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Aprendiendo en Proximidad // Tocando el conocimiento {íntimo}

Magazine

09 febrero 2026
Tema del Mes: Pedagogías Encarnadas: autoteorías como formas de conocimientoEditor/a Residente: Pablo Lerma

Aprendiendo en Proximidad // Tocando el conocimiento {íntimo}

Es la intimidad cotidiana la que nos obliga a percibir al otro como alguien con quien interactuamos y en quien tenemos un impacto; nuestro reconocimiento de esta conexión representa el tacto y su fructificación. No creamos intimidad; sino que está ahí esperando nuestro reconocimiento… Estamos íntimamente ligados a los demás, nos demos cuenta o no y reconozcamos o no dicha conexión. El tacto es el signo sin lenguaje que lo hace legible para los “otros”. (Holland, 2012 p. 104)

…apoyándonos en la vida inseparable. Se trata de ser capaces de responder a modos de vida que no se ajustan necesariamente al ocularcentrismo y la linealidad de la blancura; ser capaces de sentir la presencia de temporalidades alternativas en carne y hueso, de volvernos vulnerables a la complejidad de la vida y la respiración. (Le-Phat Ho y Rose-Antoinette, 2017, párrafo 12)

Más inmediatamente que otros sistemas perceptivos, al parecer, el sentido del tacto desvirtúa cualquier comprensión dualista de la agencia y la pasividad. Tocar es siempre extender la mano, acariciar, sopesar, palpar o desplegar, y siempre también comprender que otras personas o fuerzas naturales lo han hecho antes que uno, aunque solo sea en la creación del objeto texturizado. (Sedgwick, 2003, p. 14)

En Touching Feeling, Eve Sedgwick (2023) articula que el libro intuye que existe una intimidad particular entre las texturas y las emociones; sin embargo, el mismo doble significado de lo táctil y lo emocional ya está presente en la palabra tocar, al igual que es interno a la palabra sentir. Sedgwick nos lleva a la conclusión de que incluso hablar de afecto «prácticamente equivale a contacto cutáneo» (Sedgwick, 2003, p. 17). Sus palabras nos transportan a un campo/paisaje/zona de tacto texturizado y estratificado que implica tanto los elementos físicos como los intangibles de vivir y aprender en proximidad. El tacto y la intimidad están saturados de información sensorial, política y emocional. Las experiencias nos conmueven // nuestra presencia conmueve a los demás.

Si la multiplicidad del tacto, en su tactilidad encarnada y su potencial inmaterial, nos lleva tanto a la piel //  la carne // la esencia de un sujeto, como simultáneamente más allá de ella…

…¿qué nos ofrece esto al pensar en la palpabilidad de la raza y sus huellas materiales y simbólicas?

¿Podemos entender nuestro conocimiento de la raza y su tacto, como Sedgwick denomina, un objeto texturizado?

¿Qué pasaría si pensáramos en la blancura misma como un objeto texturizado; algo sentido, acumulado, pero maleable y extendido {mucho} más allá de los límites de la piel; algo que transforma y moldea cómo aprendemos en proximidad con todas // las demás formas de vida?

En 2015, con el objetivo de examinar cómo la raza influye profundamente en mi vida, llevé a cabo The Touch Project. Durante dos semanas, registré textual y visualmente cada contacto que experimenté. Con atención a cómo usaba mi cuerpo en contacto con los demás, documenté mis experiencias: desde ser apretada contra desconocidos en el autobús, hasta manos rozándome de forma visible, pasando por abrazos de cuerpo entero; desde momentos de repulsión (toque inevitable // no deseado) hasta deseos donde el contacto no estaba permitido. Conté haber tocado a 31 personas, incluyendo seres no humanos con los que también tuve contacto. Además de estas 31, hubo cinco ocasiones en las que quise tocar a alguien pero no pude, debido a restricciones o circunstancias. De estas 36 ocasiones, pude fotografiar 13.

