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Magazine

12 septiembre 2007
De Viaje

David Armengol

Mal de América es la última entrega de un extenso proyecto – Dibujando América – que ha llevado a Raymond Chaves (Bogotá, 1963) y Gilda Mantilla (Los Ángeles, 1967), a viajar por diferentes países sudamericanos con el objetivo de entender qué es realmente Latinoamérica. Una propuesta de más de dos años de duración en la que el dibujo se erige a la vez como dispositivo de actuación en presente y como documento o archivo.


El dibujo de viaje, el uso de un pequeño cuaderno en el que tomar notas y esbozar aquello que se ve o que se siente en un determinado momento y lugar, es uno de los recursos más habituales – al menos para los que saben hacerlo – de apropiación emotiva de dicha experiencia. Un modo preciso de cartografiar el territorio y llevarlo al terreno de la memoria personal y el valor único. Un dibujo simple, precario y sin medios que en “Dibujando América” se convierte en herramienta básica de análisis y conocimiento de una realidad – América Latina – de la que ambos artistas forman parte tanto a nivel profesional como vivencial.

Raimond Chaves y Gilda Mantilla, dos posiciones en arte que defienden su práctica como posible lugar de encuentro o experiencia colectiva – pensemos en proyectos anteriores como “Hangueando. Periódico con Patas” (Puerto Rico, 2003), “Talleres Móviles” (Puerto Rico, 2004) o “Gabinete de Curiosidad” (Lima, 2006-2007) – plantean ahora un cambio de registro en el que, más que “liderar” ellos el intercambio relacional, lo favorecen dejándose fluir por el territorio a partir de la práctica del viaje y el dibujo.

Iniciado en 2005, y articulado a partir de dos viajes por diferentes países latinoamericanos, “Dibujando América” refleja de manera cercana y poco pretenciosa la percepción de Chaves y Mantilla sobre un territorio geográfico y socio-político con el que mantienen múltiples vínculos de pertenencia y rechazo. Un proceso de investigación flexible alrededor del paisaje que, más allá de ejercicios de representación fidedigna de aquello que ven, les lleva a una exploración basada en la búsqueda utópica de aquello que no se puede representar; aquello que se escapa a la visión; aquello que, pese a serles conocido, no son capaces de entender del todo.

Desde la voluntad de captar, no ya la imagen explícita del lugar, sino aquella que nos aparece velada y confusa para descifrarlo de otro modo, el primero de sus viajes les lleva a recorrer y documentar – tanto en dibujo como en otros registros (fotográficos, notas escritas, entrevistas, objetos) diferentes zonas de Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. En 2006, retoman su itinerancia para centrarse en los límites existentes – y no sólo geográficos – en la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil. Un segundo ejercicio con el que prueban de profundizar en el carácter ambiguo y complejo de la delimitación física y la identidad o pertenencia a un territorio específico. Dos largos viajes que dan lugar a un enorme archivo de dibujos y notas que, bajo la apariencia simple del boceto, recupera infinidad de microrelatos y posibilidades de reinterpretación sobre lo que es (o creemos que es) Sudamérica.

Bajo el sugerente título de Mal de América, y tras exposiciones en diferentes contextos de España y Latinoamérica – Casa de América (Madrid, 2005), Museo Patio Herreriano (Valladolid, 2006), la 27ª Bienal de Sao Paulo (Brasil, 2006) o el Centro Cultural de España en Lima (Perú, 2007) – la Galería Projectesd de Barcelona muestra actualmente las últimas series de dibujos que conforman el proyecto. Una exposición honesta y directa, como los propios dibujos de Chaves y Mantilla, que permite al espectador descubrir de un modo fragmentado y secundario las continuas contradicciones y tensiones que construyen la imagen estereotipada de América Latina.

