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Spotlight

13 julio 2020
Emerger pero ¿hasta cuándo?

María Gracia de Pedro

En los años en los que corren parece que afloran en continuación nuevos artistas, perfiles en Instagram con apellido emergente, algunos conocidos en el circuito local o nacional, muy pocos en el internacional, que luchan por ser seleccionados en una convocatoria, premio o residencia antes del ansiado techo de los 35 años.

Se utiliza emergente con un carácter connotativo que, automáticamente ,al oír la palabra, nos hace comprender que el artista está iniciando, que lo más probable es que aún no haya tenido una exposición en una institución y puede que ni trabaje ni haya expuesto con ninguna galería. Sin embargo, algunas de estas experiencias iniciales pueden ser utilizadas como flotadores, que permiten al artista, equivocarse o hacer obras que no sigan una misma línea de trabajo, porque está empezando, se está buscando”.

Podemos estipular el inicio de una carrera artística en los últimos años de universidad (para aquellos más precoces), y en los dos años posteriores a la obtención del título en el resto, muchos de ellos a la vez que realizan un master de creación o producción artística donde reciben conocimientos nuevos respecto a sus años previos de formación. Por lo tanto, durante esos años universitarios, o recién finalizados, es cuando el artista comienza a intentar adentrarse en el circuito artístico local, para posteriormente presentarse a convocatorias nacionales e incluso, los más espabilados, comienzan a buscar opciones de reconocimiento en el extranjero. Aproximadamente, trece[1] son los años que de media dispone un artista para demostrar a la crítica, así como al resto de agentes del mercado contemporáneo, comisarios, galeristas, directores de museos, coleccionistas, etc., que tienen que creer en su trabajo para que una vez cumplan el límite de edad existente en muchas convocatorias, puedan mantenerse gracias a sus ventas de obra producida, o a la producción de obras en un contexto directamente institucional.

Recientemente ha sido clausurada la exposición Generación 2020, un referente en el arte contemporáneo emergente español que, al igual que su análogo británico Bloomberg New Contemporaries[2],selecciona a los artistas que el jurado considera cumplen los requisitos para ser, como bien dice la edición española, la generación artística del momento.

Una de las tantas preguntas que se presentan delante de los ojos de estos artistas seleccionados es: ¿Cómo continuar creciendo una vez que se ha ganado este reconocimiento? Desde el momento en que fueron llamados para comunicarles privadamente la selección hasta la exposición de su proyecto en público, muchos de estos artistas han recibido las tan ansiadas llamadas por parte de galeristas, interesados presentar el trabajo de éstos en una próxima exposición en sus inmediaciones o en una feria, como sería, la más directa, por su proximidad en el calendario y relevancia nacional e internacional ARCOmadrid.

¿Pero, qué sucede con aquellos artistas que cumplen los 35 años de edad pero no han sido seleccionados en tal certamen? Si tenemos en consideración que anualmente se seleccionan a ocho artistas[3] y aproximadamente en España al año finalizan sus estudios de Bellas Artes entre 300 y 400[4] futuros artistas, las posibilidades de aparecer en esa escueta lista de elegidos se reducen inevitablemente.

Adentrarse en el mercado del arte contemporáneo es complicado para el joven artista. Aunque en ciertas ocasiones éstos han podido gozar de un éxito prematuro gracias a sus mentores, profesores, compañeros, o conocidos que han compartido sus conocimientos con ellos y les han ayudado en su desarrollo. A pesar de esto, queda latente la necesidad de que desde los primeros cursos exista un interés en el desarrollo también lucrativo de la obra de arte como tal. Es por ello, que a día de hoy todavía existen gestos equivocados por parte de artistas que quieren entrar dentro del circuito artístico. Se producen debido al desconocimiento de los pasos a seguir de modo que los agentes participantes en la escena local, nacional e internacional descubran las obras de arte sin que el artista haya forzado una presentación.[5] La aproximación directa a las galerías de arte, comisarios o críticos a través del envío de dossiers, portfolios o correos genera una reacción contraria a la esperada por los artistas, ya que ese acercamiento por parte del creador deja latente la desinformación que éste posee de cara a los procedimientos que tiene que seguir para que el movimiento sea producido al contrario. Que el experto en arte sea el que escriba al artista para proponer su obra en un artículo, convocatoria o exposición, entre muchas otras posibilidades de colaboración.

 

 Correo electrónico recibido en una galería de arte por parte de un artista. Agosto 2018.

Durante el periodo formativo, y posteriormente, la importancia de compartir, además de conocimientos con sus compañeros (no sólo artistas, sino también diseñadores, educadores plásticos, restauradores, críticos y comisarios, entre otras muchas profesiones), el espacio de trabajo, es vital para los artistas, ya que su crecimiento muchas veces es paralelo al de aquellos con los que comparten el espacio y el tiempo, ya que existe una nutrición viceversa de conocimiento en todo momento. Es por ello, que el estudio del artista, es necesario para el desarrollo de su práctica artística. Para poder invitar a éste a comisarios, críticos u coleccionistas , que le apoyen en los inicios de su trayectoria, creando de cero una nueva audiencia que le siga y respalde en su crecimiento.

