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10 diciembre 2007
Entrevista con Rosina Gómez-Baeza, directora de LABoral de Gijón

Martí Manen

“Think global, act local, ese importante dictum o principio quizás constituya la mayor preocupación de todo responsable de un museo o centro de arte.”


MM: LABoral se abrió al público no hace demasiado tiempo. ¿Qué tal las primeras valoraciones? ¿Cómo se ha recibido el proyecto?

RGB: Como una propuesta necesaria en el ámbito artístico español y de interés en otros contextos. Tanto en Nápoles, donde tuve ocasión de presentar LABoral en el 2º Foro Internacional Fastforward on New Media Art, el pasado mes de noviembre, como en París, en el Palais de Tokio en el transcurso de los Encuentros Internacionales Paris/Berlín/Madrid Nouveau Cinema et Art Contemporain al que asistieron cuarenta directores y comisarios de todo el mundo, se consideró este incipiente programa como del mayor interés y oportunidad.

MM: Creo que LABoral nace con una idea muy clara de qué elementos son necesarios para participar en una escena internacional. Ya desde su puesta en marcha (en la creación del equipo así como en la programación), LABoral ha generado interés en otros lugares, convirtiéndose ipso facto en un agente interesante de la escena global. ¿En qué medida afecta la voluntad (y necesidad) de plantearse como una herramienta internacional en la programación? ¿Tiene sentido discutir una dicotomía local-global?

RGB: Think global, act local, ese importante dictum o principio quizás constituya la mayor preocupación de todo responsable de un museo o centro de arte situado fuera de cualquiera de las grandes capitales artísticas del mundo. Pero también es cierto que esta particularidad –estar situado en territorios alejados del mainstream, muy definidos y con una identidad marcada- propicia un rico intercambio de ideas entre creadores y teóricos que sería difícil si estos equipamientos no hubiesen sido creados para propiciar ese dialogo de culturas al que todo artista y pensador aspira.

MM: LABoral nace con una propuesta identitaria muy marcada. Ya el propio nombre nos enmarca en un contexto relacionado con el trabajo. También por situación geográfica nos situamos bajo dinámicas de lo industrial. Pero al mismo tiempo, al realizarse una apuesta por la tecnología y la imagen (con lo que significa “tecnología” hoy), parece que el centro se distancie de propuestas más relacionadas con la memoria de la tradición industrial y se posicione dentro de un contexto post-fordista. ¿Cómo se trabaja a partir de esta definición de campos muy marcada? ¿Puede LABoral programar exposiciones que podrían presentarse en museos de arte contemporáneo con, digamos, una definición más habitual?

RGB: Nosotros pretendemos dotar de instrumentos críticos la producción artística mas reciente fruto de la utilización, por parte del creador, de las últimas herramientas tecnológicas pero en ocasiones, como ya ha sido el caso en una de nuestras primeras exposiciones, Feedback, hacemos referencia a medios y soportes que son ya lenguajes habituales e
incorporados a todos los museos y centros de arte. Aspiramos a poder investigar las nuevas formas que adopta la fotografía, mostrar la experimentación en la arquitectura, adentrarnos en el diseño de hoy, al tiempo que se muestra la influencia de la industria en el lenguaje del creador actual, como evidencian las dos exposiciones de la trilogía sobre el videojuego: Gameworld, Playware –en curso en estos momentos- y próximamente Homo Ludens, Ludens.

MM: Hemos visto la evolución que los museos han sufrido, acercándose más a ideas de educación e investigación del tiempo presente que a cuestiones relacionadas con la salvaguarda de una supuesta memoria. ¿Cómo se posiciona LABoral en este sentido? ¿Es LABoral una de las posibles respuestas a la distancia existente entre los centros de investigación y el arte contemporáneo?

RGB: Los museos tienen, como parte de su función, es decir, de su misión o mandato, salvaguardar la memoria, conservar y difundir/educar. Otra cosa es que se les pida también, como tan brillantemente hiciera el MoMA allá por los años 30 a 60 del siglo pasado, que reflejen, en sus programaciones, el zeitgeist, el espíritu, del momento. LABoral creará, gracias a la ayuda recibida del Ministerio de Industria, una mediateca que recogerá la documentación referida a los procesos de creación de las obras expuestas, así como publicaciones, videos proyecciones y dvds, asumiendo esa obligación ya compartida por los centros mas diversos, de crear archivos que permitan, a futuras generaciones, conocer el pensamiento creativo de nuestro tiempo. LABoral aportará una visión también de esas creaciones que recurren a la industria para su distribución, como es el caso de la música, el diseño o el videojuego, por citar ejemplos evidentes.

MM: Un centro de arte como LABoral necesita tiempo para trabajar, actuar a distintos ritmos y ser capaz de realizar evaluaciones de lo que pasa a su alrededor y de su propia dinámica. ¿Cómo se combina esto con la necesidad de visibilidad y resultados inmediatos que políticamente se pide a un centro de arte?

