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23 abril 2012
Lo público, lo común y la diferencia

Bajo el título de «Going public, telling it as it is?» la red europea de productores de arte público ENPAP presentó en Bilbao su primer programa público. Un título narrativo, con una serie de implicaciones que desvelan las líneas de trabajo, las dudas y los retos a los que se enfrentan las productoras de arte público en una Europa que ve reducir los comunes a marchas forzadas.


En un momento en el que las instituciones ven sus servicios amenazados por la privatización; en el que la cultura y el arte pasan por sus peores momentos de apoyo institucional; en el que la definición de lo público es cada vez más compleja y dudosa, la energía de la ENPAP se recibe como agua de mayo. No obstante, decir que la ENPAP hace su acto de presentación pública en el momento político y social más pertinente sería menospreciar el trabajo que durante dos años han llevado a cabo. Probablemente por aquel entonces las trabajadoras de Mossutställningar (Estocolmo, Suecia), Baltic Art Centre (Visby, Suecia), consonni (Bilbao), Situations (Bristol, Reino Unido), Vector (Iasi, Rumania) y SKOR (Ámsterdam, Holanda), integrantes de la red, ya preveían la que se nos venía encima, en parte porque se atisbaba la victoria del neocapitalismo, y en parte por su profunda experiencia en proyectos públicos y contextuales, una característica que sin duda les hace más sensibles a la percepción de lo común.

Desde entonces estas seis organizaciones que se sienten identificadas (y orgullosas) por su dedicación a lo público han aunado fuerzas para buscar soluciones comunes a problemas particulares, en un proceso de autoanálisis, discusiones compartidas, investigación e intercambio. Todo esto a puerta cerrada aunque con puntuales complicidades, a través de case studies en cada uno de los contextos, probablemente con lugares de encuentro y de disonancia.

El deseo de hacernos llegar sus conclusiones (y sus cuestiones sin resolver) se ha materializado en una serie de acciones llevadas a cabo en Bilbao bajo el título «Going public, telling it as it is?». Una introducción sugerente y perfectamente bien escogida, que en primer lugar nos muestra la necesidad de publicar un proceso de trabajo, a pesar de adelantarnos, mediante ese sencillo símbolo de interrogación, que probablemente nos encontremos ante más preguntas que respuestas. Esta necesidad de poner las cartas sobre la mesa se deriva, obviamente, del carácter público de las organizaciones participantes, pero probablemente no erraríamos mucho el tiro si interpretamos un doble significado de la palabra “public”, entendiéndola asimismo como una reivindicación de la pertinencia de presentar y compartir la reflexión, como si de una responsabilidad común hacia los procesos de conocimiento se tratara.

La pregunta «telling it as it is?», con su apropiado tono interrogativo, nos sumerge de lleno en las cuestiones de base que aparecieron a lo largo de los tres días de intervenciones públicas (por Martha Rossler, Itziar Barrio, Phil Collins, Alex Reynolds y María Ruido de día, Jeleton, OJO, Insitut Fatima y Begoña & la Jawara de noche), de conferencias preformativas (con Asier Mendizábal, Falke Pisano & Francesco Pedraglio, Olof Olsson, Goldin + Senneby, Patricia Esquivias y Asli Cavusoglu) y de mesas de trabajo entre diferentes instituciones y expertas invitadas a la sazón. En varias ocasiones se rozó la pregunta de qué o a quién representa en realidad lo público, como cuando la performance de Cavusoglu junto con la The Hand of God Curch dejó en evidencia la exclusiva presencia de personas blancas, probablemente con concepciones políticas más bien ateas y de deje izquierdista, y dedicadas profesionalmente al mundo del arte en un simposio sobre lo público y lo común. Olof Olsson ironizó muy seriamente sobre el significado de Europa, un tema de complejidad creciente para las integrantes de la red. El idioma también resultó fuente de confusión y esclarecimiento simultáneamente, puesto que en las conferencias preformativas todos los participantes optaron por el inglés, a pesar de que se contaba con traducción y algunos de ellos eran castellano parlantes, dejando claro que la presencia internacional ganaba el simbólico combate sobre la local.

Durante la última sesión de trabajo a puerta cerrada se abrió la cuestión de la nueva fase a proyectar: la ENPAP compartió sus ideas y sus dudas con colegas y les ofreció participar en una continuación del proyecto con más integrantes, líneas más precisadas y acciones comunes. Un día resultó demasiado breve para poner sobre la mesa todas las cuestiones que habían surgido durante las jornadas anteriores, y dejó a la vista incluso las posibles diferencias de enfoque entre organizaciones: mientras una mesa de trabajo apuntaba la necesidad de buscar soluciones a problemas comunes, otra recalcaba acertadamente la necesidad de establecer una serie de definiciones básicas sobre lo público, lo común y el contexto, entre otras, para poder admitir los puntos de encuentro y de divergencia entre las diversas organizaciones y partir desde la obvia diferencia.

Y aquí llegamos a la parte clave, puesto que resulta claro que dentro de la propia ENPAP existen muchas diferencias. ¿Cómo comparar una agencia como SKOR, grande en tamaño, presupuesto e institucionalidad, con una organización como consonni, que debe luchar por cada proyecto y cada euro de subvención? ¿Cuáles son los puntos de unión entre el contexto de Estocolmo, Suecia y el de Iasi, Rumania? Y yendo al meollo de la cuestión, ¿se comprende de la misma manera lo público en Bristol y en Bilbao? Y es que en el fondo, ¿de qué hablamos cuando hablamos de lo público? ¿De un espacio en la ciudad? ¿De la terraza de un museo? ¿De unas ciertas instituciones? ¿De unos valores compartidos?

La ENPAP contribuye a dar un gran paso ante todas estas cuestiones: las pone sobre la mesa, las reconoce como un valor y no como una limitación y se lanza a analizarlas, sin pretensiones de resoluciones definitivas, pero con la firme intención de encontrar lugares comunes desde los que acercarse a lo contextual y propio de cada situación. Si los pasos en este sentido se concretaran en su próxima ampliación, su aportación será sin duda aún más valiosa.

A Haizea Barcenilla le parece que el arte no existe por sí mismo, sino dentro de varios sistemas sociales entrecruzados, enzarzado entre ideologías y formas de mirar, incluido en redes de intercambio, de venta y de compra, de producción y de exposición. Cuando escribe crítica le gusta ampliar lo más posible su objeto de estudio, comprenderse como parte de él, plantearse cuál es su posición. Le resulta imposible ver el arte sin todo lo demás, y todo lo demás sin el arte. Y a veces consigue entrelazar uniones entre todos los flancos.

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