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Magazine

28 mayo 2012
“No nos queremos olvidar del contexto”

Saioa Olmo

La Bienal de Berlin presenta una edición cargada de contenido político. La situación global contextual dirige la manera de entender qué hacer desde el arte, sus límites y sus instituciones. Artur Żmijewski se posiciona en la delicada encrucijada entre públicos, arte, instituciones, representación y acción política.


SAIOA OLMO: Si nos fijamos en las obras seleccionadas, la mayoría de ellas tienen relación con conflictos entre países, religiosos y políticos. ¿Qué hay de la micropolítica? ¿Tiene espacio también en la Bienal?

ARTUR ŻMIJEWSKI: ¿Micropolítica…? Micropolítica o macropolítica, no pensé en ello, no es parte del concepto, micro o macro.

SO: ¿Deberíamos valorar el arte socialmente comprometido en términos de su valor artístico y en términos de su eficacia social al mismo nivel? ¿Cómo proponer un proceso experimental y asegurar a la vez su eficacia social?

AŻ: Creo que estas no son obras experimentales y esta no es una exposición experimental. Esta gente emplea técnicas y procedimientos tradicionales y sobrios, realizan fotografías, hacen películas, vídeos. El planteamiento visual es más bien tradicional, no hay mucha experimentación en ello, pero es de esperar que contenga cierto planteamiento social.

SO: ¿A qué personas se dirige realmente esta bienal? ¿A amantes del arte, activistas sociales, niños, desempleados, políticos…? ¿Qué papel desempeñarán? ¿Serán espectadores, coautores, colaboradores?

AŻ: Seguro que los amantes del arte vendrán, y los niños también, pues habrá eventos especiales para niños, y se celebrará también, el domingo, la Batalla de Berlín 1945, un especie de acontecimiento para todas las edades, en un parque, el Spreepark, que quiere ser un acto de masas, de hecho. En cuanto a quién vendrá, políticos, madres o niños, yo los espero a todos, porque de alguna manera es algo muy abierto, tiene realmente un carácter abierto, una atmósfera abierta.

SO: Algunas de las estrategias del equipo curatorial han consistido en recontextualizar una obra o similar en otro lugar. Respecto a la autoría, ¿qué pasa en estos casos? Cuando traéis, por ejemplo, la llave del campo de refugiados de Aida en Palestina y la ponéis aquí, o instaláis la valla publicitaria de la compañía telefónica egipcia Mobinil, ¿quién es el autor?

AŻ: En el caso de la llave, hay un autor colectivo, un grupo de gente del campo de refugiados Aida de Palestina que la realizaron colectivamente: cortaron el metal y crearon el objeto. En este caso no queremos olvidarnos del contexto. No es una descontextualización o recontextualización. El contexto de la llave es la lucha palestina. En el caso de Mobinil, la agencia de publicidad es el autor, el autor de la imagen. Y no queremos olvidarnos del contexto de esa publicidad. Esa valla publicitaria representa cierto planteamiento ideológico: la compañía Mobinil utiliza la imagen de la gente en la plaza Tahrir de El Cairo para su campaña publicitaria y a la vez fue esa compañía la que cortó las conexiones telefónicas cuando la revolución empezó, cuando empezaron las revueltas, cuando el pueblo empezó a pedir cambios en el país. Así que no queremos descontextualizarla. En realidad no queremos mostrar una valla, un objeto, una llave propiamente dicha o una valla publicitaria propiamente dicha, sino toda la historia que hay detrás, que la hace importante para nosotros y para otra gente.

SO: En relación con “Occupy the Biennial”, ¿no es un poco extraño invitar a un movimiento a ocupar una institución? Se supone que las ocupaciones no se hacen por invitación.

AŻ: No fueron invitados a ocupar la institución, sino que queríamos cooperar con ellos y que estuvieran aquí para continuar su labor. El nombre Occupy the Biennial vino de ellos.

SO: Sobre el proyecto “Artwiki”, se ha hecho una convocatoria abierta y, de cinco mil dossieres, se han seleccionado dos. ¿No habéis reafirmado, con esta convocatoria abierta, una división entre artistas de primera clase, los que están en la exposición, y artistas de segunda clase, los que están en Artwiki? ¿Era una promesa realista la posibilidad de participar en la Bienal?

AŻ: Fue un poco diferente, porque hicimos una convocatoria abierta dirigida a los artistas y la respuesta cambió mi objetivo. Nos pusimos a pensar qué hacer con eso, porque puedes tratar de verlo todo y luego seleccionar un número muy pequeño de artistas y exponer su obra, pero entonces se convierte en una competición artística. Finalmente apareció la idea de Artwiki, una idea dirigida y desarrollada por Pit Schultz para convertir todos esos dossieres en un archivo digital llamado Artwiki, en el cual los artistas pueden editar sus reseñas biográficas, subir imágenes, películas o lo que quieran, y convertir todo eso en una especie de archivo público abierto, una fuente de información libre, sobre los artistas y las actividades artísticas. Esa fue la idea.

