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Magazine

15 junio 2020
Irene Solà y las fuerzas telúricas

Alexandra Laudo

I do believe in God. Some days. Because if you

don’t believe in God, you can not believe in the

devil either. Neither in so many other interesting

things to believe in.

 

He anat posant normes a les notes. (…) I ara es

veuen tan ordenades que no ho sé…

 

Irene Solà, Notes on a novel (that i am not

going to write) or

the swimming pool, or the

hair, the herb and the bread or the

tomato plant.

 

Los humanos vivimos, mayoritariamente, sobre la superficie terrestre. Puntualmente buceamos bajo el agua, entramos en párkings, tomamos metros, visitamos algún subterráneo o circulamos por túneles, pero acostumbramos a salir de ellos rápido, buscando el oxígeno y la luz. Tendemos a olvidar el mundo subterráneo -tal como a la larga olvidamos todo aquello que no vemos-, o bien lo consideramos oscuro, no sólo porque lo es -en sentido literal, sino porque nos resulta desconocido, y porque quizás de una forma instintiva lo reconocemos como un lugar que pertenece a los muertos.

Entre todo lo que hay bajo tierra y lo que tendemos a olvidar, están las fuerzas telúricas. Energías procedentes de capas freáticas, vetas minerales, zonas magnéticas, movimientos tectónicos y aire ionizado que, sin ser visibles, inciden en la superficie terrestre y en la vida que transcurre por encima de ellas.

No todo el mundo ignora en la misma medida estas fuerzas. Hay profesionales y aficionados que se han interesado mucho y también están los islandeses que, no sólo no las ignoran, sino que las reconocen y reivindican como un aspecto característico y esencial de su tierra y de lo que son. Además de los islandeses, está también la literatura, que tanto en sus manifestaciones orales tradicionales, como también en muchos de sus géneros escritos ha abrazado estas fuerzas, personificándolas como seres mágicos, interpretándolas desde el subconsciente o describiéndolas como fuerzas sobrenaturales, entre otras cosas.

Dentro de la literatura destacan autoras como Irene Solà, que ha sabido construir, con un talento desbordante, relatos en los que se conjugan de manera poética y aguda las fuerzas subterráneas con la vida en la superficie, las influencias mágicas con el devenir ordinario, la energía de los vivos con la de los muertos y la de los personajes animales con la de los animales no humanos. Todo esto se hace evidente en sus tres libros publicados: el poemario bilingüe Bèstia/Beast (Galerada, 2012), la novela Els dics (L’Altra Editorial, 2018) y, de manera más manifiesta, su título más premiado y conocido, Canto jo i la muntanya balla (Anagrama, 2019). Pero también resulta marcadamente presente en su proyecto metaliterario Notes on a novel (that i am not going to write) or the swimming pool, or the hair, the herb and the bread or the tomato plant, que aún estando en línea y ser de libre acceso[1], es bastante menos conocido que sus otros títulos, quizás por el hecho de haberse desarrollado en el ámbito del as artes visuales contemporáneas[2], en general más minoritario que el de la literatura.

Notes on a novel contiene elementos que caracterizan el estilo y los intereses literarios de Solà, pero tiene la particularidad que, además, es un relato (o mejor, un metarelato) situado en Islandia, una isla en la que, en una manifestación espectacular de fuerzas telúricas, el subsuelo se hace presente en la superficie de la tierra, sea de una manera constante o esporádica, armónica o accidental, en forma de géiseres, piscinas naturales calientes, explosiones de sulfuro y erupciones volcánicas.

Podríamos afirmar, pues, que Notes on a novel es un texto telúrico al cuadrado. O incluso cúbico con un telurismo en tercer grado, porque en su naturaleza metaliteraria hace explícitas las intenciones de su autora, las relaciones -ficcionalizadas- entre sus vivencias personales y la manera de narrarlas, la estructura del relato en tanto que construcción; todo lo que, en definitiva, normalmente recorre una novela de manera subterránea, sin que llegue a manifestarse en la superficie del texto.

Notes on a novel, tal como sugiere su título, no es de hecho una novela, sino un proyecto literario formado por un conjunto múltiple y variado de las notas que tendrían que servir a la autora para escribirla. Y, aunque en el mismo título, Solà nos anuncia que no la escribirá –Notes on a novel (that I am not going to write)–, irónicamente, a lo largo de este ejercicio metareferencial, esta novela supuestamente no escrita se va construyendo a partir de fragmentos y de omisiones, sí, pero de una manera tan sólida y rica que, al llegar al final (el capítulo titulado metareferencialmente «El gran final»), el lector tiene la sensación de haberla leído y haber formado parte de ella. Solà la define como «un proyecto sobre escritura en la contemporaneidad digital, porque todas las notas para esta novela se escribirán online en un Google Drive público”. I también, como “una meta-novela hecha de todos los fragmentos, diálogos, material descartado, notas, listas de ideas, etc. que no han sido tejidas», un planteamiento que también remite al subsuelo y a lo telúrico, donde se concentra todo lo que enterramos, todo lo que no germina pero que nutre otras cosas que crecen, todas las fuerzas y energías latentes, que no llegan a emerger, y también aquellas que lo hacen de manera accidentada o demasiado abstracta, o demasiado inconsciente para que podamos hacerlas nuestras, por ejemplo, a través de una novela. Se trata también de un relato intertextual e hiper-textual, porque entre estas notas se incluirán fotografías, enlaces a otros relatos, canciones y videos musicales de Internet, capturas de pantalla con emails, fragmentos de guías turísticas, de relatos de otros autores y poemas, en una referencia y un reconocimiento a todas aquellas energías y fuerzas que inspiran cualquier acto creativo y que conviven y forman parte sin que habitualmente sean referenciadas de una manera explícita.

