close

En A*DESK llevamos desde 2002 ofreciendo contenidos en crítica y arte contemporáneo. A*DESK se ha consolidado gracias a todos los que habéis creído en el proyecto; todos los que nos habéis seguido, leído, discutido, participado y colaborado. En A*DESK colaboran y han colaborado muchas personas desinteresadamente, con su esfuerzo y conocimiento, creyendo en el proyecto para hacerlo crecer. También desde A*DESK hemos generado trabajo para casi un centenar de profesionales de la cultura, desde pequeñas colaboraciones en críticas o clases hasta colaboraciones más prolongadas e intensas.

En A*DESK creemos en la necesidad de un acceso libre y universal a la cultura y al conocimiento. Y queremos seguir siendo independientes y abrirnos a más ideas y opiniones. Si crees también en A*DESK seguimos necesitándote para poder seguir adelante. Ahora puedes participar del proyecto y apoyarlo.

Magazine

julio
Amateurismo

Antonio Ortega

Este artículo comparte título con el del libro en el que estoy trabajando.

Este artículo es, en realidad, el libro. El resto serán digresiones.

Este artículo también da cierre a la colaboración de Cesare Pietroiusti, Melina Berkenwald, Glòria Guso, Gemma Gallardo y Pablo España quienes, en esta serie de artículos, señalan la angustia de la comunidad de artistas persiguiendo una zanahoria que no saben ni donde está ni si, tal vez, existe.

En este artículo planteo que el arte tiene que pensarse como una actividad amateur, y esto lo defiendo por varios motivos que expondré de más a menos controvertidos.

1.- profesional no es sinónimo de percibir honorarios y amateur de renunciar a ellos.

Las reclamaciones sectoriales, tradicionalmente preocupadas por resolver la cuestión de ¿de qué viven los artistas? ha derivado en demandas incoherentes y resultados exiguos. La primera de ellas, en un sentido temporal, es aquella que reclama un sistema que eduque al alumnado en el consumo de arte, en otras palabras; que genere público. Claro que, defender que la formación artística es necesaria para aumentar el número de gente interesada en la contemplación de arte, es tanto como considerar que la asignatura de educación física tiene que tener el objetivo de generar abonados a las plataformas de fútbol en streaming y es, también, fijar el modelo de negocio en la explotación del objeto en lugar de en la actividad del artista.

2.- el sujeto es el artista y la obra es el objeto.

Primero liberemos al concepto artista de la acepción que lo identifica con profesional. Una profesión requiere de una preparación técnica y, de algún modo, colegia a sus integrantes. El amateurismo, por contra, es ultra-inclusivo ya que, para determinar la pertinencia, no ejerce ningún juicio de valor ni sobre la preparación necesaria para ser artista ni sobre los resultados. El amateurismo, en todo caso, promueve la acepción del artista idiosincrático, que retiene la singularidad y, por extensión, la condición de sujeto en el artista.

Tal vez apoyado en el confort que supone derivar en la interpretación la responsabilidad de dotar de contenido al objeto artístico, el artista ha permitido, y en muchos casos alentado, una disolución de la autoría que forzosamente acaba derivando cualidades del sujeto a la obra de arte. Es por ello que el producto artístico se ha acabado convirtiendo en un producto-sujeto, cosa que conduce a peculiares formas de explotación que imponen la implementación de un mercado anormalizado. Un mercado con unas normas que no guardan paralelismo con ningún otro entorno de producción ni de comercio; ni en tipos impositivos, ni en ayudas de la administración, ni en protección de la propiedad.

3.- la obra de arte en dominio público.

Se da el trilerismo según el cual, la irrefrenable pulsión productiva y la voraz necesidad de atención del artista son asumidas como debilidades con las que se acabará contando, desde la estructura del arte, como condición ventajosa para imponer el objetivo de privilegiar el formato expositivo y, en consecuencia, la inversión en estructuras de presentación y exhibición. Inversiones que serán percibidas por la comunidad de artistas como un logro sectorial porque ha aceptado que la monetización de la actividad artística sólo es posible desde la explotación -en régimen de cesión o venta- de las obras de arte. Cuando, en realidad, es la estrategia del sistema del arte para singularizar el producto y poderlo convertir en una mercancía susceptible de ser incorporada a un mercado especulativo. Radicalicemos la idea de presentación pública. Imaginemos una producción artística liberada de la condiciones que fija la ley de propiedad intelectual. Todo copiable y modificable. Todo dominio público.

(Imagen destacada: copiado de una ilustración de Christoph Niemann)

Tema del Mes

Antonio Ortega es artista y profesor. En una ocasión le preguntaron que cómo era que le gustaba escribir y sin embargo no le gustaba leer, a lo que respondió que por el mismo motivo por el que le gustaba hablar en lugar de escuchar. Tal vez sea esa la razón por la que, siempre que puede, deriva su practica artística al formato de conferencia.

Publicaciones

30 julio 2019

Amateurismo

close
close
close
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)