SO: Para el archivo Artwiki le has preguntado a la gente cuál era su tendencia ideológica. ¿Te puedo preguntar cuáles son tus tendencias ideológicas y religiosas, para yo poder situar las nociones que puedo extraer de la Bienal?

AŻ: No creo que importe cuál es mi postura política, porque, si dijera que soy de izquierdas, no significaría que esta sea una bienal de izquierdas. No se da la situación en que hay una postura del comisario y una exposición con el mismo significado. En la convocatoria abierta le pregunté a los artistas cuáles eran su posturas políticas porque, en mi opinión, es importante tener opinión. Y en el mundo del arte está de alguna manera vetado definirse políticamente. Y también quería saber cuál es la postura política de los artistas.

SO: El artista Martin Zet ha emprendido la campaña “Germany gets rid of it” [Alemania se lo quita de encima], en la que pide a la gente que done y recoja ejemplares del libro de Thilo Sarrazin “Deutschland schafft sich ab” [Alemania se desintegra], con polémicos planteamientos sobre la política de inmigración, para llevar a cabo una instalación artística y, después de la bienal, decidir colectivamente qué hacer con los libros. Esa acción, que se ha asociado con la quema de libros, ha provocado múltiples interpretaciones sobre la intención del artista. ¿La amplia diversidad de interpretaciones que el espectador puede hacer de una obra de arte se vuelve problemática cuando el arte trata cuestiones políticas, que generalmente suelen ser presentadas en términos de “a favor” o “en contra”? El arte admite muchas interpretaciones, pero cuando se toca la política, suele acabarse en “a favor” o “en contra”.

AŻ: En general, pienso que tales límites entre arte y política son inusuales. La política es muy complicada, creo que más complicada que el arte, más difícil, de hecho, y no creo que haya tantas posturas de blanco o negro. Hay un espectro de posturas, de alternativas, de estrategias, de interpretaciones de la política.

SO: Respecto a “Christ the King” [Cristo Rey], cuando invitasteis a Miroslaw Patecki para que creara la cabeza de Jesucristo dentro del contexto de la Bienal, ¿Hablasteis de los significados ideológicos, políticos y religiosos que su obra podría adquirir dentro de la Bienal? Miroslaw Patecki, además de escultor, es católico. ¿Cómo se le encargó la obra?

AŻ: Partió de la estatua de Cristo Rey situada en la ciudad de Świebodzin. Es una estatua muy famosa por su gran tamaño y, además, está en medio de la nada, simplemente en el campo, al lado de una ciudad pequeña. Tiene 33 metros de altura y es impresionante, así que investigamos quién era el autor. Tuvimos una reunión con Miroslaw Patecki para convencerlo de que participara en la Bienal de Berlín y mostrara una pequeña parte de la obra en su tamaño original. Pensábamos en las dos manos o la cabeza, y finalmente tuvimos la cabeza de Jesús, de Cristo Rey, que fue producida en KunstWerke.

SO: Participación y “obras abiertas”. ¿Cuánta importancia le das a la idea de abertura? Quiero decir, hay obras que presentan una situación y lo que resulta está abierto a los participantes, obras en que no todo está cerrado por el artista desde el principio, sino que depende de la gente que toma parte en la obra.

AŻ: Sí, la idea de abertura es importante. Por ejemplo, en una segunda sala de exposiciones, en la iglesia de Santa Isabel, hay un congreso de dibujantes, una iniciativa de Pawel Althamer. Cualquiera puede participar, puede ir allí y cambiar lo que quiera. Si algo que otro ha pintado no te gusta, puedes destruirlo. Hay libertad para que expreses tu opinión.

SO: Sobre esa idea de transformación, ¿tendréis algún tipo de reunión con las comunidades o las personas involucradas en la Bienal para evaluar el efecto de las bienales? No me refiero a un sentido estadístico o cuantitativo, sino a compartir qué ha sucedido.

AŻ: Sí, tenemos prevista una gran reunión dentro de seis semanas con los participantes de la Bienal y la gente interesada para plantear cuestiones, de nuevo, sobre dónde estamos y qué caminos queremos seguir. Será como una valoración de la exposición. Me interesa saber qué se ha hecho y qué se hará, qué hacemos y cuál es la reacción de la gente. En ello estamos.

A Saioa le interesan esos misteriosos seres que son las personas: con sus manías, apetencias, patrones de conducta e imprevisibilidades… y sobretodo por sus maneras de relacionarse unas con otras y con el contexto en el que se mueven. En su práctica artística revuelve sobre el comportamiento grupal y a través de sus textos intenta poner en conexión los conocimientos y experiencias que va teniendo mientras husmea en esta dirección.

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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)