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Desde los movimientos asociativo de artistas contemporáneos de España llevamos años trabajando en la mejora de la situación de los artistas. En 1977 la Asociación Sindical de artistas plásticos ya se reunía con el Ministerio de Cultura para reivindicar su estatuto (Ballester, J.M., Diario16, 15/11/1977). Desde esas fechas hasta hoy los pasos que se han dado han sido mínimos, aunque el mundo político ha encontrado en el estatuto del artista un fácil recurso para obtener titulares. Suponiendo un trabajo ingente por parte de las asociaciones que están agotadas de participar en infinidad de reuniones para obtener tan sólo algunas medidas puntuales e insuficientes. Las acciones llevadas a cabo, escasas y en muchos casos no resueltas, dejan en evidencia la esclerosis de la administración pública ante las necesidades históricas y estructurales del mundo de la cultura.
El volumen de artistas y trabajadores de la cultura en España es enorme y de una calidad incuestionable. Mientras que el mercado y la actividad económica que mueve el arte en España es limitado y en las condiciones actuales, insuficiente para mantener la vida de todos estos artistas que necesitan un reconocimiento económico digno conforme a su trabajo. Existen infinidad de extraordinarios compositores e intérpretes, de escritores, de artistas contemporáneos… pero es una minoría la que puede vivir exclusivamente de estas prácticas. El director del Instituto Cervantes Luis García Montero en una entrevista con Mario Bravo afirmaba que “vivir de la poesía no es posible; hay que buscar un oficio que te permita vivir…”. Esta es una realidad para la mayoría de los profesionales del mundo del arte, no sólo para los poetas. No tener esto en cuenta a la hora de generar políticas en defensa de la cultura es un enorme error y no responde a la realidad del mundo del arte en España. El exministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, afirmó en más de una declaración que su objetivo era que “en España se pueda vivir del trabajo cultural” y podemos ver que esto sigue sin haber cambiado y a su vez demuestra el desconocimiento de la realidad del sector, pues existe quien puede y podrá pero la realidad es más compleja…
Pero ¿Por qué las medidas que se están tomando en el estatuto del artista son tan puntuales?
Hay que aclarar que lo que se denomina el estatuto del artista es una entelequia imposible. El estatuto no es sólo del artista, sino que es del artista, del intérprete y del trabajador de la cultura y al mismo tiempo de todas las manifestaciones artísticas, desde la danza a la literatura, del cine al circo… Cuando se ve la amplitud y complejidad de situaciones, contextos y especificidades laborales se comprende que es imposible legislar o encontrar soluciones fiscales comunes a tal diversidad. El estatuto del artista, así entendido, es un problema imposible de solucionar de forma global, es por lo que la única estrategia posible son medidas puntuales que van “parcheando” situaciones particulares. De aquí que disciplinas como las artes visuales no hayan encontrado medidas propias.
¿Por qué las medidas que se están tomando no benefician a los artistas visuales?
En concreto los artistas visuales, escasamente un 2,7%, llegan a poder tener ingresos del arte con tiempo suficiente para cotizar como autónomos y se le permita acceder a una pensión contributiva. O sea el 97,3% de los artistas visuales de España (y existen estudios que barajan incluso menos) están fuera del sistema de protección social y viven en una enorme precariedad. Los ingresos a lo largo de su vida laboral son fluctuantes de forma que los sistemas actuales de fiscalización no responden a su realidad e igualmente es extrapolable en tantos por ciento similares en otras manifestaciones artísticas.
