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Magazine

06 febrer 2007
Second Thoughts

Montse Badia

Quedar en “Fuente de Canaletas Las Ramblas Barcelona, 26 de enero del 2022 a mediodía”, subirse a unas escaleras de Picadilly Circus para parecer más alto, echar una carta en un buzón de correos, representar visualmente una vida “relativamente heroica”… Éstas son sólo algunas de las propuestas, imágenes o historias que forman parte de la exposición “Tricky”, un proyecto de Maribel López para la Galería Estrany-de la Mota.


“Tricky”, difícil, complicado, delicado. Porque nada es lo que parece. Todo es mucho más complejo de lo que se vislumbra a primeravista y las segundas lecturas siempre nos pueden dar claves inesperadas. Precisamente, porque una de las razones de ser del arte es que más que dar respuestas, plantea preguntas que, en el mejor de los casos, pueden activar los mecanismos precisos para hacernos cambiar, o cuanto menos, cuestionar nuestra percepción de las cosas, del mundo en que vivimos y de nosotros mismos. Entendiendo el arte como una forma compleja de conocimiento, parece oportuno que se mueva en este cambio de perspectiva, de aproximaciones, en ocasiones peculiares, que desencadenan la extrañeza y el cuestionamiento, que consideran la posibilidad de la diferencia y, por tanto, que aceptan la duda como metodología de trabajo y también como actitud ante la vida. En estos parámetros se mueven artistas como Simon Starling, Jens Haaning, Antonio Ortega, Claude Closky o Ignasi Aballí, cineastas como David Mamet, David Lynch o Alejandro González Iñarritu, o escritores como Juan José Millás o Georges Perèc, por dar listas de nombres bien hetereogéneas.

Porque nada es lo que parece. Todo es mucho más complejo de lo que se vislumbra a primera vista y las segundas lecturas siempre nos pueden dar claves inesperadas.

En la novela “La vida instrucciones de uso”, el escritor Georges Perèc se paseaba por un edificio de apartamentos de la rue Simon-Crubellier de París y recorriéndolos uno a uno, de manera completamente aleatoria, explicaba una sucesión de historias de manera que, al final de las cerca de 600 páginas y de historias que envolvían a cerca de 2000 personajes, la mezcla de fábulas, inventarios, historias románticas o de supense, convertían la novela en un recorrido por buena parte de la historia, la geografía, la política y el arte del siglo XX. El índice de esta novela, en tres idiomas, constituye uno de los trabajos de Ignasi Aballí que se incluyen en esta muestra. El listado de los capítulos como avance de historias, situaciones y acontecimientos se convierte en la presentación esquemática de la novela, a la vez que despierta la curiosidad y la necesidad de acudir o volver a este libro. Toda la novela está allí, todas las historias están allí y al mismo tiempo, el acceso a ellas requiere un paso más, un esfuerzo que no siempre es fácil.

El arte y la figura del artista pueden (y deben) ser reinterpretados. Todo es susceptible de nuevas lecturas

Jonathan Monk también crea expectativas: la de encontrarnos en la Rambla de Canaletas el día 26 de enero del año 2022 al mediodía. Por supuesto, se trata de una cita nada inocente. Monk recurre a referencias y actitudes de los artistas conceptuales, pero lejos de los ideales utópicos de las generaciones de las décadas de los años 60 y 70, no puede evitar que la ironía y el descreímiento dominen sus trabajos. Por ello no tiene reparos en aludir a “lugares comunes” relacionados con su propia biografía, situaciones con los que todos nos podemos sentir identificados o referentes de la historia del arte que son desmitificados. No cabe duda, el arte y la figura del artista pueden (y deben) ser reinterpretados. Todo es susceptible de nuevas lecturas.

Como “El Experimento Filadelfia” de Christian Andersson, que se basa en un hecho real de una conspiración, más tarde recreado en el cine y que Andersson no presenta precisamente de una forma aclaradora, sino que incrementa el grado de ambigüedad al presentarlo en una vitrina en la que la cinta es sometida a una vibración constante que no permite apreciar su contenido ni tampoco documentarlo fotográficamente.

Las vidas heroicas (o relativamente heroicas) de Nedko Solakov, en cambio, se representan fácilmente: un halo atractivo que busca trabajo porque su último jefe cambió su estatus de santo para convertirse en mortal; un hombre se convierte en héroe porque se cruzó en el camino de un noble caballero en el lugar y el momento adecuados, mientras otro hombre no fue tan afortunado… Universos de pequeñas historias, anécdotas, en ocasiones, que reflejan la vida contemporánea. Historias divertidas con finales tristes. Como la curva descendente que con ciertos vaivenes tiene su origen en el nacimiento y finaliza en la muerte, sintetizando un sin fin de situaciones, pensamientos, avatares, expectativas, aciertos y fracasos.

“It’s not about you”, reza el “statement” que Douglas Gordon pone en la pared, junto a su reverso, como en un espejo, porque es lo que se ve pero también su reflejo, aunque el reflejo no es exacto y se transforma en “It’s all about you”. Las referencias no son fijas e inamovibles, sino variables, móviles. Y sobre nosotros son precisamente los intentos de “parecer más altos” de Antonio Ortega, que en el espacio público, en Picadilly Circus, crea un artificio tan intelectual como extremadamente casero para modificar su estatura, esto es, la apariencia, el contexto, los roles asumidos, la relación con el entorno.

La propuesta de “Tricky” es la búsqueda en el cambio de perspectiva, poniendo de manifiesto el modo en que la escala de valores que dotan de sentido y autoridad a las estructuras pueden (y deben) ser trastocadas, cuestionadas y no aceptadas como absolutas

Estas son sólo algunas de las propuestas que reúne “Tricky”, bajo cuyo enunciado podríamos encontrar también trabajos de otros artistas: Simon Starling, Martí Anson, Dan Perjovski o Francesc Ruiz estarían en perfecta sintonía. Pero esta observación no deja de ser anecdótica, porque el aspecto más destacable de “Tricky” es su apuesta por el cambio de perspectiva, por la necesidad de mirar y ver, de pensar las cosas dos veces, o de analizarlas dos veces, de optar por aproximaciones frescas y directas que tienen un trasfondo terriblemente trascendental (en lugar de posturas trascendentes que ocultan una simplicidad vacía de contenido). En definitiva, la propuesta de “Tricky” es la búsqueda en el cambio de perspectiva, poniendo de manifiesto el modo en que la escala de valores que dotan de sentido y autoridad a las estructuras pueden (y deben) ser trastocadas, cuestionadas y no aceptadas como absolutas. Todo ello desde la ironía, la ingenuidad o el absurdo. Sólo podemos concluir diciendo que no podemos estar más de acuerdo.

A la Montse Badia mai li ha agradat estar-se quieta, per això sempre ha pensat en viatjar, entrar en relaicó amb altres contextos i prendre distàncies per a poder pensar millor el món. La crítica d’art i el comissariat ha estat una via des de la que posar en pràctica el seu convenciment en la necessitat del pensament crític, de les idiosincràsies i els posicionaments individuals. Com si no podrem qüestionar l’estandardització a la que ens veiem abocats?
www.montsebadia.net

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