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Ficción Climática: Políticas para una Imaginación Colectiva

Magazine

30 marzo 2026
Tema del Mes: NeutopíasEditor/a Residente: Oscar Guayabero
ficción climática

Ficción Climática: Políticas para una Imaginación Colectiva

En un titular para la revista Esquire, el escritor de ficción climática Jeff VanderMeer, autor de Annihilation, señaló que “la ficción climática no nos salvará”. Esta afirmación apunta a una cuestión fundamental: ningún género literario o artístico puede, por sí mismo, transformar las condiciones materiales que han derivado en la crisis ecológica contemporánea. Sin embargo, reducir la ficción climática a un ejercicio meramente especulativo o estético implicaría ignorar el papel que la imaginación desempeña en la producción de horizontes políticos, sociales y ecológicos.

Imaginar mundos no consiste únicamente en proyectar escenarios hipotéticos, sino en abrir un campo de posibilidades desde el cual reconfigurar nuestras formas de pensar, habitar y relacionarnos. La imaginación se convierte así en una herramienta crítica capaz de interrumpir los marcos epistemológicos que han sostenido el orden moderno occidental: basado en la explotación de territorios, la separación entre naturaleza y cultura y la centralidad del sujeto humano. En este contexto, el pensamiento ecológico contemporáneo reivindica nuevas narrativas como herramientas de mediación, sanación y reparación en un mundo en crisis.

Como señalan pensadoras como Denise Ferreira da Silva, Judith Butler, Marta Segarra o Emanuele Coccia, existe una urgencia política de la imaginación. Somos humanos porque contamos historias, no como ornamentos culturales, sino como tecnologías que median nuestra relación con el mundo. A través de ellas recordamos, transmitimos y nos reorientamos. Sin embargo, en la convergencia actual de crisis —ecológicas, raciales, económicas y geopolíticas— muchas narrativas heredadas han dejado de ser suficientes. Cuando las crisis se vuelven totales, la imaginación corre el riesgo de paralizarse. Frente a visiones lineales y teleológicas del progreso, la ficción climática abre la posibilidad de imaginar otras temporalidades y formas de coexistencia entre especies y territorios. Para comprender su potencial político, es necesario cuestionar una de las estructuras narrativas centrales de la modernidad: la utopía.

Tradicionalmente, la utopía ha sido concebida como la proyección de una sociedad perfecta en un futuro o lugar imaginario. Si bien ha permitido imaginar alternativas, también ha reproducido una concepción lineal de la historia, donde la humanidad avanza hacia un ideal. En el contexto contemporáneo, esta idea resulta problemática: no solo es ingenua, sino políticamente limitante. Al proponer un estado final de perfección, la utopía tiende a clausurar la imaginación, reduciendo la contingencia y diversidad propias de los sistemas vivos. Además, reproduce la lógica del progreso que ha sustentado proyectos coloniales, industriales y extractivistas. Pensar la ecología contemporánea exige, por tanto, desplazar la utopía como horizonte único y abrirse a la multiplicidad y la transformación constante. En este sentido, la ficción climática adquiere un papel significativo. A diferencia de las utopías clásicas, estas narrativas no proponen mundos perfectos, sino escenarios inestables donde ecosistemas, relaciones y formas de vida se reconfiguran continuamente.

En The Fifth Season de N. K. Jemisin, la frase inicial —“Let’s start with the end of the world”— funciona como provocación: imaginar el fin de un mundo para poder pensar otros. En diálogo con el concepto de unworlding de Jack Halberstam, surge una pregunta clave: ¿es necesario desmantelar el mundo actual antes de imaginar otros? La deconstrucción puede entenderse aquí no como destrucción violenta, sino como un proceso creativo que permite fertilizar nuevas formas de existencia.

La relación entre ruina y utopía resulta igualmente relevante. La arquitectura política, económica y social del capitalismo neoliberal condiciona nuestra imaginación climática. Persistir en estas estructuras implica perpetuar las violencias que sostienen una idea restringida de progreso. De ahí la necesidad de cuestionar quién imagina las utopías y para quién, así como su inevitable sesgo antropocéntrico.

