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Magazine

06 marzo 2012
Sobre fenómenos y ser(es)

Entender el arte como un lugar para la experimentación y acercarse a la ciencia para romper con los lugares cerrados y los principios asumidos. La exposición «Estación Experimental» es un punto de encuentro en el que destaca una voluntad de abrir mentalidades y proponer otros esquemas de trabajo, tanto en arte como en demás campos del conocimiento.


No es nuevo, la relación entre arte y ciencia ha sido pensada y estudiada, asumida como metodología. Sin método, por creadores, y admirada, sin pruebas, por científicos. Permanece cierta necesidad de volver a establecer ligazones. Prueba de ello la exposición «Estación Experimental: Investigaciones y fenómenos artísticos» que acoge estos días Laboral Centro de Arte y Creación Industrial de Gijón, la misma que fue inaugurada anteriormente en el CA2M de Móstoles. Bajo ese epígrafe son múltiples las imágenes que nos vienen en mente pero conviene pensar en esa «Estación Experimental» y pensar, de nuevo, sobre lo que, en su día, dijo John Cage: «El arte es una especie de estación experimental». A ello prosigue el subtítulo que los comisarios, Virginia Torrente y Andrés Mengs, añaden: Investigaciones y fenómenos artísticos.

Asumiendo que la ciencia se lo plantea todo ¿cómo entender la falta de respuestas que prevalece? Entrar ahí nos conduciría, sin duda, a un sinfín de interrogantes. Así que mejor situémonos en la esfera de lo artístico y atendamos la propuesta. Torrente nos avisa: vivimos entre el mundo inventado y el mundo natural. La producción de arte en sí se ve afectada por ambos.

Desde ahí consiguen trazar un recorrido que no sólo permite replantear cuestiones comisariales (especialmente en alusión a la vasta colección de muestras regidas por “lo cronológico” o “lo estilístico”): Por un lado, la acertada selección llevada a cabo (excepto en algún caso puntual) y por otro, y ahí, señalo al centro, la línea que han sabido mantener, con criterio y especificidad, en relación a la atención que exige arte, ciencia y tecnología (cabe recordar algunas de las pasadas «feedback» –comisariada por Christiane Paul, Jemima Rellie y Charlie Gere o «Feedforward. El Ángel de la Historia»- mediada por Paul, de nuevo, y Steve Dietz).

Los recorridos, inexistentes, permiten deambular por las dos salas sin establecer un orden, permiten acercarse, necesariamente, desde la reflexión a un pensar de la experiencia: literal. Ahí entramos ya en cierta práctica cercana al laboratorio. Entrar, parar, experimentar, pensar. En el orden del producto, quizá, yace la diferencia entre arte y ciencia: ¿pensar y experimentar? ¿experimentar y pensar? (cierto también que en ambos la intuición se resuelve indispensable, ya nos lo avisó Bergson). El usuario se encuentra en una especie de estructura, desorganizada, sobre la que va recibiendo estímulos originados en lo que se genera en el espacio: imágenes, sonidos, nieblas, distorsiones cinéticas. Conviene atender a ese estar del individuo in situ, conviene imaginar a qué nos exponemos también. La comparación no es gratuita, pararse hoy en cualquier ciudad nos conduce a una suerte de situación paralela: movimiento, imagen, ruido, humo. Existe en el conjunto un guiño, una propuesta que esconde hipertexto y que, como paradigma, es el único que nos devuelve al lugar, a ese situarnos, solos, ante el universo. Ahí se origina la voluntad científica, ahí toma rumbo el viaje infinito del saber científico. La muestra consigue devolvernos a un tiempo presente desde el que podemos pensarnos. Es por ello que la relación del conjunto tiene que ver con lo político, último fin por asumir. El espacio expositivo se revela como parábola de nuestro clima social, clima que es siempre una suma de intenciones políticas, económicas, científicas y artísticas, entre tantas otras.

En su gran mayoría, siempre es difícil atender a colectivas, las piezas se presentan desde estadios en los que lo fenomenológico establece el orden del discurso. Una suma de pruebas y ejercicios que dan visibilidad a la relación existente entre los “hechos” y ese ámbito en el que la realidad se hace presente mediante la conciencia. Podríamos pensar, del mismo modo en el que se acusa a la fenomenología, de no llegar al objeto en sí, que las piezas permanecen en un grado de incomprensión objetual, pero atendiendo al hecho artístico, vale la pena matizar cómo se resuelven a partir de una indagación personal con el entorno. Pienso, por dar algún ejemplo: en «Serie Misfits» (2011) de Guillem Bayo, para la que una manguera nos percibe y, entonces, reacciona; «Despectáculo» (2011) de Luis Bisbe, quién a partir de explorar el espacio, nos lo devuelve; «Demonstrations» (2005-2008) de Caleb Charland, fotografías que nos dirigen a lo inexplicable; «Tones in the voice of Shadows» (2011) de Esther Mañas y Arash Moori, en la que sonido, luz y espacio enclavan experiencia; o, la instalación «Physical Geology (New Landmass/Fast Time)» (2009) de Iliana Halperin, para la que la artista combina experiencia personal y teoría científica con el fin de dar respuesta a la idea del tiempo geológico. La búsqueda conlleva a la experiencia, no hay otra, así se presentan los chirridos de «Sound Machines» (2009) de O Grivo en el espacio, a ése que nos devuelve a un aquí y ahora contemporáneo a través de la zozobra acústica que despliegan. También lo político aparece cómo enigma del presente mediante «The limitations of Logic and the Absence of Absolute Certainty» (2010) de Alistair McClymont, un tornado que sin dejar de rememorar esa pérdida del individuo en lo social, consigue cuestionar también la naturaleza de lo expositivo.

Sobre el orden al qué aludía más arriba, decir, que se presenta como caos, ecuación resuelta. Metáfora servida de un universo con orden propio y de explicación anárquica. Partículas (las piezas) que desde el reconocerse en cambio constante establecen un sistema propio basado en esa «experientia», de herencia latina, que genera conocimiento a partir de vivencias múltiples.

Imma Prieto es crítica de arte, comisaria independiente y profesora de Arte Contemporáneo y Nuevos Medios en ERAM. Lleva años reflexionando sobre los distintos contextos que caracterizan nuestra contemporaneidad. Crítica, comisariado y docencia le permiten establecer diálogos desde diferentes perspectivas y objetivos, buscando puentes entre unos y otros.

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