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Magazine

04 mayo 2013
Unnamed Sound Sculpture
Corporalidades digitales. El ‘yo’ virtual y entes digitales

Verónica Escobar Monsalve

Un cuerpo, en teoría, no puede tener una verdadera corporalidad y al mismo tiempo ser un grupo de 0 y 1 en una pantalla. En el sentido estricto, nuestra identidad sigue ligada a nuestra presencia física y por consecuencia, a todo aquello que nos rodea. También nuestra corporalidad se ve atada a la dimensión física de la existencia. Pero a la vez que la presencia virtual se acentúa, la relación entre la presencia física, identidad virtual y corporalidad digital se torna más difusa.

Varios artistas han comenzado a explorar la realidad digital en búsqueda de formas de representación capaces de retratar esta identidad y corporalidad virtual. Una tarea difícil debido a su intangible naturaleza que exige nuevos contextos, herramientas y métodos de trabajo.

El arte digital ha logrado algo que la pintura, a pesar de sus infinitos intentos no ha conseguido y nunca conseguirá: reducir la forma humana hasta su más mínima esencia, convirtiéndola en una manifestación abstracta pero a la vez dotada de toda la corporalidad que puede sugerir un cuerpo en 3D con total capacidad para representar el movimiento humano.

El entorno digital es capaz de transformar cualquier forma abstracta en una manifestación del movimiento, desde la acción de caminar hasta la compleja interpretación de la danza. No hablamos de gestos basados en algoritmos auto generados. Hablamos de la representación de movimientos reales de un ser humano, que gracias a las técnicas de captación de movimiento, son recopilados, compilados y reproducidos en su más ínfimo detalle. A esto se le suman las posibilidades que los CG aportan al artista digital, permitiéndole crear un entorno donde la sensación de espacio es casi real y donde la presencia de los ciber entes se manifiesta a través de formas volumétricas.

El resultado es un nuevo imaginario artístico donde la corporalidad se torna digital y el ’yo’ físico se enfrenta al virtual. Un territorio plagado de ciber entes que cobran vida gracias al movimiento humano.

Un ejemplo de esto es CELL, obra de Keiichi Matsuda y James Alliban, una instalación interactiva que crea un “espejo virtual” para la identidad digital a través del “Digital Aura”, la información personal enlazada que compone la identidad virtual, representada en forma de nube conceptual. La presencia virtual se muestra a través de este “espejo” interactivo, donde manifestaciones abstractas miran al espectador desde el otro lado de la pantalla. CELL reúne los conceptos de identidad virtual y corporalidad digital. Las formas humanoides se componen de fragmentos de información, que se multiplican a medida que se desarrolla la identidad virtual. Persiguen al espectador por la sala, recorriendo su perímetro de manera lenta. Pero su caminar, su peculiar oscilación y sus miembros crean un ser digital basado en la forma esquematizada del cuerpo humano.

Otro ejemplos de la búsqueda del ’yo’ contemporáneo son «Future Self» de Random Internacional, Unnamed Sound Sculpture de Onformative y Made by Humans de Universal Everything. Todas se basan en el movimiento humano, como reflejo de la esencia del ’yo’. De esta manera, una simple experiencia interactiva se transforma en una búsqueda de la identidad. La obra captura el movimiento a través de la luz o el movimiento creando una escultura virtual viviente, que se configura a partir de cada gesto de los participantes, creando un ente lumínico que se estremece al ritmo de los gestos de una persona real.

Los tres proyectos son experimentos que reflejan que la presencia del cuerpo humano en el entorno digital tiene la oportunidad de mutar y transformarse en la manifestación abstracta del movimiento, ignorando por completo la representación real que requiere el mundo físico. Aquí el cuerpo humano es moldeable, capaz de ser percibido en toda su corporalidad a pesar de reducir al trazo y la trayectoria de un movimiento latente y dinámico. Todos suponen una confrontación entre el ser real y su yo virtual, más libre y arriesgado.

Verónica Escobar Monsalve es una alma inquieta de naturaleza digital y corazón analógico. Centra sus indagaciones en el arte y la cultura que mezcla influencias del mundo digital y el pensamiento pre-digital. Un arte y una cultura capaz reflejar la complejidad del mundo actual. Cree en la extrema importancia del espíritu crítico y en que este puede ser aplicado a cualquier faceta de la vida, por muy difícil que resulte.

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