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Magazine

06 July 2009
Van Gogh tenía razón

Marcela Römer

Cuarenta años de la feria Art Basel. La feria de arte más antigua, destacada, puntera, referencia… se agotan los adjetivos, capea el temporal de la crisis acompañada de toda la parafernalia de ferias paralelas. ¿Hasta cuando? ¿Llegará el recambio? No de feria, sino de modelo o ¿nos periclitaremos en ello?


Basel es una ciudad muy tranquila en Suiza, a excepción de cuando la visitan unos sesenta mil “art lovers”, cómo dice el mismísimo catálogo que se edita para la ocasión de los eventos artísticos más importantes del año.

Tal vez Art Basel sea uno de los acontecimientos de arte contemporáneo más profesionales y serios que existe a nivel de oferta curatorial y montaje. Recorriendo Suiza da la impresión que los aspectos culturales del país contagian de ultra profesionalismo los eventos que tienen que ver directa, o indirectamente, con el armado de lo que este año se titulo: Art/40/Basel

Cuarenta años de historia en uno de los años más problemáticos en relación al mercado del arte y la subsistencia de la estructura de la contemporaneidad artística.

En el Museo más importante de la ciudad, el Kunstmuseum Basel, Vincent Van Gogh avizorando lo que es, o no es, modernidad artística. La apuesta de realizar una gigantesca muestra sobre el maestro Van Gogh al mismo tiempo que se sucedían todas las ferias de arte paralelas a Art Basel recuerda aquella vieja historia en dónde el pintor, preocupado por su obra hasta lugares inimaginables de obsesión, no logra jamás vender uno de sus cuadros o dibujos en toda su existencia material.

El holandés se obsesionaba hasta tal punto con el arte que muchas veces destruía sus producciones si no se adecuaban a su idea de perfección artística.
En el hoy, en una contemporaneidad arrasadora en todos los niveles, es interesante pensar la metáfora que nos presenta el Kunstmuseum en relación a lo que se ve en su ciudad en paralelo.

Art Basel es un monstruo en todos los sentidos: conceptual, curatorial, de organización y de eficiencia. Se divide en dos sectores gigantescos –en cuanto a distribución edilicia-, el primero es el espacio más interesante que corresponde a lo que se titula “Art Unlimited” y “Art Statements” que es el pabellón de los proyectos de artistas o galerías que los presentan. El segundo es el de las galerías de arte como cualquier feria tradicional; ambos están unidos por un hermoso corredor vidriado y modernas escaleras mecánicas. En el pasillo que divide el primer pabellón (rosa) del segundo (plateado) se sitúa otro edificio al fondo, de organización independiente, que es el “Art Basel Design” (amarillo). Delante de estos tres edificios en la Messeplatz (Plaza central) los “Public Art Projects”.
La noción de arte de los organizadores de Art Basel es amplia: proyectos de artistas, espacios de galerías, diseño y los proyectos públicos en el afuera.

Los proyectos de artistas suelen ser lo más interesante en observar. Con espacios pre-diseñados de gran monumentalidad, los Unlimited son la niña bonita de la feria. Casi todos los curadores o directores de museos se dedican exhaustivamente a este espacio para descubrir nuevos talentos, o ver las evoluciones de los artistas ya conocidos.

Paralela a Art Basel, este año, sucedieron otras interesantísimas ferias que construyeron un atrayente contrapunto: Scope, Volta, Hot (ex Balelatina) y Liste.

Scope es una proyecto de feria que varía da acuerdo a su locación pero se adecua efectivamente a las necesidades del mercado. Volta es de carácter alternativo y más underground. Hot –ubicada en una locación alejada del centro de la ciudad- presentaba un nivel curatorial un tanto débil, pero unos artistas mexicanos, españoles y cubanos muy originales. Liste es la feria joven más conceptual, y tal vez la mas interesante que se efectúa -se monta en un edificio de una ex fabrica de gran belleza estética-.
El fenómeno cultural de Art Basel difiere grandemente del de Art Basel Miami. En Suiza la posibilidad de ver sólo algunas ferias paralelas, y no más de una veintena como en Miami, permite una apreciación de conjunto más exacta. A menor oferta, mayores posibilidades de apreciación estética. Este punto es maniobrado por los suizos de manera premeditada.

El mercado y las formas de estructuras contemporáneas en el arte están cambiando a pasos acelerados. Desde el inicio de la crisis económica mundial el intento de subsistencia de galerías, centros culturales o museos es realmente valorable en todos los sentidos.
Lo que tal vez sea pavoroso observar es como todo parece estar en una quietud extraña, como antes de un precipitado huracán. Tal vez este sea el momento histórico de reconciliación estética, en dónde muchas producciones que se sitúan en un mercado que las amparaba, ahora deban caducar – sean de calidad, o no-.

Van Gogh tenía razón, muchas veces es necesario obsesionarse hasta el límite porque eso hace que el objeto que se acomete perturbador: el arte, llegue hasta los extremos conceptuales en dónde nadie puede mentir con, y sobre, él.

La calma antes de la tormenta, es la serenidad de la espera, de la observación y de la praxis. Art Basel, en su aniversario numero 40, expelía un calma similar a la de las parejas antes de su aniversario 50, la serenidad de la madurez y de la experiencia.

Marcela Römer
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