Shara

Prestar atención a cómo mi propio cuerpo // el cuerpo de una mujer blanca reaccionaba e impactaba en los cuerpos y seres que tocaba, reveló lo difícil que puede ser comprender la cuestión racial. La creación de conocimiento es un proceso no lineal, que se desarrolla a través de la comprensión de nosotros mismos en conexión con lo que rozamos y los lugares en los que nos movemos. Y dentro de esto, desarrollar una comprensión íntima del cuerpo y con él no se detiene en el borde de la piel; «nuestro cuerpo es como una orilla: una superficie mutable de intercambio con una frontera cambiante entre lo interior y lo exterior, lo presente y lo aún no llegado» (Maule-O’Brien, 2021, p. 128).

Las imágenes que tomé resaltaron fragmentos de mi propio conocimiento construido y encarnado. Transmitieron cómo el tacto y la raza operan como experiencias multisensoriales en el cuerpo, entrelazadas con recuerdos y sistemas de creencias. El tacto abarca tanto la violencia como la empatía, ya que «transmite un mensaje sobre el presente inmediato, el futuro posible y el pasado problemático… [al] cruzar fronteras, tanto reales como imaginarias» (Holland, 2012 p.100). La raza y el racismo se producen históricamente a través del trabajo y la economía, y continúan moldeando nuestras vidas a través de estructuras perdurables. En el contacto, la raza puede ser fluida y matizada, pero sus implicaciones están profundamente arraigadas // la huella nunca está ausente.

Erika

Aunque han pasado más de 10 años desde que realicé esta investigación sobre autoteoría, vuelvo a menudo a mi obra y al aprendizaje encarnado generado en el proceso. Las fotos ofrecen momentos de mi cuerpo en relación //  un espacio para procesar respuestas emotivas, recuerdos cambiantes de conversaciones e imágenes de otras situaciones. Hacen visible mi blancura, y con ella sus historias infladas y la presencia de control y terror. Las imágenes funcionan como marcadores de afectos intangibles y rastrean fuerzas invisibles que impiden y restringen…

… simultáneamente, ilustrando cómo las reglas estructurales del ordenamiento racial pueden flaquear en los encuentros íntimos, especialmente cuando se desafían activamente. El encuadre estrecho de las manos o segmentos del cuerpo confronta el contacto racial // oscurece las líneas raciales y niega el acceso a las categorías de identidad visual en las que confiamos. Así, si bien la raza y el racismo moldean nuestras vidas materialmente, también dependen de nuestra confianza en la diferencia y la desconexión (Holland, 2012). Nuestras vidas relacionales pueden cambiar y adoptar formas alternativas. // Pero ¿no es, al menos en parte, mi blancura lo que permite el acto de un borrado imaginario de la raza en mi lectura de las fotos?

Para quienes enseñamos en instituciones, el aula es un espacio al que entramos con estudiantes como co-aprendices; nuestras vidas entran en contacto. El cuerpo encarnado no es singular; las pedagogías encarnadas son encuentros comunitarios, entrelazados y estratificados que nos acercan a otros. Como educadora, estoy comprometida con pedagogías de transformación críticas y encarnadas que transgreden //  intervienen // desbaratan las formas normativas y restrictivas de creación de conocimiento. Mi deseo es generar catálisis //  abrir espacio para las dimensiones no verbales del aprendizaje // enseñar sobre la inseparabilidad de la vida.

 

Mark

The Touch Project  funciona como un ejemplo de conocimiento texturizado en proximidad, destacando cómo nuestros cuerpos se entrelazan con el significado y las consecuencias raciales. Demuestra tanto la construcción de intimidad como herramienta pedagógica como de qué manera el espacio de lo íntimo es el de la formación de conocimiento encarnado. En el proyecto, la noción de intimidad se extiende más allá de las definiciones relacionales tradicionales entre personas para incluir la intimidad con ideas, objetos y seres no humanos: encuentros complejos, a veces conflictivos, que siempre chocan con nuestra comprensión socialmente producida de la conexión, la pertenencia y el yo.

