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Magazine

10 diciembre 2013
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Son rumores… Benja Sachau en Soy Capitán

Marina Vives


Como una respiración ajena tras la oreja, así se siente el título de la segunda exposición individual de Benja Sachau en la galería Soy Capitán de Berlín. “There were rumors” contiene y empuja el concepto de la exposición: y es que los rumores, esa troupe de verdades posibles, tienen lugar para la mayoría de nosotros en el despreciado rango de los chismes entre vecinos, o sucedáneos, pero podrían ser también, y por qué no, hogar para una justa semi-certeza, una posible realidad, mucho más factible, de hecho, que cualquier verdad absoluta. Sachau toca temas recurrentes: qué es la verdad (o por qué consideramos que algo lo es); qué es ciencia; qué es mito; dónde empieza la ficción; dónde termina lo real… ¿Cuán estable es la verdad en/de lo que se conoce?

En el documental “Los cinco de Central Park” se explica cómo a finales de los 80 se enjuició erróneamente a cinco menores neoyorquinos –negros y latinos-, acusados de violar a una corredora en Central Park –blanca. Forzados por la policía a declararse culpables en el día de su detención, ni las pruebas de ADN –que no coincidían-, ni las declaraciones, que no concordaban, ni su reiterada declaración de inocencia, tras esa primera confesión coaccionada, fueron suficientes contra unos medios de comunicación –y una opinión pública- sedienta de culpables. Tras siete años cumpliendo una condena injusta en plena adolescencia-juventud, la confesión del verdadero violador, también encarcelado por otros delitos, exculpó finalmente a los jóvenes. ¿Por qué se les había condenado con tantos errores? ¿cómo habían podido no ver la verdad años atrás?

There were rumours consigue transmitir sin apenas juzgarla esa tozudez del género humano, la impronta de la mentira creída como cierta, el triunfal lugar del error en especulaciones que damos por buenas, y que pueden, al fin, determinar los códigos que aprobamos, aquello que juzgamos como cierto.

Schlüssel (M16) y There Were Rumors, la pieza que da título a la exposición, tienen la misma apariencia a primera vista, pero son distintas. Una reproduce un texto científico, la otra, un fragmento de la Biblia, y no cualquiera: Matías 24, 1-7, en el que Jesús advierte acerca de falsos profetas. Tho Whom it May Concern es un collage-archivo creado a partir de la ingente correspondencia generada tras el paso del Hale Bopp y su rastro en teorías apocalípticas y conspiranoicas. Companion evoca de nuevo esa geometría milimétrica y simbólica que habita en todas las piezas del lugar. Una doble estrella gravada (perforada) en baldosas grafiadas a mano por el propio Sachau, y en las que la huella de la obsesión deviene todavía más palpable que en el resto de piezas.

Les acompañan tres hula-hoops de madera unidos –cosidos- por cintas de nylon multicolores trazadas a mano y al milímetro, Die Grosse Konjuntion (la gran conjunción) y también en flotación, y reinando a la vez en el espacio acústico, una trompeta pregonera. Es Beltone 222, y la que oímos, la voz de Jim Jones, el líder espiritual del mayor suicidio colectivo de la historia (900 personas del tirón), acaecido hace justo 35 años. Solo que en este caso, la oratoria se manipula para que solamente recite nombres propios, llevando el discurso al absurdo.

Como absurda me resulta durante un rato toda verdad conocida, dogma de fe, creencia o “ciencia-cierta” a la que me haya podido amarrar, disfrutando a lo sumo de esta suspensión que genera la duda. Benja Sachau recorre la efectiva senda del provocar contradicción interna. Sin embargo, el magnetismo de esta pequeña exhibición no se debe sólo a las piezas que contiene, a su estructura o al consumo placentero que provoca, que quizá también. Se debe, en gran medida a la honestidad con la que presenta su trabajo. No consigo escaparme del auto-análisis, del sentir mío el insistente caminito hacia la paranoia, que siendo colectiva, -y pretérita-, se me hace propia y presente.

Marina se pasó los primeros dos años de su vida sin hablar: les dijeron a sus padres que estaba interiorizando. Y aunque hace ya un tiempo que habla, sigue necesitando interiorizar. Y luego sacudir, dudar, ordenar y desordenar, celebrar. Encuentra política en muchos lugares y tiene un especial interés en lo subalterno, el "commons" y en los puntos donde todo impacta con la expresión creativa.

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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)