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Magazine

30 diciembre 2013
a) M.O.R.
Excéntricos, moleculares e inmateriales: MOR, un Museo Oral de la Revolución

Lucía Piedra


Entre el museo y la ciudad hay una relación contractual (entendiendo la ciudad como infraestructura de entes privados y no privados que se relacionan). Marina Garcés [[Marina Garcés, Un mundo común (Barcelona: Ediciones Bellaterra, 2013).]], plantea que este contrato es una ficción calculada, y se ha inventado con unos propósitos que podemos imaginar. En esta comunidad de propietarios en la que vivimos, el museo (como un propietario más) realiza su ejercicio de sumisión y obligación hacia los poderes dominantes. Tiene una relación autista con su entorno, caracterizada por la incapacidad de establecer contacto verbal y afectivo con las personas.

No hay un acto del habla que establezca un verdadero nexo entre la pareja que configura el “museo-propietario” y el “individuo-sin-nada-que-perder”. Su voz va quedando confiscada en su propio recinto, más aún conforme los focos culturales se desplacen a espacios más pequeños, espontáneos, sin vínculos contractuales de ningún tipo y en sintonía con otros relatos.

La voz confinada, la voz libertaria. ¿Con cuál de ellas estamos dirigiendo nuestras reivindicaciones? ¿Estamos seguros de que nuestra voz no está hablando desde el confinamiento? La desfachatez del sistema capitalista es tal, que ni protestar, ni revelarse a la vieja usanza será suficiente. Nos hemos convertido en ese enorme «padre» que intenta dialogar con ese hijo autista que determina toda su vida. Y digo «hijo», porque debemos asumir que lo que tenemos es fruto también de lo que co-creamos y permitimos conformar.

Recientemente se abrió el archivo MOR, un Museo Oral de la Revolución, concebido por Beatriz Preciado y realizado a partir de la investigación y la colaboración de los alumnos del PEI (Programa de Estudios Independientes) del MACBA. Archivo-exposición performativo y sonoro, el MOR se estructuró en talleres, performances, itinerarios por el Raval e interpretaciones públicas de enunciados, discursos o manifiestos. Todas las actividades se trazaron partiendo del cuestionamiento sobre cómo hacer audibles (en el contexto del museo y de la ciudad contemporánea) los lenguajes históricos de transformación social, e inventados por las minorías raciales, de género, sexuales, corporales y de diversidad funcional y cognitiva.

b) M.O.R

Desde Tussaint-Louverture, Olympe de Gouges, Jean Deroin, Karl Ulrich y Larry Kramer entre otros, se han escuchando voces de cuerpos abyectos que se han declarado sujetos políticos sin haber tenido derecho a hablar públicamente. ¿Cómo sucede esto? Preguntó Rancière. Se invitó a los artistas y participantes a responder ésta y otras preguntas: ¿Cómo se inventa una escena de la enunciación? ¿Cuál es la “voz contemporánea” que irrumpe en el lenguaje de la ley para interrumpir su funcionamiento unívoco? cuestionó J. Butler.

Muchas de las experiencias a las que se hacen referencia en el archivo MOR dejan claro que hay un valor importante en la manera en que las minorías lanzan enunciados construidos colectivamente. De forma molecular, microscópica, excéntrica y no por ello inexistente. Con el mismo efecto acumulativo que nos provocó a los participantes, la experiencia de intensificar la escucha en la obscuridad o la enunciación de actos del habla; la oralidad de lo dicho pasó de imperceptible e individual a colectiva y corpórea. Resonancias, ecos, voces. Ya no eran nuestras, sino de todos.

La invitación a entender ahora la potencia de nuestra situación como una conjunción concreta de cuerpos, sentidos, quehaceres, rutinas, e interrupciones era clara, y nos conduciría a asumir que los cuerpos que «se continúan», dice Marina Garcés, tendrán la posibilidad de construir una voz compuesta de multitud, orgánica y diversa. Esa concatenación de cuerpos nacida de la efracción, construye sin duda una riqueza colectiva. Por unos días, el MOR dio una tregua a la pareja “museo-propietario” e «individuos-sin-nada-que-perder”, favoreciendo la posibilidad de que comenzaran a escucharse. Es una invitación abierta en el tiempo que valdría la pena repetir.

Aterricé en Barcelona y luego en este mundo. Pasar de 31º a 10º creo que fue lo peor, pero es agua pasada. A tono con la actual precariedad, no necesito un jefe, ya lo tengo incorporado. Durante mucho tiempo estuve en silencio, un buen día decidí hablar, escribir. Me fascina la investigación sobre los procesos, las cosas, las experiencias y sus dimensiones políticas y sociales. Estoy convencida de que el arte es un modo de conocimiento, que espero nos ayude a entender mucho de lo que se nos escapa.

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