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Magazine

07 mayo 2008
Post-its para pensar

Montse Badia

«Post-it City» explora distintas ocupaciones temporales del espacio público en diferentes lugares del planeta. Estas ocupaciones, que acostumbran a ser de carácter comercial, lúdico o sexual, tienen una característica común: no dejar apenas rastro y autogestionar sus apariciones y despariciones.


El espacio público ha sido, y todavía es, un reflejo de las voluntades políticas, del contexto económico, del tejido social y de las dinámicas culturales así como de la reorganización y la expansión de las ciudades. No es ningún secreto que el motor principal de las transformaciones de las ciudades se realiza a través del desarrollo inmobiliario y del desplazamiento económico. El espacio público tiende a rediseñarse constantemente para facilitar la vigilancia y la expulsión de aquellos ciudadanos que no encajan en los modelos de consenso y consumo preestablecidos.

Como resultado de esta homogeneización y de unos imperativos económicos que hacen imposible una supervivencia digna para todos aquellos que no pueden llegar a unos mínimos establecidos, aparecen una serie de actuaciones que se mueven de manera transitoria en los intersticios o fisuras que quedan fuera del férreo control y regulación que se imponen.

Esta transformación contínua del espacio público a partir de un uso temporal y no codificado es el ámbito de investigación que el proyecto «Post-it City» está investigando desde 2005, año en que se inició en el espacio Consulta del Centro de Arte Santa Mònica de Barcelona, en forma de exposición, seminario y workshop. Si en aquella ocasión, la exposición se acercaba más a una recopilación de documentación para la investigación que los diferentes grupos de trabajo estaban llevando a cabo, la exposición que se presenta ahora en el Centro de Cultura Contemporánea no se limita a ser una instalación de la ampliación de las páginas de un catálogo, sino que a partir de numerosos casos de estudio de diferentes puntos del planeta, invita al espectador a un recorrido fascinante por algunos de estos «Post-it» que acaban evidenciando un uso crítico del espacio y su potencial político.

La metodología de trabajo adoptada ha consistido en la creación de una red de grupos de trabajo repartidos por todo el mundo que ha permitido que el proyecto presente una gran variedad de contextos y casos de estudio. Al margen de esto y de la relevancia del tema que se investiga, son muchos los aciertos de esta exposición comisariada por Giovanni La Varra, Martí Peran, Filippo Poli y Federico Zanfi.

El recorrido por la exposición no podría iniciarse de mejor manera: una imagen de la plaza Roja de Moscú, tomada el 28 de mayo del año 1987 en el que aparece la avioneta del joven Mathias Rust, un estudiante de Berlín y piloto aficionado, recién aterrizada en mitad de la plaza. ¿Se puede pensar en una imagen que represente mejor la idea de post-it, de una señal llamativa que contrasta con el contexto y que subraya alguna cosa? Con un cierto espíritu naif y aventurero y por sorpresa, Rust puso en evidencia la necesidad de romper las barreras entre este y oeste, y lo hizo justo después del desastre de Chernóbil y dos años antes de la caída del muro de Berlín.

Tras esta acertada referencia que todos tenemos en nuestra memoria y que nos convierte inmediatamente en partícipes de la exposición, «Post-it» se despliega en forma de gran archivo de casos de estudio, presentados de una manera muy gráfica que permite al espectador la elección de diferentes niveles de lectura: imágenes y vídeos -que a veces son trabajos artísticos pero que nunca se convierten en meras ilustraciones-, unos enunciados muy claros y, en un tercer nivel, unos textos explicativos tan precisos como concisos. Da la impresión de que sería posible plegar toda la exposición -con sus fotografías, cajas y caballetes- en sólo unos minutos, transportarla y volverla a instalar en un contexto totalmente distinto.

Vendedores de la calle en Los Ángeles, en Sicília o en Barcelona, restaurantes móviles en Hanoi, asentamientos informales en el Berlín inmediatamente posterior a la caída del muro, los sin techo de Tokyo, la utilización de coches abandonados en Milán, bolsas llenas de efectos personales de los inmigrantes afganos en París colgados en los árboles próximos a la Gare de l’Est, las habitaciones temporales que construyen los judíos ortodoxos en Brooklyn para conmemorar el éxodo, lugares de sexo ocasional homosexual en Berlín, las múltiples actividades que acogen los parques públicos en ciudades como Berlín, Londres, Milán o París y grupos de jóvenes que toman las estaciones de gasolina en Alemania como punto de encuentro para salir los fines de semana son sólo algunos de ejemplos que desvelan dos actitudes: la necesidad de supervivencia, por una parte, y la voluntad de ejercer la libertad individual, por otra.

Pero el proyecto «Post-it» no concluye con esta exposición, que sin duda itinerará y que incluye un centro de documentación pensado como lugar de trabajo y espacio de consulta, en el que además se celebran encuentros y conferencias. La red de individuos y colectivos que han contribuido a dar forma a «Post-it» continúa trabajando para que el proyecto siga desarrollándose y profundizando en una investigación que no sólo señala aspectos críticos sino que invita a repensar la idea de ciudad y su relación con el individuo.

A Montse Badia nunca le ha gustado estarse quieta, por eso siempre ha pensado en viajar, entrar en relación con otros contextos y tomar distancias para poder pensar mejor el mundo. La crítica de arte y el comisariado ha sido una vía desde la que poner en práctica su convencimiento en la necesidad del pensamiento crítico, de las idiosincracias y los posicionamientos individuales. ¿Cómo si no podremos cuestionar la estandarización a la que nos vemos abocados?
www.montsebadia.net

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