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Magazine

17 December 2013
Un intento fallido. Nicolás Guagnini, en la galería Marta Cervera

Rosa Naharro


Para los hijos de una revolución fallida es la exposición que presenta la galería Marta Cervera, en Madrid, del artista argentino y afincado en Nueva York, Nicolás Guagnini. La muestra consta de cuatro pinturas monocromas y un vídeo que reflexionan en torno a Mayo del 68 francés y supone un intento fallido y consciente por parte del artista- en cuanto que sus obras se encuentran en un espacio comercial y a la venta-, de volver a poner en circulación ciertos códigos y símbolos que en su día aportaron un significado revolucionario y que hoy han devenido en productos no ya sólo culturales, sino sobre todo de consumo y marketing.

En la primera sala encontramos una serie de cuatro pinturas blancas idénticas, donde se puede leer, no sin dificultad, el famoso eslogan situacionista “Ne Travaillez Jamais”. Escrita muy posiblemente por el propio Guy Debord con tiza blanca sobre la pared de un edificio de París -en la Rue de Seine-, esta pintada acabó convirtiéndose en una de las proclamas más conocidas de Mayo del 68 francés. Ne Travaillez Jamais fue una crítica frente a lo que ya Marx había pronosticado como la alienación no sólo en el trabajo sino también en el tiempo libre y de ocio del trabajador. Entre dos de las pinturas, Guagnini ha colocado dos vidrios espejados que invierten la frase de Debord y colocan al espectador en medio de ellas, de tal forma que éste pasa a ser un vigilante.

En la siguiente sala se proyecta una pieza de vídeo Transparente lealtad (2012), más contundente en su afirmación y en la que aparece el artista manifestándose por las calles de Harlem portando una bandera transparente. Guagnini inicia su recorrido en la zona más deprimida del barrio, junto a un basurero, y camina solo hasta llegar a las puertas de la Universidad de Columbia, donde trabaja como profesor. Durante todo el trayecto ondea la bandera transparente, ante la más absoluta indiferencia de los transeúntes. ¿Qué puede significar una bandera transparente sino el desencanto de las ideologías? La bandera transparente suprime cualquier ideología y su condición deja ver precisamente aquello que el artista quiere señalar: el contexto. Sólo que es precisamente este desencanto actual ante las ideologías y su negación de existencia, lo que hace que se confíe más en los mercados que en los Estados y la política.

“Los grandes hechos ocurren dos veces en la historia: la primera como tragedia, la segunda como farsa”. A partir de esta afirmación de Karl Marx, el crítico de arte y escritor Iván de la Nuez analiza en su último libro El comunista manifiesto. Un fantasma vuelve a recorrer el mundo (Galaxia Gutenberg, 2013), como el comunismo ha devenido en parte en producto cultural una vez caído el Muro de Berlín, e introduce para ello una tercera posibilidad: los hechos suceden como acontecimientos, luego como farsa y después como estética. Siguiendo a De la Nuez, podríamos decir que el Mayo del 68 al que se remite Guagnini es un fantasma que recorre el mundo, pero ya en su forma estética y para consumo cultural.

Rosa Naharro endeavours to think about the present, considering its distinct contexts, through culture and contemporary art. Looking at exhibitions, writing, reading, film, music and even conversations with friends serve as her tools. Understanding and interpreting “something” of what we call the world becomes a self-obligation, as well as taking a certain stance, that doesn´t distance her from it. She combines writing for A*Desk with writing her doctoral thesis at the UCM and working with cultural management projects.

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"A desk is a dangerous place from which to watch the world" (John Le Carré)