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Magazine

23 mayo 2013
The Nine Eyes of Google Street View
Google también sirve para crear arte o viajar por el mundo a golpe de ratón

Verónica Escobar Monsalve

¿Cuándo fue la última vez que alguien de la ciudad donde vives te paró por la calle para pedirte indicaciones? Google Maps y Google Street View, a.ka. GSV, han sustituido casi por completo este comportamiento tan natural. Ahora nuestras direcciones vienen dadas por el omnipresente Google y ya no hace falta mantener ni la más mínima interacción humana para encontrar el lugar a dónde queremos llegar, por muy perdidos que estemos. GSV ha llevado esta comodidad a una nueva dimensión con la oportunidad de poder ver las calles de prácticamente cualquier lugar de la tierra. Gracias a esto, viajar a casi cualquier lugar del mundo de golpe de ratón se ha convertido en un pasatiempo global. Pero el verdadero interés es que este banco de imágenes mundial, recopilado tras años de trabajo por parte del vehículo de la compañía, ha dejado un archivo extenso de momentos de la vida diaria, a veces mundana, a veces sorprendente.

Muchos, tanto artistas como estudios creativos, han sabido ver lo que esconde esta herramienta, aunque indispensable, falta de una verdadera voluntad estética. Pero si la vida real puede ser inspiración para la creación artística, es decir, la vida sin ornamentos ni manipulaciones, entonces Google Street View es la mayor fuente de inspiración artística jamás creada. En su paso por los miles de millones de lugares que ha retratado, la cámara de GSV ha captado momentos que hacen tangible la casualidad, lo surrealista, lo trágico e incluso el humor más banal.

El primer ejemplo combina el poder de GSV y el impulso humano de poder conocer mundo sin moverse de su sofá. La agencia creativa Teehan+Lax ha convertido la tediosa experiencia de “viajar” por el mundo click a click en un road trip digital. El proyecto Google Street View Hyperlapse combina la técnica del timelapse y los barridos cinematográficos para crear la sensación de estar viajando en coche por una carretera.

Simplemente hay que escoger el punto A y el punto B y el sistema se encarga de crear nuestro itinerario. Aunque algo carente de sentido más allá del entretenimiento de ver los vídeos, el proyecto demuestra que el banco de imágenes que ha creado Google puede llegar a ser útil para la creación de obras de timelapse de manera rápida sin la necesidad de desplazar todo un equipo al lugar escogido.

El siguiente ejemplo de Googlearte seguramente es el más conocido. Se trata de The Nine Eyes of Google Street View de Jon Rafman, un proyecto que recopila las imágenes más crudas, surrealistas y sorprendentes de GSV. Aquí la realidad se plasma sin pudor, mostrando incendios, atropellos, detenciones, lugares desolados, personas empuñando armas, todos lugares donde el arte normalmente no busca para usar como materia artística.

Pero para Rafman es precisamente en la crudeza y realidad de estas imágenes donde reside su belleza y su interés estético. Hemos de ser honestos al decir que tras un rato ojeando las imágenes de la web dedicada al proyecto, la pregunta es si ‘Nine Eyes’ es realmente arte o simplemente una muestra del morbo que provocan situaciones algo bizarras.

Otro ejemplo del lado más siniestro de GSV son las series del artista Michael Wolf y en concreto la serie A series of unfortunate events. Aquí GSV se convierte en el material primario de la fotografía de Wolf, quien recopila, recorta y encuadra escenas de catástrofes apunto de suceder.

A series of unfortunate events

A medio camino entre el morbo de lo que aún no ha ocurrido y el atractivo de la tragedia, las series de Wolf fueron galardonadas con una mención honorífica en The World Press Photo Awards en la categoría de hechos contemporáneos. Esta creó un polémica alrededor de la obra, la cual muchos calificaron de carente de cualquier connotación artística y mucho menos de fotoperiodismo.

Estos proyectos artísticos son fruto de los cambios que navegar por internet ha provocado en el ocio de la sociedad moderna. A parte de las obvias reflexiones sobre el voyeurismo y el morbo de la tragedia, podemos intuir un intento de encontrar un sentido más allá de lo meramente práctico. Si miramos más allá, bajo su aparente sencillez conceptual, estos usos de GSV son el reflejo de la contundente presencia de estas herramientas en nuestras vidas.

Verónica Escobar Monsalve es una alma inquieta de naturaleza digital y corazón analógico. Centra sus indagaciones en el arte y la cultura que mezcla influencias del mundo digital y el pensamiento pre-digital. Un arte y una cultura capaz reflejar la complejidad del mundo actual. Cree en la extrema importancia del espíritu crítico y en que este puede ser aplicado a cualquier faceta de la vida, por muy difícil que resulte.

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