RGB: Debemos asumir una cierta responsabilidad, en cuanto a tareas educativas se refiere, trabajando con la escuela y la sociedad en general, servir de mediadores. Los españoles hemos tenido pocas ocasiones, en el siglo pasado, de acceder al arte contemporáneo, al no existir centros específicos, ni incluir el trabajo de los creadores en los programas educativos. Tampoco hemos sido especialmente innovadores en otras áreas de la creación. LABoral no quiere convertirse únicamente en un centro para la exposición sino que trabaja para que nuestros talleres profesionales, el laboratorio de investigación Creatic que, dirigido por el CETIC y en colaboración con ALCOA, se instalará próximamente en la primera planta del edificio, sean de utilidad a la sociedad. Son éstas actividades de máxima importancia para nuestra región, evidenciando esa voluntad de contribuir al desarrollo de la producción artística e industrial.

MM: Es interesante ver cómo han ido evolucionando los medialabs en Europa. Estamos hablando de instituciones de pequeño o mediano formato, que nacieron como un sistema para ofrecer herramientas de trabajo a artistas e investigadores, ya que en su momento eran extremadamente caras y no era fácil acceder a ellas. Después de la democratización de los precios de las herramientas (físicas o digitales), los medialabs se encontraban en una crisis de identidad fuerte, ya que habían perdido su función. Algunos desaparecieron, otros se reconvirtieron en centros dedicados a la presentación, otros a la educación o buscaron la manera para convertirse en generadores de pensamiento. Lo que sí que se observa es un cierto trabajo en red o un conocimiento de lo que se está haciendo en las distintas instituciones. LABoral es un centro de dimensiones enormes. ¿Quiere jugar algún papel en este entramado?

RGB: Aún hoy se están creando nuevos medialabs, como es el caso de Medialab Prado, del Ayuntamiento de Madrid, algo que demuestra que es necesaria una relación personal entre los investigadores, artistas, docentes y alumnos. La formación específica, muy particularmente en España, es absolutamente necesaria. Se está tomando conciencia de las carencias existentes en el sistema educativo de nuestro país. La lentitud o, en ocasiones, incapacidad de dar respuesta a los nuevos retos que impone una nueva realidad: el dominio de la tecnología es evidente. LABoral está produciendo obras y pretende su presentación en las mejores condiciones posibles. Esta es una aportación necesaria que requiere de un espacio extraordinario, como del que disponemos, y trabajar de forma interdisciplinar con técnicos, arquitectos…

MM: Uno de los elementos interesantes de LABoral es la llamada “Oficina de Proyectos”. El centro ofrece otras vías de acercamiento a la presentación artística de las que rigen habitualmente los grandes espacios dedicados al arte. ¿Cuáles son los motivos para tirar adelante esta “Oficina de Proyectos”? ¿Se trata de una democratización de la institución? ¿Es un sistema para catar cómo está el contexto?

RGB: Sí, ambos aspectos se han tenido en cuenta. Será interesante ver la evolución de esta Oficina y los resultados que arroja.

MM: Al partir de distintos elementos (arte contemporáneo, ciencia, tecnología, industrias visuales) existe el peligro de no dirigirse a ningún público concreto o de que nadie sienta que este es su lugar. También sabemos de lo difícil que es, a veces, que un público específicamente de arte contemporáneo tenga interés por propuestas paralelas como serían la música experimental o aquello relacionado con la tecnología. ¿Quienes son los usuarios de LABoral?

RGB: Los públicos del arte son siempre diversos por lo que será difícil establecer una tipología. Nuestra programación, la programación que dirigimos al usuario-espectador, será más valorada si sabemos presentarla, es decir, si logramos interesar a los canales de distribución mas habituales hoy, tanto en el ámbito de la información como de la creación. Me refiero a Internet y a la televisión, aunque no olvido, naturalmente, los soportes tradicionales, la radio y la prensa escrita.

MM: Un centro de arte que quiera ser un lugar para el diálogo y la creación necesita ser muy flexible y las instituciones de gran formato acostumbran a tener problemas con la flexibilidad. ¿Cómo trabaja LABoral para adaptarse a cada situación?

RGB: El laboratorio de investigación Creatic, LEV, el festival de música electrónica, las grandes exposiciones trimestrales así como el programa escolar serán programados con la necesaria antelación, así como determinados talleres, pero las propuestas fruto de la Oficina de Proyectos, los campamentos de verano y otras actividades, serán la respuesta a necesidades o aspiraciones concretas. Esa flexibilidad es posible al carecer de una tradición que configure o determine la programación.

Gijón, 2.12. 07

Comisario de exposiciones y crítico de arte. Sí, después de Judith Butler se puede ser varias cosas al mismo tiempo. Piensa que las preguntas son importantes y que, a veces, preguntar significa señalar.

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