close

En A*DESK llevamos desde 2002 ofreciendo contenidos en crítica y arte contemporáneo. A*DESK se ha consolidado gracias a todos los que habéis creído en el proyecto; todos los que nos habéis seguido, leído, discutido, participado y colaborado. En A*DESK colaboran y han colaborado muchas personas, con su esfuerzo y conocimiento, creyendo en el proyecto para hacerlo crecer internacionalmente. También desde A*DESK hemos generado trabajo para casi un centenar de profesionales de la cultura, desde pequeñas colaboraciones en críticas o clases hasta colaboraciones más prolongadas e intensas.

En A*DESK creemos en la necesidad de un acceso libre y universal a la cultura y al conocimiento. Y queremos seguir siendo independientes y abrirnos a más ideas y opiniones. Si crees también en A*DESK seguimos necesitándote para poder seguir adelante. Ahora puedes participar del proyecto y apoyarlo.

De la polarización digital al antagonismo post-digital ¿De qué iba la 6ª edición de la Bienal de Atenas?

Magazine

15 abril 2019
Tema del Mes: Algoritmos de poderEditor/a Residente: María Muñoz-Martínez

De la polarización digital al antagonismo post-digital ¿De qué iba la 6ª edición de la Bienal de Atenas?

Polarización versus antagonismo

La polarización y el antagonismo son, en realidad, fuerzas socialmente innovadoras. Sin embargo, quizá tenga algún sentido resistir la fusión de sus legados. Según las opiniones informadas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe,el antagonismo es el horizonte ontológico de lo social, mientras que la polarización pertenece a una mecanización conductista y cibernética de las relaciones sociales: por ejemplo, la lógica que informa el discurso sobre las tecnologías de la nube, los protocolos, los algoritmos y la inteligencia artificial. A menudo, el auge de la comunicación digital y el tecnoanálisis creciente pasan por alto la manera en que los conflictos de nuestra época han mantenido la continua digital reprogramación digital de los media, tachando esas luchas de tardías y casi obsoletas. La «década de la crisis» griega  (2008-2018) resalta este pas de deux entre el antagonismo sociopolítico y la reprogramación de los interfaces de comunicación digital: un bucle innegable entre el conflicto político y los medios digitales, reminiscente de la propia modelación de Internet tras las motivaciones secretas de la ciberguerra librada por los Estados Unidos.

La otra cara incómoda de lo virtual

ANTI, la 6ª Bienal de Atenas, se propuso fomentar el antagonismo en lugar de suavizarlo. El título celebraba la mercantilización subyacente del prefijo ANTI en la cultura (digital) de masas. Su banalidad autorreferencial exasperaba a muchos, en particular a la fría labor del branding. La gráfica ANTI había sido desarrollada en parte por Metahaven, un estudio de diseño estratégico basado en Ámsterdam que opera en los sectores más punteros de la comunicación, la estética y la política. La elección de localizaciones sigilosas como sedes para la bienal –como las oficinas centrales abandonadas de la empresa pública de telecomunicaciones, o las salas de baile de un hotel saqueado en Atenas– tenía por propósito estudiar el modo en que las actividades en línea producen un impacto material sobre estructuras físicas, personas y relaciones. El hecho de decidir sobre este tipo de espacios supuso una repentina inversión de temporalidades y materialidades segmentadas,  o un efecto de «regreso al futuro».

Algunas de las participaciones más discutidas en la sexta edición de la Bienal de Atenas cuestionaban las dinámicas irregulares entre la creación digital de imágenes y el deseo físico, corporal: la película de Daniel Keller y Jacob Hurwitz-Goodman que documenta la actividad del laboratorio de ideas The Seasteading Institute respecto a su proyecto de islas flotantes en la Polinesia Francesa, en realidad explora el neoprimitivismo de las élites empresariales. En la película, las estructuras artificiales flotantes diseñadas por los Seasteaders se visualizan gracias a espectaculares modelos 3D presentados a los«nativos»como potenciales etno-futuros.

The Seasteaders. Plan b.