Desde una perspectiva decolonial, cuestionar la linealidad temporal de la modernidad es fundamental. La construcción de narrativas ha estado históricamente ligada a procesos de dominación. En The Future is the Root of a Plant, la artista UYRA analiza cómo la imaginación colonial configuró la percepción del territorio amazónico, produciendo ficciones que legitimaron la violencia y la desposesión. La deshumanización narrativa facilitó la imposición de estructuras de poder sobre cuerpos y territorios. 

Reconocer que toda ficción es una práctica política implica asumir que los relatos configuran mundos. La ficción climática se presenta así como un espacio fértil para explorar temporalidades alternativas: pasados que retornan, futuros presentes y ciclos ecológicos que desestabilizan la lógica del desarrollo lineal. Esta pluralidad permite concebir la historia como un campo abierto de interacción entre fuerzas humanas y no humanas. Asimismo, estas narrativas amplían la noción de agencia. La transformación no surge de héroes individuales ni de soluciones tecnológicas, sino de redes de cuidado y formas de organización colectiva. Al incluir territorios, especies y ecosistemas como agentes, se desplaza el foco desde la excepcionalidad humana hacia una comprensión relacional de la vida.

Si el mundo está compuesto por relaciones dinámicas, las historias deben reflejar esa complejidad. La ficción climática no ofrece respuestas cerradas, sino marcos que permiten reconsiderar nuestras formas de habitar la Tierra. Trabajar con ella implica activar procesos de imaginación colectiva que abren preguntas y desestabilizan narrativas heredadas. Entre imaginación y ficción emerge así un espacio intermedio de práctica, donde la especulación se articula con procesos concretos de investigación y creación. Integrar la ficción en contextos académicos y educativos puede reactivar el diálogo entre pensamiento crítico e imaginación, reconociendo su valor epistemológico.

La cuestión central se desplaza entonces hacia la metodología: ¿cómo incorporar la imaginación como herramienta de trabajo colectivo? A través de programas, seminarios y metodologías experimentales, el Instituto de Estudios Postnaturales explora formas de pensamiento especulativo y aprendizaje situado. iniciativas como el Postnatural Independent Program (PIP) o el nuevo programa de postgrado Alternative Ecologies, buscan cuestionar epistemologías dominantes y amplificar voces comprometidas con el pensamiento ecológico.En este diálogo entre teoría y práctica, no se trata de imponer marcos teóricos cerrados, sino de reconocer el potencial del espacio imaginativo dentro de la investigación. La pregunta final apunta a las capacidades transformadoras de estas prácticas: ¿qué mundos pueden construirse —o desmantelarse— desde ellas?

Es en este espacio abierto y colectivo donde pueden emerger nuevas metodologías de producción cultural. No como utopías cerradas, sino como laboratorios de experimentación desde los cuales imaginar y recomponer nuestras formas de habitar un planeta en transformación. En última instancia, la ficción climática no es una evasión, sino una práctica crítica que interviene en el presente: imaginar otros mundos es comenzar a hacerlos posibles.

ficción climática - mapa Ursula K. Le Guin

Ursula K. Le Guin. (1968). Map of EarthSea [mapa]. A Wizard of Earthsea.

[Imagen destacada: Forestplanet por Pablo Carlos Budassi. Creative Commons]

El Institute for Postnatural Studies (IPS), fundado en 2020, es un espacio de experimentación artística e investigación crítica centrado en lo postnatural como marco de creación contemporánea. A través de prácticas transdisciplinares, cuestiona las narrativas sobre naturaleza, tecnología y cultura, promoviendo nuevas formas de imaginación política. El IPS impulsa el aprendizaje colectivo, el pensamiento crítico y metodologías experimentales que desafían epistemologías dominantes, desarrollando proyectos en la intersección entre ecología, política y territorio, materializados en exposiciones, programas curatoriales y producción audiovisual. Además, cuenta con su propia plataforma editorial, Cthulhu Books. www.instituteforpostnaturalstudies.org (Foto cortesía Galería Municipal Oporto)

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