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Magazine

02 abril 2018
Actitudes fílmicas, entornos urbanísticos. En la ciudad (1976-1977)

Albert Alcoz

Un texto, un film

«La ciudad es un espacio de obsesiones. El yo tiene ficha de identidad y un mapa urbano. ‘Dime por dónde andas y te diré quién eres’». Con estas palabras del pensador Patricio Bulnes se iniciaba un escrito que, a mediados de los años setenta, invitaba a participar en una iniciativa excepcional, una propuesta abierta titulada En la ciudad. El enunciado que introducía los requisitos y especificaciones que cada artista o cineasta debía seguir para concretar su aportación fue: «un proyecto, un film». Cada una de estas breves piezas  filmadas en una bobina de Super 8 –entre dos y tres minutos– formaría parte de una película colectiva impulsada por Eugeni Bonet y José Miguel Gómez. La temática general de cada filmación debía ser la ciudad, un pretexto para que cada uno expresara sus inquietudes urbanas. En la misiva se indicaban tanto una serie de aspectos técnicos que debía cumplir todo aquel que deseara sumarse al proyecto como la fecha límite para recibir las filmaciones: el 14 de abril de 1976.

El resultado de la llamada fue una película de 63 minutos de duración caracterizada por su heterogeneidad[1].Sus veinticuatro secuencias fueron realizadas de modo independiente por decenas de artistas que vieron la posibilidad de desarrollar instancias ideológicas, manifestando criterios narrativos, analíticos o formalistas. Entre los contribuyentes se encuentran algunos de los nombres más relevantes de las artes visuales españolas de los años setenta. Nos referimos a cineastas vinculados a las prácticas fílmicas de raíz experimental –Iván Zulueta, Benet Rossell, Eugènia Balcells, Juan Bufill, Manuel Huerga– y a artistas visuales de rasgos conceptuales, cercanos a los nuevos comportamientos artísticos acuñados por Simón Marchan Fiz –Francesc Abad, Eulàlia Grau, Antoni Miralda, Fina Miralles, Muntadas, Joan Rabascall, Francesc Torres e Isidoro Valcárcel Medina. Todos ellos signaron una obra plural resuelta en cinta magnética de casete y formato fílmico subestándar.

Un film, un documento

En la ciudad es un film artístico convertido, por derecho propio, en un documento histórico. Visionar este trabajo es atestiguar la idiosincrasia de un cúmulo de representaciones fotoquímicas marcadas por un periodo de cambio sociopolítico. El inicio de la Transición española –tras la muerte del dictador en 1975– y la posterior celebración de las primeras elecciones democráticas impregnan unas imágenes que reflexionan sobre el entorno urbano desde puntos de vista singulares. Propuestas estéticas ligadas a la investigación del medio fílmico y registros documentales de carácter crítico establecen un equilibrio que evidencia problemáticas del momento. La recuperación económica del país, la transformación urbanística, la industrialización, el tráfico, la contaminación, el ruido, el anonimato, la identidad, la represión policial y el paisaje mediático fundamentan un largometraje filmado, principalmente, en exteriores. Ensambladas, las unidades devienen una suerte de mosaico heterodoxo, un amalgama ecléctico de ideas y actitudes relativas al arte, el cine y la ciudad[2]. Entre todas las filmaciones cabe remarcar los hallazgos cinematográficos y los gestos conceptuales de algunas de ellas que revelan la riqueza del Super 8 como herramienta para articular expresiones artísticas.

El silencio es lo único que se escucha en el trabajo de la artista Eulàlia Grau. Esculturas clásicas en blanco y negro, rodadas de modo nervioso por los escenarios públicos de Barcelona, contrastan con otras en color de personas paseando por sus calles. Distorsiones ópticas del espacio pro-fílmico evocan un tono psicodélico. La autora equipara estatuas con viandantes mediante el estatismo y la movilidad. Es una visión contrastada no exenta de tensión. La sintonía radiofónica de una emisora latinoamericana es la banda sonora de la filmación del artista Antoni Miralda. Diversos planos generales de la ciudad de Nueva York contemplan humaredas de ventiladores de edificios y calles del sud de Manhattan. Este foco de atención remite a la mirada curiosa del extranjero.

 

La voz en off explicativa de Valcárcel Medina forma el sonido de su pieza. En una serie de cruces de calles madrileñas, el artista conceptual desarrolla una acción: engancha carteles de colores vistosos con el enunciado “en la ciudad”. Dos días después, el único resultado es la desaparición de los mismos. La artista Fina Miralles también se decanta por la documentación de una acción, una mucho más precisa. Su voz narra un discurso crítico sobre los rasgos capitalistas de la ciudad mientras pasea por la calle. Poner en evidencia el sentido posesivo de todo ciudadano es el objetivo de una performance donde sus zapatos adaptados –suelas entintadas que funcionan como tampones– imprimen su nombre y apellido por todos los lugares por donde pasa. La identidad también estructura la filmación del especialista en cine experimental y videoarte Eugeni Bonet. Su pieza, titulada Photomatons, consta de una música estridente. Centenares de fotografías de carnet de identidad –retratos anónimos de rostros en blanco y negro– quedan representados velozmente, impidiendo cualquier tipo de identificación.