En una entrevista, refiriéndose a Canto jo i la muntanya balla, Irene Solà afirmaba que le interesaba imaginarse un territorio cubierto de capas «como si todo lo que ha pasado hubiera dejado un rastro[3]«, y esto es también aplicable a Notes on a novel, un proyecto que toma como punto de partida dos viajes de la autora a Islandia. El texto, las experiencias del primer viaje, conforman las del segundo, y a la vez, el segundo viaje es una investigación de los rastros dejados en el primero, como si la primera incursión a la isla fuera un sustrato de la segunda y al mismo tiempo este segundo viaje nutriese al primero y le diera sentido. A veces, los dos viajes se solapan y rompen la cronología de los años que los separan, igual que un volcán hace emerger las energías tectónicas de tiempos remotos (“I quan vam travessar el nord amb O, anys després, o anys abans, o en un espai temporal diferent, o en una línia temporal paral·lela, i el sol no es ponia mai”). No hay, pues, una evolución cronológica rígida. La narración se interrumpe constantemente con anotaciones y alusiones al presente en el que se está desarrollando el ejercicio de escritura. Hay, además, párrafos que se repiten y referencias que resuenan las unas en las otras, provocando ecos y movimientos circulares, como son circulares los dos viajes que la autora hace alrededor de Islandia, a través de una carretera que permite dar toda la vuelta a la isla. Experiencias y personajes del viaje primero emergen y se reactivan en el segundo, a veces, de forma casi mágica, como fuerzas subterráneas que afloraran a la superficie.

Sí que hay, en cambio, un sentido de verticalidad, de relación entre el que está encima y el que está debajo, que nos remite de nuevo a las capas y a los substratos, y que nos devuelve a las fuerzas telúricas, a su manera de relacionar el arriba y el abajo, el dentro y el fuera. A Notes on a novel este movimiento vertical, de ascenso y descenso, se manifiesta en un conjunto de objetos, imágenes y fenómenos sugerentes, como toboganes oscuros llenos de estrellas, piscinas naturales de agua fría y agua caliente, volcanes, montañas altas y también estrellas fugaces que caen al suelo desde el cielo; elementos expulsados del subsuelo y del espacio exterior i, en medio de esto, la superficie de la tierra, en una isla en los confines de nuestro continente.

Además de estas estructuras «telúrico literarias», en Notes on a novel abundan también fuerzas telúricas explícitas: aguas sulfuradas, fallas tectónicas, movimientos volcánicos… Y también fuerzas mágicas: fantasmas, enanos, maldiciones…, que podrían ser una traducción narrativa de las primeras y que, en uno de los elementos que articulan el proyecto literario -el mapa que la autora llena de anotaciones y envia a O, a quien quiere-, aparecen referenciados en zonas geográficas concretas (“Zona d’Islàndia on no pots anar* perquè està plena de huldufólk (gent amagada), fantasmes, jarðvergar (gnoms), álfar (elfs), ljósálfar (fades), dvergar (nans), jlúflingar (amants), tívar (esperits de la muntanya) y englar (ángels)”).

Irene Solà habla de Notes on a novel como “un proyecto sobre semillas que no crecen, o sobre plantar un manzano y que salga una tomatera», como «una novela que no ha estado escrita y todo lo que hubiese podido ser» y su descripción denota una forma modesta de situarse en la superficie terreste una manera de reconocer las fuerzas del subsuelo y el hecho que estas dialoga e incluso discrepan con las voluntades humanas. Es interesante pensar que a uno de los lugares que Solà referencia en Notes on a novel, la planicie islandesa de Þingvellir, se fundó el primer parlamento del mundo. Situada en la conjunción de dos grandes placas continentales, entre los océanos Ártico y Atlántico, esta planicie es uno de los lugares donde las energías telúricas se manifiestan con más intensidad. Los primeros debates humanos debían estar marcados por esta modestia de Solà, por una consicencia del subsuelo, de las fisuras, de la condición inestable de las superficies. Y de todo lo que hubiera podido ser.

 

 

 

 

[1] http://notesonanovel.com/

[2] Notes on a novel fue uno de los proyectos ganadores de la modalidad de Entornos digitales del programa de becas de producció artística Barcelona Producció 2017-2018, promovidos por el centro de arte La Capella.

[3] Geli, C. (2019). Irene Solà: “L’art m’ha donat irreverència, un punt de bogeria literària”, El País. Recuperado enhttps://cat.elpais.com/cat/2019/06/29/actualidad/1561807842_772554.html

 

Fotografia © Ernest Gual

A Alexandra Laudo le gusta ver exposiciones y pensar en ellas, le gusta teorizar y hacer preguntas, le gusta organizar cosas con gente, le gusta leer y escribir, y también le gusta desayunar en un café distinto cada mañana. En la crítica y el comisariado independiente ha encontrado la manera de poder hacer todas estas cosas y que a veces le paguen por ello. Aunque paradójicamente siempre trabaja en solitario, suele firmar sus proyectos acompañando su nombre de la rúbrica “Heroínas de la Cultura”. Es su forma, tal vez, de reivindicar lo colectivo y las declinaciones no hegemónicas.
Foto: © Ernest Gual

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