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Magazine

10 agosto 2015
Ilustración de Quim Packard - Institution mind map
ARCHIVO: Imaginar la institución del futuro

A*DESK


Una institución artística es una organización que debe saber definirse, cuestionarse, replantearse y adaptarse a las necesidades de cada momento. Este es un tema que como revista de arte nos ha mantenido bastante ocupados a lo largo de nuestra trayectoria. En el artículo que recuperamos hoy de nuestros archivos, Juan Canela vuelve sobre este tema pero desde un contexto muy concreto, el argentino. Su texto, leído hoy desde la perspectiva temporal, funciona a dos niveles: nos descubre un contexto que no todos podemos conocer de primera mano mientras que nos permite confrontarlo a la situación en Europa.

Los últimos meses del 2013 los pasé en Buenos Aires llevando a cabo una residencia de investigación, donde tuve la oportunidad de conocer el contexto artístico y las dinámicas que en él se producen. Más allá de todas las diferencias evidentes, es interesante el movimiento que se está dando en relación a la profesionalización de los artistas y otros agentes, y al reclamo de una institución pública que sea capaz de responder y articular el contexto.

El momento es muy distinto –casi podríamos decir que contrario- del que vivimos por estas latitudes. En el Estado Español, – como en otros países europeos- se está dando un retroceso en cuanto a la presencia de las instituciones artísticas y culturales. Muchos de los centros que surgieron al calor del ladrillo están ahora cerrando, o resistiendo bajo mínimos como consecuencia de la crisis económica.

Pero creo que no sólo el dinero es el problema; a la vez existe una necesidad de repensar la institución, su funcionamiento y funcionalidad: la dependencia de ciertas políticas culturales de corte neoliberal, las injerencias políticas, o su lentitud y baja capacidad de responder a las necesidades de la comunidad artística local y al ciudadano provocan cierta des-institucionalización de la cultura, que obliga a los espacios tradicionales a repensar su sentido para recuperar centralidad – cosa que sucede en escasas ocasiones -.

Volviendo a Buenos Aires, en una conversación con Victoria Northoon, la nueva directora del MAMBA – Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, -que ha formado un nuevo equipo el pasado año con el propósito de volver a tener una institución dedicada al arte contemporáneo en la ciudad-, comentaba su idea de “el museo como organismo vivo, que implica que uno tiene que adaptarse. No nos predefinimos con anterioridad, sino que estamos aprendiendo a ser museo cada día que pasa.” El objetivo es pensar el museo como lugar de reflexión, experimentación y producción, ser un museo que responda a la comunidad artística en el momento en el que se producen las ideas. Desde luego, una oportunidad excelente.

Antes de que el nuevo equipo tomara el mando del MAMBA en octubre del pasado año, la comunidad artística echaba en falta un museo de arte contemporáneo en la ciudad. Y en respuesta a ello surgió en 2010 La Ene, el Nuevo Museo Energía de Arte Contemporáneo, que se define como “un proyecto independiente que surge de y responde a la comunidad artística, siendo en sí mismo un experimento sobre el vínculo entre el artista, las instituciones y las vías existentes de legitimación”. Desde un pequeño y modesto espacio situado en un patio de la calle Santa Fe donde en los últimos años se han reunido propuestas contemporáneas, y un equipo de jóvenes curadores y gestores, La Ene lleva tres años desplegando una interesante programación expositiva, de residencias, charlas y presentaciones, siempre tratando de repensar qué significa ser una institución artística hoy en ese contexto, a la vez que interpela a los espacios más establecidos en un interesante diálogo.

Por estos lares, podemos pensar en otras propuestas independientes que tratan de crear una institución nueva acorde a los tiempos que corren, como el Kunsthalle Athenas o el Kunsthalle Lissabon -que precisamente toman ese término germano para pensarlo en clave del sur de Europa-.

En el taller sobre Arte Útil que organizamos hace unas semanas, Tania Bruguera comentaba su idea de museo como “Social Power Plant” desde la que se genere energía transformadora. Pero afirmaba también que todavía no lo había conseguido, y en su Museo de Arte Útil, alojado en el Van Abbe Museum de Eindhoven, tuvo que renunciar a su idea inicial, para terminar generando un archivo de proyectos al uso. Todo un síntoma de cómo están las cosas tras más de veinte años de crítica institucional, incluso en un museo como el Van Abbe, bien sensible a todas estas cuestiones.

Necesitamos compartir las circunstancias, las problemáticas ante lo institucional que se dan en diversas latitudes y en distintos momentos, con la intención de aprender los unos de los otros, generar reflexión a un nivel transfronterizo, para vislumbrar nuevas dinámicas y espacios de trabajo y relación. De la misma forma que es urgente tomar conciencia de nuestra responsabilidad ética y política como trabajadores culturales en este nuevo paradigma de trabajo postfordista, es ineludible imaginar una nueva institución que pueda reaccionar al nuevo escenario, que sepa adaptarse a los proyectos y no al contrario, y desde la cual poder articular otras formas de acción.

A*DESK, Instituto Independiente de Crítica y Arte Contemporáneo, se dedica a la formación, la edición y la investigación en torno a la crítica de arte contemporáneo. Bajo la visión de que el pensamiento crítico hace libres a los individuos, su misión es reivindicar activamente el valor de la crítica: generar debate en torno al arte contemporáneo, dotar al individuo de libertad de opinión e impulsar, así, la cultura.

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