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02 junio 2013
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De Ryan Gander a Basquiat, pasando por Schnabel, las notas de prensa y otras formas de mediación

Hacía mucho tiempo que quería ver la película Basquiat (1996) y por una u otra razón, nunca había tenido la oportunidad de hacerlo. El pasado fin de semana, Loop y Ryan Gander me dieron la excusa o la ocasión perfecta para hacerlo. Al presentar el vídeo de Ryan Gander Basquiat or I can’t dance to it, one day -but not now, one day I will but that will be it, but you won’t know and that will be it (2008) la galería holandesa Annet Gellink no jugaba a sorprender con premières ni con espectacularidad, sino que apostaba por mostrar, en el contexto siempre extraño de una feria en un hotel, un trabajo tan directo como complejo y, como es habitual en Gander, en el que el proceso creativo de señalar y descubrir historias, de probar y aprender, integra al espectador desde el primer momento.

El vídeo de Gander consiste en una escena de cinco minutos en el que un hombre vestido con pijama y suéter, va en bicicleta por un parque mientras fuma un cigarrillo. Mientras tanto una voz en off va explicando la propia pieza. La escena es en realidad un re-enactment de un momento de la película Basquiat (1996) de Julian Schnabel. “La escena sucede en el último tercio del film, cuando Basquiat pedalea por un parque para ir a ver a Andy Warhol”, nos dice la voz en off. “En la escena previa un periodista entrevista a Basquiat, de manera educada pero con una hostilidad obvia, sobre la explotación a la que ha sido sometido y su supuesto estatus como outsider. En contraste, su amistad con Warhol se convierte en la pieza fundamental de pertenencia. Es posible leer esta escena de la bicicleta como un viaje que va de la no pertenencia a la pertenencia, que son los dos polos que estructuran el film. «El vestido de Basquiat, con un chaqueta de punto sobre el pijama sugiere que no le importa lo que acaba de pasar. Pero, por supuesto, impulsado por la ambición y alimentada por las drogas, sí que le importa, intensamente”. Quien nos explica el vídeo desde el propio vídeo es Niru Ratnam, galerista de Gander y protagonista de la escena recreada, autor también de la nota de prensa sobre la pieza, que es el texto que lee en off y que acompaña toda la proyección.

En este juego de relaciones y de representación de papeles intercambiados, Gander pone a su galerista en la posición del artista en un momento clave de conciencia del conflicto entre lo que es, lo que hace y lo que quiere, y el poder y las presiones de los agentes mediadores. Y mediadores no son sólo poderosos galeristas que, en una escena de la película de Schnabel, en medio de la cena de una exitosa inauguración le recuerdan a Basquiat que cualquier venta que se haga, sea donde sea debe hacerse a través de la galería, sino que mediación es también escribir notas de prensa. Y, es en ese tipo de mediación en la que se centra Gander, porque esos textos aparentemente informativos que dan las claves de lectura de las obras expuestas, pueden también ser terriblemente vacuos, totalmente dirigistas o llenos de prejuicios.

Es curioso también que tanto el visionado del vídeo de Gander, del film de Schnabel y de propina del documental Jean-Michel Basquiat. The Radiant Child (2010), dirigido por Tamra Davis a partir de material filmado durante sus años de amistad con el artista, traigan a primer plano, no tanto la figura romántica de un artista de vida tan intensa como breve, sino todo el entramado de agentes y mediadores del arte. Y, especialmente el documental de Davis, un retrato del downtown de Nueva York de finales de los 70 y principios de los 80, de gran ebullición creativa en el que todos eran artistas, actores, cineastas y escritores al mismo tiempo y, simplemente, hacían cosas.

A Montse Badia nunca le ha gustado estarse quieta, por eso siempre ha pensado en viajar, entrar en relación con otros contextos y tomar distancias para poder pensar mejor el mundo. La crítica de arte y el comisariado ha sido una vía desde la que poner en práctica su convencimiento en la necesidad del pensamiento crítico, de las idiosincracias y los posicionamientos individuales. ¿Cómo si no podremos cuestionar la estandarización a la que nos vemos abocados?
www.montsebadia.net

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