Otra participación polémica fue el caso (casi totalmente análogo) de Front Deutscher Äpfel, un grupo de antifascistas alemanes que desde 2004 había adoptado la gestalt de los partidos extremistas de ultraderecha de su país para satirizar y combatir al enemigo. El grupo organizó un taller con participantes locales, centrado en cómo cuestionar el papel de los realities televisivos locales en la normalización del nacionalismo. En un ejercicio de superioridad humanitaria, unos cuantos periodistas internacionales, defensores de la sinceridad artística, intentaron demonizar la participación del Frente, alertando a la audiencia internacional sobre la inminente contaminación fascista de las visitas locales e internacionales a través de encuentros con el Frente, ¡vestidos de negro, con brazaletes rojos y estandartes estampados con una manzana!

Front Deutscher Äpfel (Photo Nysos Vasilopoulos)

El antagonismo como la dislocación de la arquitectura digital/analógica

La afirmación que la confusión post-verdad y las identificaciones erróneas refuerzan todavía más la militarización de la esfera digital es una perogrullada cripto-conductista o una evitación de las potencialidades antagonistas del arte. Asimismo, las prácticas artísticas y curatoriales pueden reinventar el alcance institucional de la atención mancillando el continuum digital. No me refiero solo al espacio digital, sino más bien a la equivalencia hegemónica entre megaestructuras digitales, plataformas, redes, individuos y entidades físicas y nacionales.

Downer, Decent Don project

La sexta Bienal de Atenas fue una invitación a reconsiderar el valor de uso del «Qué Cojones»post-digital: los comisarios diseñaron los lobbies del hotel abandonado para hacer ver que acogían un simposio imaginario de fiestas extrañas, comerciantes, clubes, cultos y asociaciones deportivas. ¿Qué coño hace una tira cómica post-meme –que representa a Donald Trump como un tipo decente- en un hotel medio en ruinas en el centro de Atenas? (Esta es la serie subliminalmente inquietante de J. P. Downer, Decent Don). ¿Por qué actúan los lugareños como un culto cargo en el trabajo de Panos Sklavenitis? ¿Qué hace un gato taxidérmico (Ceiling Cat de Eva y Franco Mattes) encima de los escritorios de los seis economistas empleados por Peng! Collective en Civil Financial Regulation Office? En suma, ¿cómo pueden distorsionar el sustrato de nuestra cultura digital unas materialidades y unas relaciones no-anticipadas?

Panos Sklavenitis Cargo  (Photo Nysos Vasilopoulos)

Ceiling cat Eva & Franco Mattes

Cuestionar el nihilismo post-irónico requiere romper su cadena de equivalencias recalibrando la reciprocidad afectiva entre las cosas y las personas. Si queremos sustituir esta post-ironía por unas formas todavía más inquietantes de mimesis, tendremos que rediseñar el espacio que separa los encuentros digitales y físicos, no hacer un llamamiento a favor de una sinceridad arbitraria y una empatía incondicional.

Ved AB6 en https://anti.athensbiennale.org/en

Dorota Gaweda & Egle Kulbokaite. Young Girl Reading Group  (Photo Nysos Vasilopoulos)

 

Linnea Sjoberg – Salong Flyttkartong  (Photo Nysos Vasilopoulos)

 

(Imágen destacada: Johannes Paul Raether – Schwarmesen. Photo Myrto Kyritsi)

1Dreyer Hansen, A. “Laclau and Mouffe and the ontology of radical negativity” publicado in Distinktion: Journal of Social Theory, Volume 15, 2014 – Issue 3, pp. 283-295.

Kostis Stafylakis es un teórico, autor y artista de Atenes. Junto a Stefanie Hessler y Poka-Yio, recientemente ha comisariado ANTI, la sexta edición de la Bienal de Atenas. Es miembro del duo artístico KavecS (www.kavecs.com) y del grupo curatorial y artístico Most Mechanics Are Crooks (www.mostmechanicsarecrooks.com)

Media Partners:

close
close
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)