El uso de la intimidad en una práctica pedagógica crítica y transformadora invita a tocar y sentir los límites texturizados por los que navegamos al vivir en este mundo compartido. Sara Ahmed (2004) afirma que esto requiere considerar «la intimidad entre» los privilegios encarnados que ostentamos y el trabajo que realizamos. Confrontar y girar hacia esta intimidad entre nuestras realidades vividas y nuestra pedagogía como espacio de encuentro, y luego enseñar desde este espacio, es un proceso permanente e inconcluso, integral no solo para el trabajo sobre la raza, sino para todos los cambios sociales.

 

Cuzmo

Este es un trabajo de exposición // de contacto // de sentimiento. Requiere que habitemos la crítica a fondo y permanezcamos en lo que Ahmed (2004) llama un presente inacabado. Se trata de desarrollar una intimidad con el colapso del tiempo, donde las aristas del pasado colonial perforan nuestras vidas contemporáneas, pero donde podemos recomponerlas para crear un futuro diferente.

Ahmed (2004) considera este enfrentamiento de responsabilidad y rendición de cuentas como parte del trabajo reparador // moviendo nuestros cuerpos en un «doble giro». Lo ilustra como un primer giro hacia la crítica de la blancura y sus implicaciones, para luego volverse hacia el otro para afrontar la responsabilidad íntima. En esta acción, ve el potencial de allanar el camino para que emerjan formas relacionales alternativas. Entiendo el doble giro como un momento para permanecer en «la intimidad entre» // para ejercitar la vulnerabilidad deliberada // para evocar un aprendizaje íntimo a través del conocimiento que adquirimos durante la exposición. Al igual que The Touch Project, es un gesto encarnado al que se regresa continuamente, repitiendo el doble giro hacia uno mismo y luego hacia el otro, y viceversa. Cada vez, algo nuevo se desentierra // se siente // se toca // se siente // se encarna.

 

Yoga

Referencias

Ahmed, S. (2004). Declarations of Whiteness: The Non-Performativity of Anti-Racism. Borderlands e-Journal, 3(2).

Holland, S. P. (2012). The erotic life of racism. Duke University Press.

Le-Phat Ho, S., & Rose-Antoinette, R. (2017, Fall). Intimating our ghosts [Editorial]. MICE Magazine (3): Ghost Intimacies. https://micemagazine.ca/issue-three/issue-03-editorial-ghost-intimacies

Maule-O’Brien, S. N. (2021). Intimate pedagogy: Visual explorations of race and the erotic (Doctoral dissertation). York University. http://hdl.handle.net/10315/38657

Sedgwick, E. K. (2018). Tocar la fibra: Afecto, pedagogía, performatividad. Madrid: Alpuerto

 

[Todas las imágenes son parte de «The Touch Project», de Skye Maule-O’Brien]

Skye Maule-O’Brien es una educadora e investigadora artística que vive y trabaja entre Montreal, Barbados y Rotterdam. Combinando teoría, narrativa y métodos sensoriales, su práctica colaborativa se centra en la pedagogía íntima, una teoría y un método que ella misma ha desarrollado y que enmarca la intimidad y la vulnerabilidad como elementos centrales para la producción de conocimiento pedagógico transformador. Completó su doctorado en Educación en la Universidad de York (Toronto), que incluyó un intercambio académico con la Universidad de las Indias Occidentales, Instituto de Estudios de Género y Desarrollo (Barbados). Tiene una licenciatura en Historia del Arte, con una especialización en Educación de Adultos, y una maestría en Estudios Educativos de la Universidad Concordia (Montreal). Actualmente, trabaja en un proyecto colectivo a gran escala y en una publicación, Breath & Breeze: Tongueless Whispers of the Wind, que examina la huella colonial holandesa en el Caribe a través de la lente del viento. Trabaja como profesora titular en el Programa de Teoría de la Academia Willem de Kooning, Universidad de Ciencias Aplicadas de Róterdam.

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