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Magazine

04 April 2014
V.I. Lenin, Sobre el amor

Guillermo Vanegas Flórez


Gabriel Mejía se unió con la pequeña editorial bogotana Caín Press, para hacer dos cosas: remedar a un político para ver qué sucedía. Recientemente se lanzó la tercera edición de V. I. Lenin, Sobre el amor, un proyecto editorial que retorna sobre el legado de este autor tan enfermo de fanáticos. De hecho, Francisco Toquica, dueño de Caín Press, aprovechó un viaje de turismo a Cuba para aplicar un experimento social. Distribuyó el librito entre turistas y nativos. Las reacciones fueron previsibles: o burla o enojo.

Por su parte Mejía evitó en este trabajo la glosa post-doctoral sobre el político y optó por la sencillez. Así mismo, mezcló vía diagramación algunos lugares comunes de la parafernalia revolucionaria. Puso como frontispicio el consabido “¡proletarios de todos los países, uníos!”, y en la página siguiente ubicó con una fotografía de Lenin y Nadia Krúpskaia, sentados en un banco blanco, sin tocarse ni mirarse. Bajo ella, una firma pixelada atribuida al honorable difunto.

El contenido del documento es, como su ‘autor’ indica, algo abstracto y difícil de manejar. Dicen Lenin-Mejía, “de acuerdo con el plan trazado por ustedes que me ha sido comunicado, es el Amor.” Y así durante treinta y ocho páginas. En una labor que por momentos resulta cómica pero asusta la mayoría de las veces, al intercambiar la palabra Estado por la de Amor, Mejía introduce una serie de equívoco que terminan convirtiéndose en agudas aseveraciones sobre el momento económico actual. Por ejemplo:

“Esta sociedad fue avanzando contra la servidumbre, contra el viejo régimen feudal, bajo la consigna de la libertad. Pero era la libertad para los propietarios. Y cuando se desintegró el feudalismo, cosa que ocurrió a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX –en Rusia ocurrió más tarde que en otros países, en 1861-, el Amor feudal fue reemplazado por el Amor capitalista, que proclama como consigna la libertad de todo el pueblo, que afirma que expresa la libertad de todo el pueblo y niega ser un Amor de clase.”

Si se le compara con la cantaleta antistablishment comodona de Zizek, en V. I. Lenin, Sobre el amor se encontrarán importantes análisis menos inflados por el starsystem académico y, por lo mismo, mucho más valiosos:

“Ya les he recomendado que recurran al libro de Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Amor. En él se dice que todo el Amor en el que existe la propiedad privada de la tierra y los medios de producción, en el que domina el capital, por democrático que sea, es un Amor capitalista, una máquina en manos de los capitalistas para el sojuzgamiento de la clase obrera y los campesinos pobres.”

Hay que leer ese paralibro. Si se quiere. Y sonreir, si se puede. Y amar. Nunca dejar de amar.

Psychologist and critic located in Bogotá. He also exercises as an independent curator through the self-run trademark Reemplaz0. A full time teacher with a flexible timetable, he habitually writes in the Colombian contemporary art blogs esferapublica and sablazo

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