<p>\u00bfEl precio forma parte de la idiosincrasia de la obra, o es un complemento postizo? Lo primero que aparece en la mente del espectador sobre lo que tiene ante sus narices es que fue subastado en Sotheby&#8217;s por 5.6 millones de d\u00f3lares. Esto conduce a una primera valoraci\u00f3n \u00fanicamente basada en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, poniendo de manifiesto que tiene relevancia mercantil.  \u00bfLas cifras de las subastas importan? s\u00ed, pero tan s\u00f3lo son uno de los campos en los que juega la pelota- de porcelana- del arte. Fen\u00f3menos, ideas y planteamientos puramente art\u00edsticos dif\u00edcilmente pueden expresarse en n\u00fameros. <\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 claro es que el mecanismo del arte no es ajeno a los fen\u00f3menos del contexto que le rodea. El dinero sirve para medir el valor de las cosas, pero muchos olvidan que algunos valores pueden prefabricarse y a\u00f1adirse, a partir de herramientas ajenas al objeto en s\u00ed. La moda y sus marcas ejemplifican bien c\u00f3mo factores vol\u00e1tiles, creados a partir de estrategias ligadas a la publicidad y el marketing, son capaces de crear valores de la nada. <\/p>\n<p>Los medios, los cr\u00edticos, las galer\u00edas, los coleccionistas&#8230; Los mecanismos est\u00e1n ocultos en un entramado que aparentemente s\u00f3lo es visible desde su interior, y en el que toda generalizaci\u00f3n parece err\u00f3nea. Como en otros \u00e1mbitos se produce, se consume y se intercambia sin que nadie sea capaz de trazar un organigrama claro sobre quien mueve verdaderamente los hilos o c\u00f3mo se crea valor.<\/p>\n<p>De la  sociedad de consumo, econom\u00eda de mercado y la cultura de masas s\u00ed pueden extraerse reglas b\u00e1sicas de funcionamiento. \u00bfPor qu\u00e9 el arte no iba a hacer uso de las estrategias de marketing y herramientas de publicidad  que inundan otros \u00e1mbitos culturales? \u00bfA qu\u00e9 viene tanta pol\u00e9mica cuando su utilizaci\u00f3n se muestra abiertamente? Resulta algo m\u00e1s que leg\u00edtimo adaptarlas al arte si, como es el caso de Koons, la obra contiene ciertos paralelismos ideol\u00f3gicos. Algunas obras son creadas deliberadamente para formar parte de ese juego y a su vez, se\u00f1alar su existencia. Que el mercado del \u201carte-marca\u201d mueve cifras astron\u00f3micas no es raro, y que la instituci\u00f3n est\u00e9 plenamente ligada a ello tampoco. Que Jeff Koons sea una autoridad o no ya depende de opiniones, gustos y diferentes formas de entender su obra<\/p>\n<p>Lo que es indiscutible es que sabe jugar con la imagen y los  sentimiento de admiraci\u00f3n. En 1988, a\u00f1o de la realizaci\u00f3n de esta obra, el autor se dedicaba a cubrir revistas de arte con anuncios de s\u00ed mismo ba\u00f1ado de gloria. Fotos de Jeff Koons en paisajes id\u00edlicos, rodeado de ni\u00f1os, mujeres&#8230; En definitiva, todo lo que se sabe que gusta y atrae, y que de tan diversas formas la publicidad ha ido ejemplificando. Una figura de porcelana que ha sabido rodearse de algodones captando estrategias publicitarias.<\/p>\n<p>Hay artistas y obras cuyo objetivo deliberado es marcar vistosos goles al mercado. Se preocupan por mantenerse activos en el partido, llegando a convencer al arbitro -galeristas, cr\u00edticos y coleccionistas- de formar parte de su equipo. Otros, tienen porter\u00edas m\u00e1s difusas o abstractas y no quieren, o no pueden, entrar en el juego mercantil. Muchos prefieren pensar que juegan en una liga diferente, menos injusta y viciada, m\u00e1s pura. Lo curioso es que situ\u00e1ndose en el banquillo a veces acaben jugando en la misma final, y que sea la instituci\u00f3n quien les de las herramientas para entrar en el entramado comercial.<\/p>\n<p>A tan s\u00f3lo un muro de diferencia se expone una instalaci\u00f3n de uno de los artistas de la localmente pujante Mission School. Ofreciendo el lado opuesto a lo que Koons representa en sus obras, Barry McGee acumula retratos sobre la cultura urbana. Son piezas de un mundo subterr\u00e1neo que lleva a\u00f1os saliendo a la superficie. El artista suele incorporar objetos como botellas de licor vac\u00edas, latas pintadas con spray, se\u00f1ales de tr\u00e1fico o deshechos de madera;  materiales que contrastan con el perfecto acabado de sus obras. <\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n ha instalado una enorme pieza formada por marcos llenos y vac\u00edos. Cientos de ilustraciones y fotos sobresalen de la pared formando una estructura que parece estar viva. Un collage de individualidades fuertemente unidas, en una mezcla est\u00e9tica de c\u00f3mics, graffittis y polaroids sacadas en una fiesta.