Cristina Mejías: Vista del estudio, 2020. Madrid. 

El largo camino hacia el éxito se compone principalmente de un gran proceso de desarrollo en el que los artistas necesitan mejorar sus habilidades y sus relaciones sociales, (esto es también crucial para su progreso). Cómo abordar una galería de arte, cómo hacer un portfolio o cómo solicitar una subvención, son solo tres de las muchas dudas que los artistas emergentes abordan todos los días. Prevaleciendo por encima de todas ellas la importancia de saber explicar su obra.[6]

 La falta de información, unida con la precariedad latente dentro de los estratos más emergentes del circuito, desembocan muchas veces en la necesidad de búsqueda de trabajo fuera del ámbito de la producción artística para poder costear el estudio y la creación de nuevas piezas artísticas, lo que deriva en muchas ocasiones en una reducción de la producción artística y afectará también a la participación y selección en convocatorias, ya que el tiempo para presentar aplicaciones estará limitado.

 El impacto directo que el COVID-19 ha tenido en el sector cultural, y más en concreto dentro de las Artes Visuales, en sus artistas y en los encargados de la comercialización de las obras de arte de éstos. Ha sacado a relucir la relevancia a día de hoy del espacio físico permanente y de las ferias, ya que internet y las redes sociales han ganado camino en esta carrera de fondo, sobre todo en el periodo actual en el cuál la asistencia al lugar físico estaba prohibida.

Sin embargo, los artistas todavía sueñan con encontrar una galería que represente y promocione su trabajo para ellos poder focalizarse en la producción.

 Incluso, aunque la actitud de la sociedad hacia el arte contemporáneo ha cambiado en la última década, todavía existe una opinión controvertida sobre los límites a los que se están acercando los artistas emergentes. Un estudio realizado en 2011 por DACS[7] en colaboración con otros entes demostró que el salario medio obtenido de las ventas de obra de un artista, exposiciones, conferencias y eventos relacionados directamente con su práctica artística eran 10000 libras anuales, una cantidad muy por debajo del salario mínimo interprofesional de Reino Unido[8].

Es por ello que es necesario la creación de recursos de profesionalización de artistas de modo que el paso entre su formación y la entrada en el circuito artístico sea realizado con la mayor brevedad posible y conlleve una estabilidad intrínseca.

  

 (Imagen destacada:  Gala Knörr: GOOD BAD NOT EVIL, 2020. Vista de la exposición Generación 2020, La Casa Encendida, Madrid).

 


[1] Desde que el 29 de octubre de 2007 se instauró el Plan Bolonia en España; los estudios de Grado Universitario pertenecientes a este plan estipulan cuatro años, el periodo mínimo para completar una titulación.

[2] Bloomberg New Contemporaries. Premio. Londres, Reino Unido

https://www.newcontemporaries.org.uk/about Última consulta: 5 de Julio, 2020.

[3] Desde 2002 a 2018 el número de seleccionados en la convocatoria era de 10 artistas, en el año 2019, son 9 y en la última edición de 2020 se cuenta con 8 artistas para la exposición.

[4] España cuenta con 17 universidades (entre públicas y privadas) en las que se imparte el Grado en Bellas Artes con una media de 30 estudiantes que completan sus estudios en cada universidad.

[5] BOUCHER, Brian. (12 de Agosto, 2019):  How Does an Artist Get a Gallery Anyway? Here Are 11 Practical Steps That Could Lead to Bona Fide Representation

https://news.artnet.com/art-world/how-to-get-a-gallery-1621384 Última consulta: 5 de Julio, 2020.

[6] En marzo de 2020 llevo a cabo una encuesta con 42 artistas españoles menores de 36 años, cuya respuesta A (Explicar su obra en público) obtiene un 72% respecto a las otras tres opciones disponibles.

[7] Fundada por artistas, DACS es una organización sin ánimo de lucro centrada en los derechos de los artistas visuales

[8] BUCK, Luisa: The New Economy of Art, Londres, DACS y Arquest, 2014.

María Gracia de Pedro, coordinadora y gestora cultural especializada en arte emergente y galerías de arte contemporáneo. Tras vivir en Italia y Reino Unido se afinca en España, donde vive y trabaja. Colabora habitualmente con diversas universidades y plataformas de arte contemporáneo para impulsar el desarrollo de sus creadores más jóvenes. Investiga sobre los temores y dificultades de los artistas, para encontrar soluciones positivas y proactivas, así como alternativas capaces de generar estructuras de cambio futuras.

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