Hasta la fecha, dentro de la agenda de propuestas del primer informe del Estatuto del Artista, no se ha incluido ninguna medida que beneficie directamente a los artistas visuales. Solo se han implementado cambios puntuales con un impacto mínimo en este ámbito, como la compatibilidad de la pensión con el cobro de derechos de autor tras la jubilación. Sin embargo, en el caso de los artistas visuales, estos ingresos suelen ser ínfimos, en contraste con los generados en la música o la literatura, sectores que sí se ven favorecidos por esta medida. Además, no se contempló en dicho informe que los artistas visuales puedan generar ingresos por la venta de sus obras tras la jubilación, un aspecto clave para continuar su proceso creativo. Aunque se mencionan actividades como conferencias o presentaciones de libros, no se especifica la posibilidad de comercializar obras artísticas creadas tras el retiro. Por otro lado, desde el año pasado se aplica una retención del 2% y 7% a artistas con ingresos bajos que trabajen como autónomos o bajo relaciones laborales especiales, siempre que no superen los 15.000 euros anuales. Sin embargo, esta medida impacta a una pequeña parte de los artistas, ya que la mayoría debe desempeñar múltiples ocupaciones para subsistir, como trabajos en museos, educación, agricultura, hostelería, diseño, artesanía, edición, producción o negocios familiares, adaptándose continuamente para encontrar soluciones de vida.
La situación laboral de los artistas visuales que viven exclusivamente de ingresos derivados de su actividad artística (ese 2,7%) pasa por darse de alta como autónomo, con la enorme dificultad que implica pagar la cuota de autónomos mensualmente con ingresos de gran intermitencia y fluctuación. Esta situación es común a la mayoría de los trabajadores de la cultura ya que cualquier creador tiene tiempos sin ingresos, no sólo por la inseguridad del mercado cultural, sino porque necesita tiempos de creación/investigación para poder desarrollar su obra, ya sea un libro, una composición musical, un proyecto artístico, una película… Este hecho implica necesariamente un cambio específico en su régimen de cotización de autónomos en el que los tiempos de creación/investigación se consideren períodos en activo, aunque durante ese tiempo no reciban ingresos por dicha actividad. Un claro ejemplo del desacierto de medidas que se están tomando dentro del estatuto del artista es la siguiente medida. Para autónomos con ingresos inferiores a 3.000 euros anuales, se ha establecido una base de cotización mensual reducida que se fijó para el año 2023 en 526,14 euros mensuales (resultando una cuota mensual de 161 euros) y no se tiene que pagar en cuotas mensuales, sino que permiten que se haga trimestralmente. Pero esto que, al reducir la cuota de autónomos, parece una medida positiva cuando se hacen las cuentas se ve el absurdo pues implica que casi todos los ingresos se irían al pago de la cuota. Y todo este esfuerzo para llegar a esta conclusión que tan sólo respondería a muy pocos artistas. ¿Qué sucede con la inmensa mayoría de los artistas que trabajan en otras profesiones que compatibilizan con enorme esfuerzo y sacrificio? Estos son los que terminan siendo los verdaderos mecenas de la cultura en España, junto a su contexto familiar y de amigos que apoyan su actividad, ya sea económicamente o de otras múltiples formas.
Las medidas que se han abordado dentro del estatuto del artista han sido principalmente pensadas para relaciones contractuales, inexistentes en el mundo del arte contemporáneo. Estas medidas han sido pensadas principalmente para el sector del espectáculo, intérpretes y técnicos: El contrato laboral artístico de duración determinada, la adaptación y ampliación de la definición de espectáculo público para incluir al personal técnico y auxiliar, el desarrollo de una prestación por desempleo específica para los artistas adaptada a la intermitencia de su actividad… como se puede ver no son medidas pensadas para los creadores, que nunca son contratados, sino que, o trabajan como autónomos aquellos que tienen ingresos suficientes o trabajan para su subsistencia en una infinidad de otras situaciones.
Hay cuestiones fundamentales que no se están teniendo en cuenta como que los costes sufragados por el artista para mantener un estudio y/o un lugar de almacenamiento sea desgravables. Muy al contrario, en muchos casos este hecho se convierte en sanción pues no permite recibir jubilación por el hecho de tener más de una propiedad, cuando lo que sucede es que dicha propiedad forma parte indisoluble de la continuidad de su actividad creativa y está costeando personalmente la protección del patrimonio artístico que debería ser asumido por algún estamento público; qué menos que nunca fuera punible y sí fuera desgravable. Al igual sucede con toda la inversión en producción de obra que solamente pueden aquellos que tengan llegar a tener una situación fiscal suficiente y mantenida en el tiempo. Algo que como vemos es la excepción.
