close

A*DESK has been offering since 2002 contents about criticism and contemporary art. A*DESK has become consolidated thanks to all those who have believed in the project, all those who have followed us, debating, participating and collaborating. Many people have collaborated selflessly with A*DESK, and continue to do so. Their efforts, knowledge and belief in the project are what make it grow. At A*DESK we have also generated work for over one hundred professionals in culture, from small collaborations with reviews and classes, to more prolonged and intense collaborations.

At A*DESK we believe in the need for free and universal access to culture and knowledge. We want to carry on being independent, remaining open to more ideas and opinions. If you believe in A*DESK, we need your backing to be able to continue. You can now participate in the project by supporting it. You can choose how much you want to contribute to the project.

You can decide how much you want to bring to the project.

Magazine

17 April 2014
Atrapados en el parque temático: la escatología como destino

Ana Llurba


El imaginario escatológico en su doble acepción semántica, en relación al imaginario apocalíptico, el desastre, la catástrofe, y también en su vínculo con lo activamente residual, los excrementos y la so called “materia oscura”. Son los ejes entre los que oscila Mierda y catástrofe. Síndromes culturales en el arte contemporáneo de Fernando Castro Flores (Editorial Fórcola, 2014). Un fragmentario mapa-guía de viaje-bitácora donde la crítica y la clínica se conjugan (aunque sin dejarse seducir por la paráfrasis deleuziana) para diagnosticar las enfermedades que asedian tanto a la institución del arte como a la teoría y la crítica.

El parque temático es la metáfora en la que más se insiste, y como en una trasnochada película de serie B (¡Atrapados en el parque temático!) el autor nos empuja a una intrépida carrera de una sala a otra para escapar tanto del contagio de la “transestética banalizada” como de la anhedonia generalizada para intentar una aproximación ética al arte contemporáneo. En tal sentido, diagnosticará una sintomatología provisional donde el parque temático mutará en feria de las atrocidades y después en clínica de rehabilitación de lo siniestro familiar, con Ballard y Freud como desencantados guías turísticos y ocasionales enfermeros, durante gran parte del trepidante itinerario. Según el autor, habitamos la realidad con un ritmo adrenalínico que impide la contemplación y la consecuente resistencia crítica:

“La intención del arte crítico de interrumpir la velocidad de ese flujo es tan imprescindible como desesperada, porque incluso el proceso artístico o teórico que intenta explorar las sombras, fallas y agujeros de la ideología dominante puede ser neutralizado a la carrera, catalogado y expuesto en las mejores vitrinas del Museo” (p.12)

Sin embargo, debemos señalar que su estilo ensayístico suele contagiarse de lo mismo que diagnostica. El ritmo entrecortado de su escritura con constantes vínculos, referencias y enlaces que interrumpen la lectura evidencia una admirable voluntad enciclopédica que se torna indigesta con las prolíficas notas y referencias de las notas y citas que ocupan un tercera parte del libro. Esta cadencia se desacelera en el capítulo “El arte (de perderse) en un bosque”. Aquí el autor analiza la obra de Robert Smithson y su operación de deconstrucción de las ruinas posindustriales, los vacíos monumentales y las arquitecturas espectrales. Operación que neutraliza toda huella de idealización romántica para formular una estética del desencanto basada en una apología de la deriva que el autor vinculará con las intervenciones de Richard Long, David Nash y Andy Goldsworthy. Y en la obra, sobre todo de estos dos últimos, analizará una inmersión epifánica en la fuerza transformadora de la naturaleza, que el autor asocia inesperadamente con la resistencia mimética y la defensa de lo intuitivo preiconográfico del Art Povera, antes que con el retorno al neolítico del Land Art.

Y en esta apología de la deriva, del viaje sin mapa, en la defensa de la experiencia contemplativa (con Thoreau como precursor) es donde escuchamos las sirenas de la ambulancia salvadora porque, según Castro Flores, como sociedad estamos a solo una tuerca floja, un cinturón sin ajustar para detonar la catástrofe en cuanto la mierda alcance el ventilador y acabar del parque temático en el hospital. Por lo tanto, el urgente diagnóstico de los límites evasivos del arte crítico y el arte fraudulento es la función que compete al crítico para evadir la escatología como destino inexorable de la cultura. Sin embargo, algunas preguntas siguen retumbando más allá del bullicio de las sirenas: ¿Es la metáfora clínica el lugar más pertinente para pensar el arte y la cultura del presente? Y si es así ¿Cuál es el lugar de la economía política? ¿No será este otro ejercicio forense, otra alegoría, otro símbolo cristalizado de la derrota?

Ana is fascinated to dive into books and movies, to approach with caution those tentacles that lie in the depths and to return to count what she has seen. She studied Literary Theory and Comparative Literature at the UAB. She is currently working in publishing, collaborating with some magazines and fanzines and coordinating the Honolulu Books project.

close
close
close
"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)