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Magazine

03 March 2014
El superbien “común”. Cristina Lucas en Matadero

Rosa Naharro


No hay nada como realizar las preguntas oportunas a las personas adecuadas para que las respuestas sean certeras. Cristina Lucas presenta en Matadero de Madrid una muestra, comisariada por Manuela Villa, cuyo título, Es capital, es una respuesta contundente a una serie de interrogantes que la artista plantea, y que se traduce en una investigación y una labor documental, no exenta de ironía y sarcasmo, acerca de como el capitalismo ha invadido todas y cada una de las esferas de la vida.

Capitalismo filosófico consta de nueve proyecciones de vídeo en las que Cristina Lucas entrevista a distintos profesionales que trabajan en diferentes ámbitos empresariales. No es la primera vez que la artista utiliza la meyeútica, pregunta y respuesta, como método. Lo ha utilizado en trabajos anteriores como en Más luz (2003), Soldados.com (2007), y en Quid pro quo (2010). En Dominó Caníbal, en Murcia, obligó a los periodistas que la entrevistaban a convertirse ellos mismos en los entrevistados, para conocer su opinión acerca de la crítica de arte. En esta ocasión, deja a un lado la especulación filosófica para indagar en como conceptos como el arte, la verdad, la justicia, el miedo, la vida, el tiempo o el dolor, son hoy reelaborados y ajustados sin demasiada resistencia a la ley de oferta y demanda, y en como son legitimados por el mundo empresarial.

¿Qué es el arte para galeristas y casas de subastas?, ¿la belleza para un cirujano plástico?, ¿el tiempo para un fabricante de relojes?,¿el miedo para una aseguradora?, ¿el dolor para una empresa farmacéutica?, ¿la verdad para un notario? o ¿la vida para una clínica de fertilidad?. Podemos imaginar muchas de las respuestas, aún así resultan chocantes, cuando no punzantes, algunas de ellas: “sin miedo no hay dinero”, “el objetivo del marketing es crear nuevas necesidades”, “la belleza es poder y posesión”, “el tiempo es la organización capitalista de la sociedad” o “no hay justicia en tanto las rentas del capital apenas tributan”. En el caso del arte nos encontramos con vaguedades apelando a su imposible definición, aún cuando los interrogados pertenecen también al mundo empresarial, a galerías y casas de subastas.

La conclusión de la artista ante tanta pregunta es tajante: todo es capital. Una lógica aplastante de la que ni Karl Marx ha logrado escapar, a pesar de haber pronosticado que “la acumulación de plusvalía se convertiría en el fin último y único de la humanidad”. Plusvalía es una pieza en vídeo que documenta la investigación realizada por la artista acerca del periplo de los manuscritos de Marx desde el momento en que fueron escritos hasta que son puestos en el mercado y adquiridos por una institución holandesa a un precio desorbitado. Ironías del capitalismo, la obra de Marx, en cuyas páginas él mismo anticipó lo que podía pasar, acaba deviniendo en fetiche tras un complejo proceso cultural y social; lejos estuvo seguro Marx de imaginar lo que ocurriría con sus manuscritos.

¿Qué hay detrás del dinero hoy? ¿Hasta qué punto es hoy el dinero ficticio? Montaña de oro son dos fotografías en gran formato que representan la totalidad del oro que hay almacenado en la Reserva del Banco de España. Este metal reguló durante el siglo XIX y hasta 1971 que un país pudiese emitir más moneda que la respaldada por la cantidad de oro que poseía. El oro es fotografiado por la artista como si de una reliquia se tratase, para recordarnos la volatilidad del sistema financiero actual, en el que la circulación de la mayoría de las monedas está determinada por el mercado. Economía no ya líquida, sino gaseosa.

La última de las piezas, El superbien común, es quizá la más sarcástica. Se trata de una serie de cinco cajas de luz donde la artista retrata a familias asiáticas de clase alta que aspiran a un mundo de moda y artículos de lujo. La artista ironiza como este mundo de lujo está muy lejos de ser “común” y la contradicción, inherente al capitalismo, entre la limitación de recursos disponibles y el deseo ilimitado de poseer de ciertas clases privilegiadas. Mientras muchos se esfuerzan en defender un “bien común” para todos, otros se empecinan en mantener un “superbién común” sólo accesible para unos pocos, en un sistema donde la codicia es un impulso económico y donde el deseo fetichista está ligado a lo afectivo. Y en esto no hay ninguna paradoja. Es capital.

Rosa Naharro endeavours to think about the present, considering its distinct contexts, through culture and contemporary art. Looking at exhibitions, writing, reading, film, music and even conversations with friends serve as her tools. Understanding and interpreting “something” of what we call the world becomes a self-obligation, as well as taking a certain stance, that doesn´t distance her from it. She combines writing for A*Desk with writing her doctoral thesis at the UCM and working with cultural management projects.

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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)