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Magazine

24 diciembre 2010
¿Sinapsis o sinopsis?

Cada año los alumnos de la Escuela Massana hacen una exposición en La Capella. Esta vez lleva por título «Sinapsis» y cuenta con catorce obras realizadas entre 2009 y 2010. Estas exposiciones quieren ser una muestra más o menos representativa de lo que hacen los jóvenes artistas justo al acabar sus estudios allí, sin renunciar a la formación de un discurso temático.


Hacer una exposición con y sobre artistas acabados de salir de su centro de formación es algo loable: les aporta visibilidad y experiencia. Además, la Massana hasta ahora ha contado con La Capella, un lugar que no está nada mal para tal propósito. Los alumnos que han comisariado son también autores del diseño e incluso exponen obras suyas en la muestra. Tal como se explica en la publicación, querían crear un espacio diáfano que permitiera muchos recorridos diferentes del visitante, y al mismo tiempo crear conexiones intangibles entre las obras.

Uno de los principales problemas de la propuesta es precisamente su endogamia: todos los que han trabajado en hacer la exposición forman parte de dicha escuela, algo lógico al tratarse de una muestra de sus trabajos y que permite llevar a la práctica lo aprendido, pero que puede ocasionar problemas entre comisarios, artistas y diseñadores. Puede faltar una visión externa, alejada de sus propios trabajos, que les permita organizar la exposición desde un punto de vista más frío y práctico, evitando conflictos de intereses y conformando un discurso más sólido.

Sin embargo, al contrario de lo que pudiera parecer, la temática es uno de los puntos principales de la exposición: se descartó, acertadamente, la opción de presentar los trabajos que hubieran obtenido mejores notas, y en cambio se decidió trazar un discurso volátil sobre el tiempo, lo inacabado y las formas naturales. Se agradece la variedad de disciplinas que se reúnen, algo característico de la escuela. Está muy bien encontrar joyas o tejidos en una exposición de arte contemporáneo. El mérito no ha sido simplemente incluirlos en «Sinapsis», sino hacerlo de forma que se relacionen muy bien con otras obras pertenecientes a disciplinas más acomodadas.

Entre las catorce obras seleccionadas, destacaría “Transformaciones” de Selva Aparicio por su minuciosidad a la hora de crear nuevos seres a partir de insectos disecados y elementos vegetales. La mezcla, que se define como un “dadabiológico” en la descripción de la obra, ocasiona resultados tan decorativos como inquietantes en un juego de atracción-repulsión algo abyecto.

“En la memoria” de Paula Arias y “Oceánica” de Esther Pi nos acercan a la naturaleza del ser y del propio artista a la manera de Kiki Smith, destacando las relaciones humanas, el cuerpo y la fragilidad. Radicalmente distinto es el trabajo “Ver para leer” de Carles Piera: una instalación de carácter expandido y barroco, todo un universo semiótico del cual los objets trouvés y los objetos surrealistas son sus antepasados. El artista fuerza a establecer conexiones mentales sobre la información, la lectura y el pasado cultural, aunque se queda algo corto con el mensaje: la espectacularidad visual de la obra no corresponde con su escaso trasfondo.

El contrapunto a obras tan objetuales lo da Gabriela Mínguez con “Lo irrelevante de la distancia”. En un vídeo documenta el intercambio de dos sofás completamente iguales, el modelo Klippan de Ikea, uno de Budapest y otro de Barcelona, poniendo de relieve las coincidencias que comporta la homogenización y la anulación práctica del tiempo y el espacio.

En cambio, “Mr Punch: Just a Good Boy” de Anselm Solsona parece estar algo fuera de lugar por el lenguaje claramente Pop y unos temas que han sido ya muy tratados: la evolución del rol masculino en las últimas décadas. Una obra de formato clásico que quiere reivindicar cosas que no sorprenden.

Finalmente, el problema es saber si realmente la exposición, como idea o como discurso, es representativa de lo que se cuece en la escuela ahora, o si tergiversa demasiado la realidad, mostrando algo muy parcial. La supremacía del concepto sinapsis levanta sospechas, como si hubieran querido poner la apariencia de un discurso por encima de lo que esta exposición es en realidad. Está muy bien trazar una línea discursiva, pero ¿querían crear una sinapsis entre obras y temas, o bien hacer una sinopsis de los trabajos de una generación?

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