“Mal de América” recoge así algunos de los trabajos realizados en el segundo de sus viajes; una nueva insistencia que llevaron a cabo gracias a la invitación de dibujar Brasil por parte de la Bienal de Sao Paulo en 2006. De este modo, y ante la imposibilidad de representar de forma efectiva dicho país, Chaves y Mantilla deciden incidir en el análisis de las similitudes y diferencias que conviven en zonas limítrofes. Un objetivo que da lugar a diferentes series – todas ellas presentadas con sencillos títulos a modo de concepto clave – que, pese a surgir de la experiencia compartida, mantienen una autoría diferenciada. Dos manera de dibujar complementarias pero a su vez independientes. Trazos firmes y bien resueltos, casi de voluntad naturalista en el caso de Mantilla; líneas libres, más ligadas al mundo del cómic y el fanzine, con un voluntario predominio del negro – algo que conceptualmente refuerza la oscuridad y penumbra que reflejan sus interpretaciones – en el de Chaves.

Así accedemos a las series de Gilda Mantilla “Historia Natural”, diálogo entre paisajes fluviales medio esbozados y la representación de distintos animales como construcción simbólica de la naturaleza, o el díptico “Radar y tres muchachos” en el que la artista establece una sutil comparación – no evidente a primera vista – entre dos posibles vías de supervivencia en las situaciones extremas que viven ciertas regiones de América del Sur: un radar norteamericano por un lado, símbolo del poder externo y el retrato de tres jóvenes detenidos por la policía peruana, reflejo directo de la delincuencia como única salida.

Por su parte, Raimond Chaves muestra en “El río” apuntes sueltos y libres, sin ningún atisbo de exotismo, sobre el descenso por el río Amazonas; y en “Selva”, serie encabezada por dos extraños dibujos de zapatos femeninos, nos ofrece una visión críptica de esta zona salvaje e imposible de comprender; una lectura oscura y misteriosa que refuerza los elementos indescifrables que definen dicho lugar.

“Mal de América” recoge además algún trabajo común como “Itinerarios” (2007), un mapa realizado a dos manos que reproduce los viajes y recorridos realizados por los cinco países desde el 2005 al 2007. Una obra que parte de la noción de aprendizaje y conocimiento propia del mapa escolar pero que lo trasciende y pervierte para mostrar de un modo voluntario todo aquello no somos capaces de entender de un territorio, todo aquello que, de hecho, queda fiera de nuestro alcance.

Finalmente, y como guiño inicial o final, la exposición recoge un retrato callejero de los dos artistas realizado por retratistas de la calle. Un dibujo que nos acerca a los dos protagonistas, que nos lo hace accesibles y cercanos. Un documento que, como todos aquellos que han ido recopilando durante el proyecto, denota un actitud determinada ante el dibujo y la realidad. Una herramienta de trabajo, de diálogo y de confrontación que permite ver las cosas de otro modo.

En definitiva, “Mal de América” es una exposición que invita a un recorrido sereno. Una exposición de dibujos de pequeño formato que dicen – o intentan decir al menos – más de lo que realmente parece. Un paseo por comprensión personal de Chaves y Mantilla sobre Latinoamérica que, más allá de favorecer cierto conocimiento del lugar, nos abre más dudas e interrogantes para llevarnos a un estado de tensión latente e intranquilidad; como de momento previo a algo. Como apunta Gilda Mantilla en relación a su trabajo, “algo va a pasar, y algunas veces los dibujos sirven para saberlo o al menos intuirlo”. Precisamente ese “algo va a pasar” es lo que muestran de forma silenciosa estos dibujos.

David Armengol es comisario independiente, y desde el arte contemporáneo intenta establecer vínculos emocionales entre la práctica artística (su trabajo) y el contexto musical (su pasión). Ha trabajado en proyectos sonoros desde espacios expositivos y ha programado conciertos dentro de eventos artísticos (Emak Bakia, Za!, Balago, Bradien, Kludge, Zink Tank o Bedroom, entre otros). Es un gran admirador de Will Oldham.

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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)