Esta es la verdadera problemática del sector de la cultura y son circunstancias que no podemos obviar. El estatuto del artista dará la espalda a la realidad del arte en España y, a pesar de implicar algunos cambios positivos, puede incluso perjudicar al sector generando una mayor brecha entre aquellos que acceden a cierto nivel de profesionalización y los que no. Ya existen situaciones en ciertos sectores en los que vemos artistas que han llegado a un cierto estatus de mercado que copan los espacios haciendo que el flujo de renovación sea escaso, se normaliza la tipología de propuestas creativas e impide que otras alternativas puedan desarrollarse. En el fondo estamos hablando de una censura indirecta que impide la libertad de expresión a través de la normalización de estrategias de mercado reduccionistas.
A todo esto hay que sumar un factor fundamental que afecta directamente en las carreras artísticas y es el de la longevidad sistemática. Como explica el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon hablando del envejecimiento en el S.XXI “Las repercusiones sociales y económicas de este fenómeno son profundas y exceden en mucho el ámbito inmediato de la propia persona de edad y de su familia, pues involucra de manera sin precedentes a la sociedad en general…”. La experiencia y el conocimiento no se heredan genéticamente y en la actualidad tenemos la oportunidad de disfrutar de la creatividad de personas que en otras épocas hubieran fallecido. Pero en la actualidad no pueden desarrollar su actividad creativa, incompatible con su pensión, y sólo si sabemos incluirlos legal y fiscalmente podremos recibir el regalo que es su trabajo artístico. Y los inconvenientes van más allá pues como el proyecto de Legados que está llevando a cabo la Fundación Gabeiras muestra, existe la gran problemática de que artistas en avanzada edad no encuentran soluciones para que su legado pueda conservarse. Y en este caso es una iniciativa privada la que está buscando muy acertadamente soluciones.
¿Cuál es la solución para los creadores?
Llegados a este punto en el que se ve con claridad que las medidas que se están abordando sobre el estatuto del artista obvian a los creadores y a la inmensa mayoría de ellos, ¿Cuál puede ser la solución?
En primer lugar, hay que asumir que por muchas ingeniería legislativa y fiscal que se desarrollara, si no están pensadas para la inmensa mayoría de los creadores, no estaríamos dando solución a la problemática del sector. Y segundo, tiene que plantearse desde la realidad que los creadores para mantener una carrera duradera que vaya más allá de la jubilación en España pues compatibilizan su actividad artística con otros trabajos. Por mucho que nos pudiera gustar y declaremos que todos los artistas de España vivieran exclusivamente de su trabajo quienes hemos estudiado el sector sabemos que es imposible. Pero no por eso debemos dejar de intentar mejorar las condiciones del sector a la vez que tenemos que desarrollar propuestas que permitan que las carreras artísticas tengan continuidad y para esto la solución pasa por desarrollar una ley de conciliación cultural como una de las medidas principales del estatuto del artista.
La Conciliación Cultural pretende permitir que todos los creadores puedan continuar su actividad. Su implementación tendría una repercusión muy positiva sobre los propios procesos de creación, pudiendo generar una alternativa a los procesos acelerados y rentabilistas que exigen las reglas del mercado. La administración tiene una gran responsabilidad sobre la defensa de la cultura, no es responsable de la supervivencia del gran censo de artistas pero sí debe facilitar que la creación pueda continuar generando las medidas necesarias para que exista una conciliación que permita seguir con las actividades derivadas de la creación artística sin barreras laborales, legales y fiscales.
Facilitar esta conciliación pasa por incentivar la contratación de artistas en trabajos vinculados al ámbito cultural/artístico y permitir la participación del artista en sus actividades significativas de manera que generamos la posibilidad de un desarrollo profesional sostenible.