El fotógrafo Marc Mallol y el crítico de arte Juan Bufill (imagen de portada) se concentran en el tráfico rodado. El primero combina planos de conductores dentro de sus automóviles con un collage de grabaciones radiofónicas de lo que podría sonar en sus interiores. El segundo decide incluir la canción Colors, del cantautor escocés Donovan, para acompañar un plano estático de un semáforo en rojo cuya duración se extiende más allá de lo razonable. Dos monitores televisivos sobre un fondo negro son los protagonistas del fragmento silente del artista Muntadas. Si un aparato retransmite grabaciones en vídeo de gente paseando por Las Ramblas, el otro sintoniza la señal televisiva oficial del Estado. Esta confrontación de registros audiovisuales dispares forma parte de su proyecto videográfico Barcelona Distrito Uno (1976), continuación lógica de la célebre experiencia televisiva Cadaqués Canal Local (1974). La artista Eugènia Balcells usa un único plano cenital para impresionar una acumulación progresiva de recortes de revistas de objetos cotidianos. Es un collage de animación donde pone de relieve el carácter consumista propio de toda ciudad capitalista.

 

«El orden es sólo una manera de ver las cosas» es el texto inscrito sobre el film del artista Francesc Torres. En él discurren un seguido de barridos sucedidos por calles neoyorquinas inidentificables. Son planos en movimiento convertidos en capturas abstractas que parecen indicar un estado de alerta, como si el sujeto que agarra la cámara estuviera expectante ante alguna amenaza. La pieza del artista Francesc Abad se titula Terrassa: dos aspectos de una ciudad. En ella se comparan barrios, propiedades privadas y equipamientos públicos de la localidad catalana para evidenciar la escasa presencia de la cultura. También es un documento urbanístico que denuncia las desigualdades económicas. La represión policial ante manifestantes en la Plaza de España de Madrid queda recogida por la cámara del cineasta Iván Zulueta. Desde un ángulo superior –el que le ofrece su apartamento del edificio España, omnipresente en la mítica película Arrebato (1980)– recoge los disparos indiscriminados de los agentes. Se trata de una actuación lamentablemente resumida en el periódico del día después: «Dos jóvenes muertos en el transcurso de sendas manifestaciones». El último fragmento de En la ciudad corre a cargo del artista visual Joan Rabascall. Un plano fijo de una autopista recoge la densidad del tráfico en el acceso a una ciudad. Es París pero podría ser otra ciudad del mundo occidental saturada de automóviles. Es un buen modo de acabar un film que cuestiona el progreso urbanístico suscitando lecturas críticas que invocan modos más amables de vivir en la ciudad.

Un documento, un referente

El 14 de octubre de 1978, en motivo de las Jornades de Cinema Català, Eugeni Bonet escribió: «… la película no quiere ser ni una antología, ni un híbrido [arte + cine], ni un manifiesto…, sino tan solo una muestra, un conjunto de trabajos de diferentes personas alrededor de un tema concreto y sobre un soporte determinado». La significativa nómina de artistas y la relevancia de sus intervenciones fílmicas hacen que En la ciudad forme parte del patrimonio cultural de este país. El espíritu crítico con el que se encaran las diferentes problemáticas que afectan la ciudad contemporánea convierte el proyecto en un referente artístico y cinematográfico. Un referente cuyos conflictos urbanos no distan excesivamente de los actuales. Es indudable que el crecimiento urbanístico conlleva el incremento de dificultades relativas a la especulación urbanística, la desigualdad social, la contaminación atmosférica, el tráfico rodado, el ruido acústico, la saturación mediática, la represión política, la acumulación de residuos, etc. Fomentar la convivencia en la ciudad, actuando en favor de la diversidad y la vitalidad de sus gentes, es por tanto un compromiso ineludible. Luchar por el bien de una transformación coherente y colectiva de la ciudad también implica hallar modos rigurosos de representarla, ya sea desde el contexto artístico o desde la esfera audiovisual.

 

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[1] El documento audiovisual que hemos analizado es una recuperación en vídeo realizada en 1997 por Eugeni Bonet, quien montó de nuevo el material –«edición: IN VITRO»– identificando la autoría de cada trabajo, reajustando sus duraciones y cambiando el orden de las mismas.

[2] Refiriéndonos a las “ideas y actitudes” de los artistas representados queremos incidir en la relevancia de una exposición como Idees i actituds. Entorn de l’art conceptual a Catalunya, 1964-1980… que tuvo lugar entre el 15 de enero y el 1 de marzo de 1992 en el Centre d’Art Santa Mònica de Barcelona. Su comisaria fue Pilar Parcerisas.

A Albert Alcoz le inquietan la experimentación fílmica y la exploración videográfica, también los modos singulares de configurar el sonido a través de la imagen en movimiento. Escribe sobre el medio cinematográfico y las artes visuales desde que en 2006 iniciara la web Visionary Film. Organiza proyecciones en espacios autogestionados y colabora con centros de arte legitimados. De vez en cuando filma, graba o edita sus propias piezas alternando el found footage, el cine estructural, el cine sin cámara, el cine expandido, el videoclip o la práctica documental. Nada de ello le da para pagar el alquiler, las clases sí.

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