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Magazine

01 March 2010
Proforma

Javier Hontoria

El MUSAC da el pistoletazo a su programación de 2010 con un proyecto que quiere repensar el concepto tradicional de exposición. Txomin Badiola, Jon Mikel Euba y Sergio Prego, tres de los artistas más representativos de la Nueva Escultura Vasca, lideran a un grupo de alumnos seleccionados por ellos mismos para desarrollar un work-in-progress que, dicen, es pionero en España.


Primer Proforma 2010 es el proyecto con el que Agustín Pérez Rubio toma las riendas de del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, MUSAC, institución que a principios de abril cumplirá sus primeros cinco años de vida, cuatro de ellos gobernados por Rafael Doctor (que ahora trabaja para conseguir la Capitalidad Cultural Europea de 2016 para la ciudad de Santander). Un lustro que ha visto cómo uno de los objetivos principales de la institución castellana, el de consolidarse con una imagen propia en la escena nacional, se ha cumplido con creces habida cuenta del alcance mediático que ha suscitado y de la cantidad de discusiones que ha generado en todos los corrillos del arte contemporáneo en nuestro país. La pregunta es a qué precio han sido satisfechos estos objetivos primeros. A la luz de lo visto con la política cultural en otras autonomías -pienso sobre todo, en Murcia- parece que el centro leonés ha sentado cátedra. Uno se detiene a calibrar las estrategias de unos y otros y no puede evitar acordarse de los tiempos de bonanza de nuestros noventa… y del origen de estos lodos.

Hoy, en segunda etapa, este MUSAC de Agustín Pérez Rubio parece más sosegado y más sereno. La realidad del momento ha obligado al museo a reducir el número de exposiciones a dos tandas en vez de tres y, aunque no sabemos nada de lo que viene tras el supuesto gran proyecto dedicado a Latinoamérica, se adivina un tipo de programación y una imagen pública más discreta y sensata. No sólo ha variado el director sino también una parte sustancial del equipo. Kristine Guzmán y Tania Pardo acompañaron a Doctor a Santander y al puesto vacante de Conservador-Jefe ha llegado la colombiana Maria Inés Rodríguez, hasta hace muy poco comisaria independiente y crítica de arte afincada en París. Su papel en el proyecto de Latinoamérica y en la consolidación de la nueva identidad del MUSAC se intuye fundamental.

Primer Proforma 2010 es, qué duda cabe, un proyecto distinto. Vayamos por partes. Debe el proyecto su título a su carácter prospectivo. No es tanto una alusión a la naturaleza todavía incipiente de los trabajos presentados, de un estadio previo a la forma final, como el hecho de que todo está aún por llegar, en un sentido antitético al retrospectivo. El deseo es alejarse de la noción tradicional de exposición de obras de arte, de la idea del artista trabajando secretamente en su estudio para, llegado el momento, desnudarse ante el público y al acabar la exposición volver a su ostracismo y arrancar de nuevo. El proyecto está integrado por Txomin Badiola, Jon Mikel Euba y Sergio Prego, que fueron contactados hace algo más de un año por el entonces Conservador Jefe para empezar a trabajar en una fórmula que integrara en un mismo espacio físico y temporal los conceptos de exposición, de work in progress, de taller de formación, de trabajo individual y colectivo, de laboratorio… La idea es que “entre los meses de enero y junio de 2010 se desarrollará en los más de 4.000 m2 de espacio expositivo del MUSAC una nueva manera de generar proyectos artísticos que trasciende las nociones convencionales de actividad expositiva y/o didáctica llevada a cabo hasta el momento por el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León y los propios artistas”, como reza en la nota explicativa que pone el museo a disposición del visitante, algo que, a la luz del tipo de programación de la etapa anterior parece meridianamente claro.

Badiola, Euba y Prego se encerrarán con quince estudiantes de Bellas Artes de facultades españolas seleccionados por ellos mismos para realizar “30 ejercicios en 40 días, 8 horas al día” en lo que quiere ser una suerte de nueva modalidad de docencia, “una universidad, entendida en su sentido original, como congregación o comunidad orientada hacia una meta común que responde a sus propias autoridades; una universidad de artistas, para artistas y no artistas. Una simbiosis del museo, el estudio y el aula”. Dicen los tres artistas haberle dado muchas vueltas al asunto en busca del modo de hacer todo esto visible. Se harán públicos los avances que se vayan dando pero no sabemos en qué forma -tampoco ellos, por el momento-. En función del tipo de resultados, éstos podrán publicarse en forma de blog, de publicación impresa, de performances, piezas físicas… Tanto el MUSAC como los artistas se sienten cómodos en medio de la incógnita que rodea todo el proyecto.

