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Magazine

12 March 2008
Tan diferentes, tan iguales

David Armengol

Bajo el título genérico de Panorama de Pensamento Emergente, el MAMAM (Museo de Arte Moderna Aloisio Magalhaes) de Recife ha organizado durante este mes de marzo el primer encuentro oficial de curadores y críticos de arte contemporáneo de Brasil. Una experiencia pionera en el contexto actual del arte brasileño que durante tres días (del 7 al 9 de marzo) ha reunido a agentes críticos de todo el país para debatir y analizar en presente un estado de la cuestión de las prácticas curatoriales en su contexto local.


La relevancia e importancia que la figura del curador parece haber adquirido en relación a las prácticas artísticas en los últimos años no es ninguna novedad, así como tampoco lo es la voluntad activa de repensar en primera persona – MUSAC organizó recientemente el primer European Curators Workshop – el rol que la curadoría desempeña actualmente en arte contemporáneo. Parece ser que nos hemos acostumbrado sin resistencia a que el curador asuma el liderato y el protagonismo de los prinicipales eventos y espacios dedicados al arte actual. Bienales, museos, centros de arte, galerías y ferias incluso, legitiman su identidad desde la figura del comisario (independiente o institucional) y su capacidad para construir discurso y significado.

No obstante, no deja de ser necesario detectar este síntoma generalizado y, dedicándole una atención más rigurosa, profundizar un poco más en los entresijos de este efecto global. Resulta gratificante descubrir como en otros contextos artísticos distintos al propio, como puede ser Brasil (conocido quizás por el arte brasileño de la década de los sesenta y setenta, o por grandes eventos hegemónicos como la Bienal de Sao Paulo o Arco 08, pero no por sus problemáticas diarias) se vive con el mismo conocimiento de causa y necesidad de redefinición el papel del comisario hoy. Situaciones comunes que, al margen del contexto de actuación, parecen compartir un interés por generar ciertos dispositivos de discusión, confrontación y análisis colectivo.

Durante tres intensos días de presentaciones y mesas redondas, Panorama de Pensamento Emergente – un título que traspasa la etiqueta de “emergente” a los discursos curatoriales de nueva generación – ha realizado un interesante ejercicio de diagnóstico de dichas prácticas con el objetivo de extraer ciertas conclusiones que permitan, en el mejor de los casos, un conocimiento más preciso de las funciones del curador y del crítico de arte en Brasil. Un programa completo de debates articulado en cuatro sesiones (curadoría independiente, curadoría institucional, curadoría y crítica, curadoría y academia) que ha dibujado, aunque sea de forma rápida y fragmentaria, una visión bastante precisa de los principales puntos de interés que definen el estado de salud del pensamiento crítico y el trabajo curatorial en el contexto brasileño. Para ello, el seminario se ha organizado dando la palabra a comisarios y críticos jóvenes que, desde la independencia, el marco institucional o el ámbito universitario, y moderados por curadores o críticos ya consolidados como Ivo Mesquita, comisario de la próxima Bienal de Sao Paulo, o Moacir dos Anjos, curador en Arco 08, han aportado múltiples lecturas sobre la realidad del comisariado en arte desde ámbitos de trabajo diversos y complementarios a la vez.

Para alguien que no conoce de primera mano la situación del arte en Brasil, lo que llama la atención de dicho encuentro, aparte del éxito de asistencia y la actitud participativa y crítica del público (algo que creo cuesta más en España) es el alto grado de identificación y complicidad con nuestro propio contexto. En términos de estructuras artísticas, es cierto que existen claras diferencias entre la situación del arte contemporáneo brasileño y el español. El ámbito artístico en España resta lejos de ser ideal, pero quizás Brasil cuenta con un circuito artístico, tanto a nivel de espacios de exposición, producción y mercado más débil, con una mayor dificultad para incidir en un contexto internacional. Cuenta también con otros problemas añadidos, como es una gran centralización en Sao Paulo y una mayor precariedad y fragilidad en el resto del territorio (por citar sólo algunas realidades) pero, a fin de cuentas, las temáticas analizadas durante el seminario resultan perfectamente aplicables al contexto español o europeo: el eterno conflicto entre la curadoría independiente y la institucional, la gran dificultad para delimitar y definir la labor del curador y la del crítico de arte, la marcada ineficacia del contexto universitario y académico, o el desencato y desconfianza en relación a las políticas culturales que definen el país. Es decir, realmente aspectos todos ellos conocidos y significativos de nuestro propio panorama de arte contemporáneo.

Muchas han sido por tanto las ideas acontecidas durante estos tres días de discusión (dos días abiertos al público y uno final de conclusiones y posibles vías de continuidad) en los que A-Desk ha tenido la suerte de participar. La mayoría quejas, como es habitual: la necesidad de formarse fuera de Brasil (algo que también nos afecta aquí) para legitimar una posición y un discurso sólido, la ausencia de espacios para producir y trabajar con buena visibilidad, la falta de transparencia y profesionalización de la práctica curatorial, la precariedad o inexistencia de plataformas para la crítica, la desconexión de la univeridad con el arte actual… Pero por otro lado, favorecienco una lectura positiva del evento, Pensamento Emergente ha demostrado algo importante. Ha constatado que existe una voluntad real y colectiva – donde se pueden sumar esfuezos y no restarlos – de mejorar los sistemas de trabajo en arte, y esa posibilidad ya es algo a lo que aferrarse con entusiasmo y optimismo. Una situación delicada en la que, como pasa también en nuestro contexto local, nuevas generaciones de curadores y críticos cuentan con un papel activo y comprometido con la realidad artística contemporánea.

Finalmente, como suele pasar en dichos eventos, el seminario cerró sin respuestas claras y contundentes pero con un diagnóstico concreto sobre el que seguir trabajando. Como mínimo, Pensamento Emergente ha dado un primer paso ofreciendo la posisbilidad de generar una plataforma de pensamiento crítico. El unánime compromiso de los invitados, la buena respuesta de público y el alto nivel de discusión indican que dicho encuentro era algo muy necesario. Ahora sólo falta llevar esas discusiones al terreno de la práctica, algo más difícil y laborioso.

David Armengol is an independent curator, who tries though contemporary art to establish emotional ties between artistic practices (his own work) and the music scene (his passion). He has worked with sound projects in exhibition spaces and has programmed concerts within art events (Emak Bakia, Za!, Balago, Bradien, Kludge, Zink Tank and Bedroom, amongst others). He’s a great admirer of Will Oldham.

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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)