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25 mayo 2020
El meme, un legado digital

Alicia Adarve Marin

La palabra folclore se asocia a una cultura en concreto, a un tipo de sociedad, siempre unida a las costumbres, creencias,bailes o canciones en los que se desarrolla una identidad colectiva. Una de las características de este tipo de acervo cultural, conocido también como patrimonio inmaterial, es su forma de transmisión que suele ser de padres a hijos. Asimismo, conlleva la necesidad de participar en este tipo de eventos para que no se pierdan y caigan en el olvido. Además, no es sencillo conocer en muchos de ellos su origen. Se podría decir que para continuar con el legado patrimonial del folclore es necesario recibir, copiar y compartir.

Si nos adentramos en lo digital, se podría considera folclore aquello que los usuarios de internet son capaces de crear con un fin social. No solo eso, además debería tener características similares al patrimonio inmaterial. A nada que se piense un poco en ellas es fácil darse cuenta de que el meme de internet las cumple. Parte esencial de estas creaciones es su forma de supervivencia, necesita ser compartido para no caer en el olvido y llegar al mayor número posible de usuarios. En muchos casos es imposible conocer su origen, quien lo creó. Además, copiar, pegar, cambiar y compartir forma parte esencial de un meme, pues cuando deja de transmitirse, pasa a formar parte del olvido.

El folclore, siempre ligado a una cultura en concreto, en la parte digital pierde muchas veces esa conexión con el lugar físico, pues internet no tiene fronteras. De este modo, el meme más viral de 2015 en muchos países fue el “Confused Travolta”, donde la imagen de Vincent Vega era colocada en innumerables escenarios en los que se representaba la confusión de forma cómica y divertida. Un ejemplo más cercano en el tiempo de un meme que al igual traspasa fronteras sería el conocido “Africanos bailando con ataúd”, reproducido en incontables ocasiones y países a consecuencia del gran número de casos y fallecimientos debidos a la pandemia del COVID-19. Esto es una muestra de lo globalizada que puede llegar a estar la imagen y el humor.

Por otra parte, las formas de reír y los actos descritos en muchas de estas creaciones parecen limitar la extensión y su propagación por estar unidos a una sociedad en concreto y a la descripción de hechos que ocurren en ella. Si nos fijamos en los memes que encontramos en nuestros móviles, muchos estarán ligados a la actividad política más reciente del país y, por lo general, en el caso de volver a mandarlos sólo se reenvían a personas que puedan entenderlos. Así, esos archivos quedan confinados en la actividad cultural y social de un territorio y, además, son mayoritarios en número que los transmitidos mundialmente.

Consecuentemente, los memes son capaces de detallar con gran claridad y humor el momento que se vive en la actualidad. Podríamos, incluso, tratar su potencial para describir la historia que acontece hoy en día. Más aun, puede verse lo que ha ido ocurriendo en la política de un territorio los últimos años y las diferentes posturas políticas que podemos encontrar en el panorama nacional a través de estos. Los debates televisivos en los que participaban representantes de los diferentes partidos políticos tenían como respuesta, en cuestión de minutos, cientos de memes en las redes sociales. Y esto iba ocurriendo con cada acontecimiento que veíamos en el parlamento o en las sedes de los partidos. Fijándonos en algo más reciente, cada paso que han ido dando los gobiernos actuales enfrentándose a la pandemia, ha tenido una respuesta en internet prácticamente inmediata. Y es que esta forma de expresión cultural se hace sencilla y cómoda para manifestar cualquier tipo de pensamiento.

Esta descripción específica de hechos actuales es realizada por los propios usuarios de internet, quienes no solo los crean, sino que además los comparten, propagándose de móvil en móvil, ejerciendo con suma facilidad la tarea de la comunicación. Y es que estas creaciones son parte esencial de la cultura popular actual, por el mero hecho de ser creaciones populares, artísticas y humorísticas que llegan con facilidad a gran parte de la sociedad.

Además, la capacidad de extensión que tienen estas creaciones puede ser debida a la conexión que sentimos con ellas. Es por esto que muchas personas guardan memes en sus ordenadores y móviles para reenviarlos en el momento en que lo precisen o simplemente a modo de salvaguarda. Y es que nuestros dispositivos digitales se han convertido en baúles de los recuerdos donde guardamos cantidades inmensas de archivos que quedan ahí cual álbum de fotos, pero con el problema de la limitada vida que tienen las máquinas de hoy en día. Del mismo modo, existen páginas web dedicadas en exclusiva a compartir y guardar memes de forma online, siempre conectadas y a disposición de quienes necesiten verlos.

Si tenemos en cuenta todo esto, podemos decir que el folclore digital, en especial los memes, son un reflejo de la sociedad contemporánea y de sus formas de reír. Así, pueden convertirse un legado más para la sociedad futura que muestre como era la sociedad del ahora por medio de imágenes humorísticas. Esto es algo que ya se tiene en cuenta por las instituciones desde hace años. La UNESCO en 2003 presentó una carta sobre la preservación del patrimonio digital donde ponía sobre la mesa la gran pérdida que supondría el no salvaguardar aquello meramente digital.

Esto pudo ser el disparo de salida para que muchos gobiernos comenzaran a activar estrategias de preservación en el medio. La realidad fue un poco más lenta, aunque actualmente encontramos fuertes iniciativas que salvaguardan aquello que se encuentra en la red. Es más, la Biblioteca Nacional, entre otras, guardan memes para su estudio futuro, archivos relacionados con el territorio o noticias. Ya no sólo se digitalizan documentos para su consulta en internet, facilitar su reproducción y manejo o para su preservación, sino que también se guarda lo meramente digital. Aun así, todavía queda mucho camino por hacer, el campo es inmenso y abarcar todo lo que contiene la red, aunque solo sea lo relacionado con el territorio español, es una ardua tarea incluso siendo una institución fuerte con medios para llevar a cabo este tipo de salvaguarda.

También nosotros podemos guardarlos, enseñarlos, enviarlos, cambiarlos y seguir riéndonos de ellos pasado el tiempo. Archivos humorísticos que solo entenderán aquellos que conozcan el contexto histórico en el que se desarrollan. El humor y la cultura de una época están unidos a las personas que la viven. Si el día de mañana nos dijeran que tenemos que explicar a nuestros descendientes con una imagen las primeras décadas del siglo XXI, yo, desde luego, lo haría a través de un meme.

Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca en 2014 y con Máster en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universidad Politécnica de Valencia en 2016. Investiga, desde hace unos años, con Regina Rivas Tornés las formas de conservación del patrimonio digital, lo que las ha conducido al desarrollo de varias obras y exposiciones. Coautora del libro “Folklore digital y política en España” descargable en salviral.net.

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