La conciliación evita la centralización, pues los creadores pueden continuar viviendo en sus lugares de trabajo sin tener que migrar a las ciudades donde existe un mayor mercado. Potencia la libertad de creación y expresión al no depender totalmente de estructuras de mercado o subvenciones regidas por políticas intermitentes. La conciliación también permitirá la sostenibilidad profesional al permitir carreras profesionales largas, sin la necesidad de precipitaciones, en contra de la construcción de carreras de éxito efímero. Para que el arte español se posicione internacionalmente necesita de estas carreras profesionales construidas sólidamente en el tiempo.
Por todo ello, es fundamental generar claridad para concretar una ideología y un marco conceptual que permitan una legislación realista y efectiva para resolver este problema. Cuando intervine en la subcomisión del Estatuto del Artista en el Congreso, comencé mi intervención afirmando: Los/as artistas queremos pagar impuestos, ser autónomos y contribuir a la construcción colectiva de la sociedad del bienestar, pero también necesitamos que la legislación refleje nuestra realidad. Para lograrlo, es necesaria la “Conciliación Cultural”, que permita compatibilizar cualquier situación laboral, intermitente o estable, incluida la jubilación, con la actividad artística. Esto implica garantizar la posibilidad de facturar siempre, independientemente de la situación laboral, aplicando reducciones significativas en la facturación. También es crucial permitir la deducción de gastos derivados de la investigación, producción y difusión de la creación artística en un porcentaje elevado. Además, deben considerarse otros tipos de conciliación que permitan la asistencia del artista a momentos esenciales, como montajes, inauguraciones, conferencias o talleres, en los que su presencia es indispensable para el proceso creativo.
Cuando el ministro Ernest Urtasun, nos convoca al mundo de la cultura con la intención de volver a impulsar el desarrollo del Estatuto del Artista, se corre el riesgo de continuar en esta inercia de las “migajas”, en lugar de tener una visión global que mejore verdaderamente el ecosistema del arte en España, lo que pasará necesariamente por desarrollar la Conciliación Cultural. Un concepto que desarrollé y he presentado al Ministerio repetidas veces y he defendido como representante de la federación de Artistas Contemporáneos de España, pero desde la Unión AC vemos como sigue obviándose.
Cabe mencionar otros aspectos fundamentales que no podemos olvidar como: la adecuación de la contratación pública en relación a los trabajos artísticos, la proyección internacional de los artistas españoles, la regularización profesional de las actividades artísticas que promueven los distintos ministerios, la creación de una estructura de arbitraje que permita la defensa de las buenas prácticas, la aplicación del 2% cultural en el arte contemporáneo, la ampliación a otros aspectos de la ley de mecenazgo, la relación con galerías, museos, marchantes, seguros…. Además, podemos mencionar la necesidad de evitar la injerencia política en la toma de decisiones vinculadas al arte contemporáneo.
Llegados a este punto podemos afirmar que legislar sobre la idea de un artista profesional que tiene ingresos suficientes para vivir del arte y cotizar para poder acceder a una pensión de jubilación, sería legislar para una ínfima minoría, lo cual es una gran equivocación. La realidad de la mayoría de los artistas (hablamos de pintores, escultores, video-creadores, escritores, poetas, compositores…) en España pasa por compatibilizar su actividad de artista con otras que permitan su supervivencia. Este es nuestro contexto, de aquí tendrá que partir la solución y la solución pasa por la Conciliación Cultural.
[Imagen destacada: Isidro López-Aparicio (iLA), FREE Paths Maker, el ingenio que explota minas movida por el traje de las mujeres saharauis y dibuja un camino con la palabra FREE. Centro POMPIDOU, Málaga]
Isidro López-Aparicio Pérez . Artista, comisario y catedrático de universidad. Su obra, tiene un marcado carácter político y social, y ha sido expuesta en los 5 continentes en innumerables muestras, museos y centros de arte con el reconocimiento de críticos y comisarios. Fundador del grupo de investigación CECImagen y miembro del Instituto de Investigación de la Paz y los Conflictos. Autor de numerosos libros y artículos- Master en Environmental Management por la Open International University (EU). Experto informador para la Unión Europea en el Pacífico y fundador de la Libera Artium Universitas (LAU). https://www.isidrolopezaparicio.com
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)