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Magazine

30 enero 2014
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Bòlit de Girona: procesos artísticos en las aulas

Anna Dot


La obra de muchos artistas podría servir de herramienta para las aulas con tanta validez como los libros o las películas. Sin embargo, entre los recursos más habituales del profesorado, tanto de educación infantil como superior, difícilmente se encuentran visitas a exposiciones o comentarios sobre algún proyecto artístico con el fin de facilitar la comprensión de lo que se está enseñando. Seguramente la causa de este hecho sea que los profesores que formaron a los docentes actuales tampoco tenían ninguna costumbre similar y que, por lo tanto, el arte como recurso educativo sea una idea que no forma parte de la tradición pedagógica que nos ha llegado.

¿Qué debería hacerse para comunicar y dar a conocer los proyectos artísticos como herramientas potencialmente útiles en las aulas, sea cual sea la materia que se está tratando? Podemos preguntarnos también: ¿cuál es el lugar que ocupa el trabajo artístico en los procesos educativos y de generación y transmisión de conocimientos? Y otra pregunta que nos podemos hacer -y que es la que David Santaeulària, comisario de la exposición «Retrato del artista adolescente» en Bòlit de Girona plantea-, es: ¿en caso de incorporar la figura del artista en el proceso educativo, se está ayudando a crear el público del mañana para las exposiciones de arte?

Justamente esta exposición de Bòlit explica de manera resumida la experiencia de la primera edición de la beca Bòlit Mentor, otorgada por el mismo centro de arte a cuatro artistas, que durante los últimos meses de 2013 han estado trabajando con alumnos de tres institutos: Joanot Cortés y Marta Sureda con el proyecto «Girona.doc» en el IES Carles Rahola de Girona; Marla Jacarilla con «Trending Topics, cuadernos de bitácora, megapíxeles y recursos narrativos«, en el IES la Bisbal; y Dani Medina con «tacet«, en el IES José Brugulat de Banyoles.

Cada artista ha introducido tanto conceptos y referentes artísticos como técnicas de trabajo en grupos de alumnos, que han tenido que realizar una serie de ejercicios que responden de manera práctica a todo lo comentado. Estas prácticas no han estado carentes de una preocupación por el entorno social: basta ver la documentación del proceso de trabajo del proyecto «Girona.doc», que muestra cómo los alumnos no sólo aprendieron a editar vídeo y quienes fueron los hermanos Lumière, sino que también se pasearon por los comercios y las calles con la cámara, pidiendo a algunas personas que explicaran cómo les afecta la crisis; visitaron el bloque de Salt de la PAH y entrevistaron a su presidenta, Doris Pérez. El proyecto «tacet» también ha puesto en contacto a los alumnos con activistas de Girona y aparte de aprender a tratar el sonido de una manera nueva, los estudiantes se han encontrado reflexionando sobre cuestiones de género, diversidad cultural y autonomía.

¿Cómo elegir el material que represente las diferentes experiencias en el espacio expositivo? Es una pregunta válida, sobre todo cuando parece que el centro de interés del proyecto se encuentra en lo que ha pasado al poner en contacto a los artistas con los alumnos y, por tanto, lo más importante quizás sea lo aprendido en el camino hacia un resultado y no el resultado en sí. La complejidad de la tarea de reunir los materiales elaborados en estas experiencias, organizarlos y seleccionar algunos para mostrarlos se pone de manifiesto en «Retrato del artista adolescente”. Cada proyecto tiene su espacio: el vídeo de «Girona.doc», que recoge algunos minutos de los vídeos realizados por los alumnos; el vídeo que Jacarilla ha elaborado a partir de la experiencia con los alumnos; o las grabaciones del paseo sonoro de «tacet”.

Sin embargo, donde se ubica importancia de la muestra es en la zona de documentación, que cuenta con entrevistas a los artistas y la posibilidad de consultar los vídeos que los alumnos de «Girona.doc» realizaron, así como en las webs dedicadas a explicar los pasos de cada proyecto. Estoy convencida de que, al fin y al cabo, el espectador ideal de una muestra como ésta no es otro que el sector de docentes que, sin tener que ser expertos en arte, puedan descubrir en este campo toda una fuente de recursos del todo interesantes de los que se pueden apropiar.

Anna Dot nació un domingo de abril. Es de Torelló y trabaja entre dos mundos que no percibe separados de ninguna manera: el de la producción artística y el de la reflexión sobre los contextos artísticos a través de la escritura.

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