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Spotlight

27 julio 2023

Dos colectivas para el verano en La Capella

"Ángel peligrosamente búho" y "Quan ja no escalfa el sol"

La Capella abrió julio con dos exposiciones colectivas en el marco del proyecto de Barcelona Producción: Ángel peligrosamente búho (Duelos, espectros y materialidad), comisariada por Núria Gómez Gabriel; y Quan ja no ens escalfa el sol (Cuando ya no nos calienta el sol), comisariada por Zaida Trallero. Ambas exposiciones tratan el espacio y las posibilidades de habitarlo como eje principal, desde una perspectiva feminista, queer, y tratando algunos de los principales problemas que nos ocupan en nuestra ciudad.

Hablemos primero de Quan ja no ens escalfa el sol, situada en el espacio Rampa de La Capella. Lo primero que encontramos al subir la rampa característica de este espacio es la proyección Soy cuerpo, busco fachada, de Aymara Arreaza R., en la que se muestran algunas imágenes de las obras por la construcción de nuevos edificios que invaden el barrio de Poblenou de Barcelona. Esta proyección nos sitúa tanto en la estética de los escombros que predomina en toda la exposición como en la problemática central de ésta: la gentrificación y el constante desarrollo de nuevos edificios que, como indica el título de la exposición, no dejan espacio al sol para irradiar su calor a las personas que pueblan estas calles.

Entramos en el espacio principal de la muestra donde encontramos varias obras que así mismo se relacionan con esta estética de los escombros: Xarxa de suport de Joana Capella nos recuerda a estas redes típicas que sirven como medida de protección en los edificios de nueva construcción. Los materiales que utiliza Natalia Dominguez en PYL II (el aluminio, el yeso, la escayola y el cartón), también nos recuerdan a los materiales usados en las construcciones. Y los archivos sonoros que la propia artista propone, donde el ruido de las obras se devuelve melodía principal, también se refieren a estos espacios en construcción.

Ahora bien, el tratamiento de estos materiales y referencias nos hablan de habitar o relacionarse con este espacio desde una perspectiva diferente: las esculturas de Natalia Dominguez se tornan disfuncionales; Xarxa de suport de Joana Capella reivindica la colectividad, el textil y su relación con la feminidad; y el audio de Natalia Dominguez nos recuerda una melodía que podríamos relacionar con la música tecno o industrial.

Esta nueva forma de habitar un espacio se hace más evidente cuando entra en acción la coreografía de danza libre de Georgia Vardarou, ya que implica una nueva forma de relacionarse con éste. Así es como un espacio, en principio, destinado a crear una construcción funcional, se convierte en un espacio de reflexión sobre cómo nos relacionamos con lo que nos rodea.

Vista de la exposición «Quan ja no ens escalfa el sol». Cortesía de La Capella. Foto: Pep Herrero

Es mucho más críptica, en cambio, la exposición que plantea Ángel peligrosamente búho en el espacio central. Nada más entrar, la luz tenue de los destellos de la pieza de Leticia Skrycky consiguen una atmósfera fantasmagórica, espiritual, que ya nos adentra en un aura espectral que pretende la exposición. Ahora bien, debemos decir que sin la hoja de sala puede ser complicado entender el significado o idea principal de la muestra. Quizás esa desorientación en el espacio del espectador, es precisamente lo que se busca. Y no sólo por la rareza de los objetos que pueblan este espacio, sino también por la instalación multicanal que propone Violeta Mayoral con El tercer tono, donde un estudio acústico sobre el mismo espacio de La Capella es utilizado para producir sonidos a veces imperceptibles, como esos sonidos que oímos de lejos, pero que si uno se acerca, se  introduce en nuestra cabeza. Ese ruidito, ese «pip», que no podemos quitarnos.

Pero hablemos de las tres obras principales que se unen a las instalaciones sonora y lumínica de las dos artistas mencionadas anteriormente: en uno de los nichos encontramos Hogar de Ángela Millano, un armario Aneboda de Ikea suspendido en una diagonal que muestra un vacío en el centro y que parece que va a caer. En una performance del artista, éste servía para construir un entorno en el que «cavar la misma tumba» fuese lo más económico posible. La artista se ubicaba dentro de éste creando una imagen donde objeto, cuerpo, o los dos a la vez, se fusionaban en esa caída pendiente. Es una obra que también pervierte el uso principal del objeto: en un principio destinado al uso cotidiano, el armario se convierte en un objeto para la muerte. Éste estar presente y al mismo tiempo no estar (al mostrar el vacío), es lo que más conecta con la idea de la exposición.

Con el mismo espíritu se muestra la segunda obra, situada en medio de la sala, Nada separado 2 de Paula García-Masedo. En las diferentes secciones verticales de agar, un material utilizado para el cultivo microbiológico, podemos observar lo que no percibimos directamente con los ojos, pero que impregna este material dando visibilidad a lo invisible. Una especie de pulmón que aglutina lo que rodea y puebla el espacio, en principio el vacío de la arquitectura, que se empapa de la propia respiración de los visitantes, haciendo de ésta una obra que se transforma continuamente.

Y, por último, tenemos la obra Allotment, de Duncan Gibbs, que evidencia el problema ecológico actual en una construcción hecha por la misma naturaleza, donde algunos de los materiales más nocivos para nuestro ecosistema se funden en una estructura que pretende imitar las falsas ruinas tan populares en los jardines occidentales en el siglo XVII.

En definitiva, esta segunda exposición construye una atmósfera terrorífica, mediante la cual nos dirige a las problemáticas del presente desde un ángulo oscuro y partiendo de obras de jóvenes artistas contemporáneos, desde el arte emergente, desde la colectividad. Así, ambas exposiciones nos enseñarán hasta septiembre una nueva forma de habitar los espacios, en constante reflexión con las problemáticas de nuestra actualidad, de nuestra ciudad, y desde la propia creación actual.

Vista de la exposición «Ángel peligrosamente búho». Cortesía La Capella. Foto: Pep Herrero

Gerard Zamora (Sant Cugat del Vallés, 2001) es estudiante de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Su vida gira entorno al arte, ya sea desde la crítica artística en proyectos como la revista Hartes o desde el mundo del teatro, formando parte de colectivos locales como Teatre a l’Ombra o Teatre Mira-sol.

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