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Suso Fandiño y Jorge Perianes. Parece que va a llover

Magazine

22 diciembre 2012
Intervención de Jorge Perianes

Suso Fandiño y Jorge Perianes. Parece que va a llover

Suso Fandiño y Jorge Perianes exponen simultáneamente en las salas del Palexco y Kiosko Alfonso de A Coruña. La letra con sangre entra y Sin título son dos modos totalmente diferentes de plantearse estas dos muestras individuales que llegan en un momento idóneo para estos dos creadores gallegos.

Inmersos en campañas de apoyo a instituciones que se acuerdan del joven creador cuando truena, resulta extraño asistir a la apertura de dos exposiciones en sendas salas municipales que no destacan únicamente por su bajo presupuesto. El caso es que el Kiosko Alfonso y Palexco, ambas en A Coruña, han iniciado hace poco más de un año una serie de muestras en las que artistas como Álvaro Negro, Teo Soriano o Nicolás Combarro han ido mostrando diversas propuestas que sin duda señalan el buen momento por el que -ayudado por otras salas como las del MAC (antes MACUF)- está pasando el arte contemporáneo en esta ciudad.

El pasado 4 de diciembre tenía lugar la apertura de dos nuevas exposiciones que permanecerán en estas salas hasta el próximo 10 de febrero. En el caso de Suso Fandiño, La letra con sangre entra aborda el patetismo televisado de la cultura norteamericana de la high school. Banners de apoyo al quarterback que cambian sus mensajes de ánimo por los del fracaso más estrepitoso. Fandiño se caracteriza por mostrar la imagen enlatada de la frustración, de transformar la pintada de puerta de retrete en un mensaje que tras su superficial presentación esconde lo más crudo de un sistema que se traga al perdedor. Recuerda por momentos a ese tramo final que Herzog nos regala en Stroszek, a la terrible escena de las gallinas bailando con descargas eléctricas en medio de un decorado de disco-bar, a un disparo que pone fin a la pesadilla del malogrado.

Piezas de reciente producción que siguen su línea de teatralizar el mercado del arte en un gesto que remite a grandes campañas publicitarias, se enfrentan a gestos de calado carácter conceptual. Fandiño mira a Warhol y a Beuys con la misma cara burla que se transforma en admiración, con el gesto cambiante del psicótico, del desconcierto que produce ver sufrir a un payaso como el torturado por Bruce Nauman.
A esta serie de trabajos que ahora se exponen en el Palexco bajo el comisariado de María Peña Lombao, se suma la cuidada edición de un libro que el artista ha convertido en un juguete. Recortables, adhesivos, rascas y ejercicios de conectar puntos convierten esta publicación en una colección de pasatiempos. Suso Fandiño demuestra aquí su dedicación a un gran libro que él mismo no ha podido evitar convertir en un pinta y colorea.

Cruzando la calle nos encontramos con el imposible espacio del Kiosko Alfonso. Allí Jorge Perianes ha buscado neutralizar de un modo radical la estructura interna del edificio. Decenas de escaleras de madera se interponen en el camino del espectador y su caótica disposición fuerza el recorrido en una intervención no apta para supersticiosos.
Perianes vuelve a sorprender con otra de sus imprevisibles soluciones y agota el espacio eliminando sus límites, abriendo huecos en los paneles que cierran las salas al exterior, obstruyendo el paso en las escaleras o tendiendo accesos a zonas impensables. Un Sin título en letra grande en la puerta principal deja claro que cada cual puede establecer un diálogo diferente con la instalación. No hay poesía de adolescente ingenioso, no sirven gestos tendenciosos y eso es lo que diferencia el trabajo de Jorge Perianes de otros que quieren y no pueden. Rafael Lens se ha encargado del comisariado, aportando una visión externa que en estos casos propone variantes al proyecto inicial del artista y libra baches inapreciables desde dentro hasta crear una suerte de cárcel de Piranesi dentro de este edificio que pensándolo bien lleva décadas preso de su interior impracticable.
Este proyecto y una recopilación de las diferentes intervenciones que Perianes ha llevado a cabo en los últimos años será el hilo conductor de una publicación que verá la luz en las próximas semanas.

Estamos en un momento de gracia para el arte gallego, sin embargo –excepto en casos como los comentados- parece que siguen llamando a unas puertas cerradas a cal y canto. El necio ejercicio de esperar a oír la opinión del más listo sigue vigente, y así seguimos. Está todo fatal. Parece que va a llover.

Ángel Calvo Ulloa nació en un lugar muy pequeño plagado de infames personajes. En la facultad en la que realizó sus estudios jamás le hablaron de la crítica ni el comisariado, por eso ahora dedica sus días a leer, escribir y de vez en cuando hace alguna exposición. Adora viajar y sentirse pequeño en una gran ciudad. También adora volver a casa a odiar de nuevo ese pequeño lugar.

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