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Spotlight

02 diciembre 2020
Encarnar las prácticas, performar la teoría: Sandy Stone, pionera de los estudios transgénero

Ana Llurba

Reseña de La guerra de deseo y tecnología ( y otras historias de muerte, deseo y tecnología). Ed. Holobionte (2020) traducción de Mauro Reis y Federico Gonzalez Giordano.

«No esperéis encontrar consejos aquí, a menos que estéis locos», Sandy Stone

“Para sobrevivir en las Borderlands/debes vivir sin fronteras/ser cruce de caminos” decía la mítica poeta, activista y académica chicana Gloria Anzaldúa invocada por la propia Stone en uno de los textos-artefactos que configuran este libro. Al igual que el concepto de “new mestiza” fue el puente que construyó Anzaldúa para evitar los binarismos culturales, desalambrando fronteras para el emergente feminismo poscolonial en la academia americana de los ochenta, la vida y obra de Sandy Stone encarna las prácticas y performa las teorías que predica en una convivencia mestiza incrustada entre prácticas y discursos tanto artísticos como activistas y académicos. 

Sin embargo, los espacios liminares que atraviesa Sandy Stone no tienen que ver con la frontera física que simbolizó el Río Bravo en la experiencia multicultural bilingüe de Anzaldúa, sino con los campos minados de las políticas de género. A su manera escurridiza, Stone fundó, auspiciada por Donna Haraway, que hizo de mentora, los estudios transgénero.  “Crea tu propia disciplina o serás esclavizada por la disciplina de otro” dice en estos iluminadores textos (pecando de una metáfora ilustrada que no le gustaría nada a Sandy) por donde se pasea su fetiche por la prótesis, Stephen Hawking, una apología del vampirismo junto con su famoso ensayo El imperio contraataca. Manifiesto contrasexual (1987) su respuesta a Janice Raymond y el manifiesto antitrans The Transexual Empire: The  Making of The She-Male (1979) qué se dirigía directamente contra ella. Como participante activa de la comunidad lesbianofeminista, Stone fue parte del colectivo Olivia Records y además de las diatribas de Janice Raymond en aquel manifiesto, Stone hasta recibió amenazas físicas de Las Górgonas, un grupo paramilitar de TERFs que boicoteaban los eventos donde participaba.

Lejos de acomodarse en el frame de temprana víctima de la transfobia, en ese manifiesto encontramos la exhibición de la sexualidad como construcción médica y jurídica y una crítica pionera de las narrativas de “transformación sexual”. A través del análisis de cuatro testimonios de personas trans que reforzaron la oposición binaria de identificación de género con argumentos como “nací en el cuerpo equivocado” aquí Stone expone como las prácticas y discursos institucionales de programas psiquiátricos sesgados por el discurso médico de universidades prestigiosas como la de Palo Alto. Y así es como Stone desmonta la construcción del transexual como una categoría clínica, “una aberración humana interesante” al igual que la creación de conceptos como “disforia de género”. “De pronto la vieja fábula de verdad de género contada por un bondadoso patriarca blanco de Nueva York en 1966 se torna pancultural en los ochenta (…) Otras polivocalidades emergentes de experiencias encarnadas, nunca presentadas en el discurso pero potentes, desaparecen” afirmó, invocando  las múltiples disonancias, fragmentaciones que abarca el espectro del deseo y las posibilidades del cuerpo trans contra la ontologización y la demolición de mitos falocéntrico-binarios por las “fábulas de verdad” académicas y científicas.

De esta manera, lejos de los soporíferos tratados teóricos, en este libro aparecen anécdotas muy divertidas, de gestos  de “guerrilla intradiscursiva” en universidades pijas de Nueva Inglaterra donde Sally cuestionaba con performances y acciones inspiradas tanto por el dadaísmo, el punk o la impostura warholiana, la rigidez de las casillas institucionales y discursivas y las expectativas que crean en sus audiencias. Y así es como, “trans” en su vida y obra no deviene el so called  tercer género (third gender) sino genre como género literario, género discursivo en continua mutación. “Coyote”, iconoclasta,  performer,  surfista y oposicionista serial a todo lo que suene binarismo identitario. Ávida exploradora de las costuras, de los territorios incómodos, esquivadora de las cárceles de los lenguajes disciplinadores, pionera de la cultura hacker y de la investigación artística con New Media, Stone se constituyó a sí misma escurriéndose como una nómade de la subjetividad, entre lo académico, lo profesional y lo personal. La introducción de Toni Navarro esboza un mapa de lectura por este ensamblaje de manifiestos, ensayos y, también, ficción en un compendio bastante representativo de su vida y obra.

Fotos: Iria Harakirina

A Ana le fascina zambullirse en libros y películas, acercarse con precaución a esos tentáculos que yacen en las profundidades y volver para contar lo que ha visto. Estudió Teoría Literaria y Literatura Comparada en la UAB. Actualmente trabaja en el medio editorial, colabora con algunas revistas y fanzines y coordina el proyecto Honolulu Books.

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