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Magazine

04 September 2006
Individuo, espacio y tiempo (laboral)

David Armengol

Frecuentemente, el trabajo en arte aparece codificado tras tal nivel de complejidad (ya sea conceptual, temática, referencial, etc.) que supone para el receptor un verdadero problema de lectura y entendimiento. Es bastante habitual el hecho de encontrarnos en museos, galerías y centros de arte contemporáneo con piezas artísticas que nos dejan fríos e indiferentes precisamente por ese grado de hermetismo y desconexión con el usuario; algo que, pese al rigor del artista y sus buenas intenciones, provoca cierto estado de incomodidad al pedirnos (casi exigirnos) un esfuerzo que no siempre estamos dispuestos a dar.


Por este motivo, es de agradecer planteamientos tan bien articulados a todos los niveles como la serie “Secret Strikes. Archivo de Momentos” de Alicia Framis; proyectos videográficos que, junto a la última entrega realizada en la empresa Inditex de Arteixo (A Coruña), ocupan actualmente el espacio expositivo del CGAC.

Desde hace un par de años, Alicia Framis trabaja bajo la idea de desvelar los entresijos que determinan y construyen las relacionesinterpersonales en el ámbito laboral, así como desde la realidad socio-económica que – nos guste más o menos – define de manera implacable el mundo occidental. Con este fin, y desde un proceso muy vinculado a la relectura de ciertas tendencias performativas, a las prácticas relacionales de los años noventa y al análisis detallado de los vínculos emotivos entre individuo y espacio cotidiano, Alicia Framis desarrolla un obra de gran efectividad y sencillez que engloba múltiples niveles de acercamiento. Un trabajo capaz de generar un complejo imaginario de lo público y lo político, capaz de repensar las jerarquías y estructuras de poder implícitas en los esquemas de producción capitalista, pero a su vez planteado desde la identidad del individuo y la construcción subjetiva de su espacio/tiempo; algo que de manera directa e inmediata toca la fibra del espectador por proximidad y, como apunta Pablo Fanego, comisario de la muestra, por empatía.

La búsqueda de fórmulas de interrogación de la realidad desde la implicación activa de las personas, ha llevado a Alicia Framis a un modelo de actuación en el que, desde la idea de tiempo congelado, consigue parar literalmente toda la actividad humana de grandes corporaciones, empresas u organismos culturales, como sería el caso del Tate Modern de Londres (2006), el Van Gogh Museum de Ámsterdam (2006), el Bank Netherlands de Utrecht (2004), o recientemente el emporio gallego de la moda de Inditex en A Coruña (2006); todos ellos lugares estratégicamente escogidos por su posición de poder y legitimación en la esfera pública.

Tras una primera idea frustrada de realizar “Secret Strikes” en la Catedral de Santiago de Compostela, el complejo de Inditex y su factoría de Arteixo ha sido el lugar escogido por la artista para llevar a cabo su nuevo proyecto. Tras tres días de alteración del ritmo de trabajo habitual de la gran empresa gallega (propietaria de marcas tan populares como Zara, Pull and Bear, Stradivarius o Massimo Dutti), “Sectret Strikes-Inditex” ofrece un completa filmación en plano secuencia por todos los departamentos y espacios de la empresa. Un recorrido visual y silencioso que, con toda la actividad humana congelada en un momento preciso – y sin ningún recurso digital en el tratamiento de la imagen – incita al espectador a descifrar, como si de un agente invisible se tratara, el complejo abanico de relaciones interpersonales, sistemas de comunicación y códigos de comportamiento que determinan las organizaciones sociales a gran escala. De este modo, el espectador es partícipe indirecto de aspectos básicos en el trabajo de Alicia Framis, como la carga ideológica de los espacios que habitamos diariamente (en este caso una arquitectura monumental y funcional que potencia la idea de marca y estilo), la actitud y lenguaje gestual de los participantes (definidores a su vez de un cierto modo de vivir el espacio/tiempo laboral), y las diferentes situaciones relacionales (laborales, afectivas, jerárquicas…) que una macroestructura como Inditex implica.

Un trabajo capaz de generar un complejo imaginario de lo público y lo político, capaz de repensar las jerarquías y estructuras de poder implícitas en los esquemas de producción capitalista, pero planteado desde la identidad del individuo y la construcción subjetiva de su espacio/tiempo.

Para conseguir esto, Alicia Framis precisa del compromiso de todos aquellos que forman parte de dicho organismo (directivos, trabajadores, servicios externos, visitantes esporádicos…); cosa que los convierte directamente en sus actores y cómplices para generar un acción deliberada que, contrariamente, se construye y define desde la inacción; es decir, desde la parada voluntaria e individual del trabajo dentro de una cadena de producción. Una no-acción que de forma natural se queda a medio camino entre el documento real y la ficción construida.

La muestra, que se puede ver en el CGAC hasta el próximo 10 de septiembre recoge, además del proyecto de Inditex, los “Secret Strike” anteriores de Alicia Framis, cosa que, aún con peligro de caer en un exceso de presentación por girar en torno a los mismos principios, consigue solucionar de manera solvente con un display efectivo que deja claras las intenciones globales de la artista y favorece un contacto diferenciado con cada uno de los site specifics que conforman “Secret Strikes”.

Un proyecto que, como apuntaba al principio, permite un nivel de acceso plural y poco habitual en arte: desde la lectura más superficial e hipnótica derivada del atractivo uso de la imagen en movimiento, hasta la exploración crítica sobre las estructuras de producción y el capital humano que las sustenta . Quizá es así porque, en definitiva, y pese a la multiplicidad de lecturas derivadas de la construcción subjetiva de lo real, “Secret Strikes” a la vez nos habla simplemente de cómo nos posicionamos (o nos dejamos posicionar) por el mundo en el que vivimos; por el espacio/tiempo que compartimos con otras personas. Algo que evidentemente todos ponemos en práctica día tras día.

David Armengol is an independent curator, who tries though contemporary art to establish emotional ties between artistic practices (his own work) and the music scene (his passion). He has worked with sound projects in exhibition spaces and has programmed concerts within art events (Emak Bakia, Za!, Balago, Bradien, Kludge, Zink Tank and Bedroom, amongst others). He’s a great admirer of Will Oldham.

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