Así, el pasado 30 de enero se inauguró en la práctica totalidad de las instalaciones del museo un espacio abierto y común en el que podían verse trabajos ya conclusos, otros en ciernes y también zonas preparadas para el debate entre docentes y alumnos a partir de herramientas que no deben entenderse como obras sino como instrumentos de trabajo. La idea es que la presentación que ha hecho cada artista vaya transformándose progresivamente. En una entrevista, Prego decía que no se trataba de adivinar “de quién es qué”, lo que da pie a pensar que la deriva del proyecto implicará una fusión de las propuestas en pos de un resultado común, un producto híbrido que contenga matices de todos, docentes y alumnos.

De entre lo que ya es visible en las salas vemos, decíamos, proyectos más avanzados que otros. De Txomin Badiola, de quien se espera que cargue con el mayor peso teórico (es una figura de gran influencia para las generaciones más jóvenes de artistas vascos además de profesor de Euba y Prego), se pudo ver una presentación de trabajos que han sido dispuestos en salas atendiendo a presupuestos escenográficos, esto es, en avanzado estado de museización, lo cual tal vez signifique precisamente eso: que su aportación será más bien teórica a partir de estructuras que no requieran mayores adiciones formales. De quien sí se espera una evolución en cuanto al contenido de los trabajos es de Jon Mikel Euba, quien volverá a ahondar aquí en un proyecto en el que lleva años inmerso, el relacionado con los caballos de los retratos velazqueños del Prado, proyecto del que dejó pistas hace ya un tiempo en Utrecht, que presentó en un estadio todavía embrionario en Cartagena de Indias y que resolvió con enorme éxito en su galería madrileña en la primavera de 2008. Creo que el papel que pueda jugar Euba en los talleres es el más proclive a generar diálogos y posibles transformaciones. Su trabajo especulativo y analítico, varado entre el acto de percibir y la asunción abstraída de esa experiencia, a medio camino entre la imagen desvirtuada de unos caballos vistos a la distancia a la que nos hemos acostumbrado a mirar obras de arte –un diálogo de tú a tú- y la imagen, solo intuida, de cómo los veríamos de haberse mantenido en su lugar original. Es ese el lugar donde se abstraen las formas y el momento en que éstas pueden devenir otras, sorprendentes e insólitas. Un trabajo bien urdido y un punto de partida interesante para un proyecto de estas características. La zona que él ocupa semeja un lugar de tránsito, en el que todo está preparado para lo que pueda acontecer. Su espacio es el que más tiene de laboratorio, de zona experimental y en el que, al cabo, más expectativas puede haber depositadas.

Sergio Prego propone una serie de situaciones que guardan relación con su trabajo anterior. Hay una transformación del espacio a partir de esculturas-instalaciones de polietileno que repercute físicamente en el visitante. Prego subraya aquí las posibilidades políticas del espacio, el ánimo de revelar las posibles contradicciones inherentes a las diferentes formas de estar en él. Estar dentro o fuera, integrado o excluido, o un no saber si lo uno o lo otro. Como en buena parte de sus trabajos, el visitante ha de plantear una reacción a lo que el artista propone con su espacio, un “darse con él”, empujarlo, derribarlo, vencerlo… La primera oportunidad de hacerlo espera a la entrada del recinto Proforma, donde el visitante puede introducirse en dos gigantescos tubos de polietileno. Y lo hará por la fuerza, abriéndose arduamente paso en una acción brusca y violenta que para algunos resultará angustiosa. Se trata, intuyo, precisamente de eso.

No sabemos en lo que devendrá este Primer Proforma. Acercarse a él desde el espíritu crítico no tiene sentido hasta no ver los primeros resultados. El pasado sábado 30 de enero asistíamos a una inauguración que no era una inauguración sino más bien el anuncio de que todo estaba listo para empezar a trabajar. Los ejercicios ya están diseñados y alzados en una estructura geométrica de planos y ángulos rectos de tono bauhasiano que hablaba claramente de las ambiciones del proyecto. Los talleres terminan el 20 de marzo y el 10 abril quedará abierta al público la exposición definitiva, que arrojará luz sobre los resultados obtenidos. Seguiremos informando.

Javier Hontoria
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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)