<\/p>\n<p>En los 80, mientras Koons creaba su marca, McGee -como tantos otros artistas del movimiento- cubr\u00eda los muros de San Francisco con graffittis. Algunas de estas piezas de arte urbano aun pueden verse, restauradas por \u00e9l mismo, en edificios destartalados y verjas de talleres. En realidad ambos artistas no hac\u00edan cosas tan alejadas ya que estaban creando al un\u00edsono sus respectivas marcas. Puede parecer m\u00e1s meritorio llegar al museo sin haber hecho uso de mecanismos de marketing y publicidad,  pero que \u00e9stos no salten a la vista o tomen otra forma no significa que no existan. <\/p>\n<p>No nos enga\u00f1emos: un graffiti (o un tag, si somos espec\u00edficos) es un logo colocado en un lugar p\u00fablico con el objetivo de que la mayor cantidad de gente lea el nombre del artista. Es underground, pero es publicidad y su audiencia es infinitamente m\u00e1s basta y diversa que la que puede ofrecer los espacios tradicionales como la galer\u00eda o el museo.<\/p>\n<p>En San Francisco gusta todo lo que lleve la etiqueta de alternativo por lo que a pesar de la carga de contradicciones que esto supone, ser una marca underground resulta un potente reclamo comercial. Aquello que pueda relacionarse con lo callejero, contracultural y aparentemente outsider supone para muchos un valor a\u00f1adido as\u00ed que ha sido adoptado por el mercado. El contexto favorece la uni\u00f3n entre formas que hace unos a\u00f1os parec\u00edan opuestas. Se atan lazos entre movimientos que en principio eran marginales con la alta cultura, arrastrando los primeros a los mecanismos comerciales que sustentan la segunda. El mercado alternativo del arte en la ciudad est\u00e1 empezando a tender puentes con lo mainstream, creando un gran n\u00famero de artistas que se mueven en arenas movedizas. Cuando lo minoritario se pone de moda, \u00bfpierde su esencia? \u00bfo aumenta su valor?<\/p>\n<p>Las fronteras entre cultura alternativa y el mercado han desaparecido por lo que los mecanismos comerciales de unas y otras tienen el destino de unirse, al menos en San Francisco. La cr\u00edtica llega desde la perspectiva en la que esto es observado como un fen\u00f3meno de canibalismo: el mal\u00e9volo monstruo del mercado engulle cualquier forma alternativa para su utilizaci\u00f3n comercial. Lo cierto es que de esta eliminaci\u00f3n de fronteras pueden salir fen\u00f3menos tan complicados como interesantes de analizar.<\/p>\n<p>Barry McGee, junto con otros 8 artistas de la costa oeste han dise\u00f1ado una edici\u00f3n limitada de camisetas en exclusiva para GAP, con el motivo de \u201ccelebrar la conexi\u00f3n del arte con la moda\u201d y de paso llenar algunos bolsillos. La campa\u00f1a art\u00edstica-comercial tiene bastante que ver con lo que se mueve a nivel institucional. El SF MOMA acaba de adquirir una de las mayores colecciones privadas de arte contempor\u00e1neo de la zona. \u00bfqui\u00e9n ha \u201cdonado\u201d las 1.100 obras de arte que la colecci\u00f3n va a incorporar? Donald y Doris Fisher, due\u00f1os fundadores de GAP. <\/p>\n<p>El pasado octubre dejaron de lado sus planes de construir un museo en Presidio e informaron de que finalmente, el lugar para sus obras ser\u00eda el MOMA. Lo de las camisetas puede que sea tan s\u00f3lo uno de los puntos del contrato entre coleccionistas e instituci\u00f3n, que el p\u00fablico jam\u00e1s ver\u00e1.<\/p>\n<p>La colecci\u00f3n que ha mantenido en vilo al panorama art\u00edstico de la ciudad ver\u00e1 finalmente la luz en junio bajo el titulo Calder to Warhol y su contenido promete, como no, ser un bombazo. En este complejo entramado de intereses comerciales la instituci\u00f3n mueve fichas invisibles y  artistas provenientes del arte ousider acaban relacion\u00e1ndose con empresas de moda en una relaci\u00f3n aparentemente simbi\u00f3tica. <\/p>\n<p>Los puntos se van interconectando haciendo aparecer la tela de ara\u00f1a que sustenta el mercado del arte, con extremidades que empiezan a brotar hacia otros \u00e1mbitos y l\u00edneas desdibujadas. Es una trama llena de individuales, anomal\u00edas e interconexiones pero ciertos planteamientos sirven para poder llevar la cr\u00edtica m\u00e1s all\u00e1 de lo que nuestros ojos ven al entrar en el museo. Adem\u00e1s, en muchas ocasiones, lo que ocurre en el mercado del arte plasma situaciones generales que invaden el panorama en la esfera p\u00fablica. Que en EEUU el capitalismo es voraz lo sabe todo el mundo pero no est\u00e1 de m\u00e1s rescatar ejemplos  sobre formas de hacer que dentro de poco invadir\u00e1n el panorama,  al menos en esta ciudad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acertar con una exposici\u00f3n de aniversario de una instituci\u00f3n nunca es f\u00e1cil. Y tener como hermano mayor al MOMA de Nueva York tampoco. 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