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11 octubre 2021
«Al hablar de industrias culturales, incorporamos el elemento económico para que la cultura sea el medio de vida de los agentes culturales» Una entrevista a Carmen Paez

Montse Badia

Carmen Páez es licenciada en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Pontificia de Comillas (ICADE) y miembro del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado del Reino de España desde 2012. Hasta hace muy pocos días ha desempeñado el cargo de Subdirectora General de Promoción de Industrias Culturales del Ministerio de Cultura y desde la semana pasada es Secretaria General de EOI. Con ella hemos hablado, vía zoom, de la noción de industrias culturales, la gestión económica de la actividad creativa, las líneas de ayuda de la Subdirección General de Promoción de Industrias Culturales, así como de la necesidad de colaboración entre los ámbitos público y privado, entre otros temas.

Montse Badia – Si pensamos que aproximadamente el 3% del PIB es producido desde la cultura, ¿por qué no acaba de reconocerse la importancia de la cultura en la sociedad?

Carmen Paez – Por la experiencia que tengo (antes de estar en Industrias Culturales era subdirectora general de Promoción Internacional de la Cultura) es una cuestión que depende de la propia idiosincrasia del país, de las tradiciones y también de la labor previa que se ha hecho desde las instituciones. En el modelo anglosajón, por ejemplo, no se concibe no pagar por la cultura. Es una cuestión que es nuestro país sí se da. En el modelo francés, la propia sociedad pone en valor, desde el punto de vista económico, el papel que tienen las industrias creativas y culturales. En el caso de España, el nivel de talento y el nivel de creatividad es altísimo, pero no se ha prestado suficiente atención a la parte de desarrollo económico. Es un compromiso y una obligación que tenemos todos los agentes, tanto desde las instituciones que trabajamos para ello, como desde el propio sector, de llevar a cabo esa labor de divulgación, de hacer entender que somos desde una perspectiva económica igual de importantes que otros sectores. La agricultura contribuye con un porcentaje incluso menor o la petroquímica, también dependiendo de la región. El propio sector primario tiene menos peso que el sector cultural y cuesta mucho que la ciudadanía sea consciente de esa relevancia. No me canso de repetir el papel que tiene la cuenta satélite de la cultura, a semejanza de Cuenta Satélite del Turismo, que se elabora en el Ministerio y que refleja de manera clara la repercusión e impacto económico de nuestro sector.

MB – Poner en valor este aspecto económico nos lleva al tema del concepto de industrias culturales. ¿De qué hablamos cuando hablamos de industrias culturales? ¿Toda producción cultural es industria cultural?

CP – El concepto de industrias culturales es complicado y se han hecho muchos intentos de definición. La UNESCO elaboró una guía entera, la Comisión Europea sacó un libro verde de las industrias creativas y culturales y está claro en algunas de las artes tradicionales, como el cine, pero, a día de hoy, ya tenemos otras formas de creación e innovación. Nosotros trabajamos muchísimo con el sector de los videojuegos, que es otro sector cultural que hace 20 años no se consideraba como tal. Otro ejemplo sería la televisión, que tiene una labor muy importante dentro del audiovisual en términos culturales. Obviamente no toda la televisión es cultura, pero dentro de la televisión hay mucha cultura y sobre todo una importante labor de difusión.

Para el Ministerio son industria cultural todas las artes tradicionales y también los subsectores que van surgiendo, englobando todos aquellos procesos que vinculan creatividad e innovación y producción.  Incluimos diseño, moda de autor, arquitectura, televisión, videojuegos…, porque todos esos procesos vinculados con la propiedad intelectual son los que en último término van a dar lugar también a la producción cultura. ¿Toda la producción cultural es industria cultural? Depende. Aquí entra en juego el propio concepto de Industria, quitándole ya el adjetivo de cultural o creativa. Industria se vincula a la generación de empleo y la generación de riqueza. Si se incorpora el elemento económico, es para que para los agentes culturales, la cultura sea su medio de vida.

MB- En el sistema económico en el que vivimos además de desarrollar el trabajo creativo los artistas deben gestionar económicamente su propio trabajo, la comunicación, tienen que actuar como una empresa

CP – Esto pasa en el momento en el que la variable de la monetización entra en la ecuación. Pasa en la cultura y pasa en el deporte. Los futbolistas gestionan su marca. Muchas veces los propios artistas, los creadores reivindican esa naturaleza de creador alegando que si se dedican a otras cuestiones pierden tiempo para la parte más creativa, más cultural. Hay que valorar también la externalización como opción. Los grandes cocineros y cocineras españolas tienen empresas y estoy convencida que muchos de ellos no llevan la contabilidad de su restaurante para dedicarse a los procesos más creativos.

Vemos también que no hay una especialización por parte de los gestores de contabilidad o agentes financieros. Al mundo de la empresa le cuesta mirar a la cultura y verlo como fenómeno de generación de riqueza. Esa conexión entre el mundo de la empresa y los creadores/ artistas es fundamental para el crecimiento de la industria y por eso trabajamos para favorecerla.

MB – Para que los creadores y las creadoras tengan esa visión empresarial y puedan llegar a una situación que les permita externalizar, incidís vosotros con vuestras líneas de actuación y de ayudas

CP – Ahora mismo estamos en un proceso, con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, en el que hemos ampliado las líneas de ayudas que son tradicionales de industrias culturales y vamos a generar nuevas líneas de actuación. Dentro de las líneas tradicionales de la subdirección hay dos fundamentales: la línea de Acción y Promoción Cultural y la línea para la Modernización e innovación de las industrias creativas y culturales.

La línea de Acción y Promoción está dirigida a entidades sin ánimo de lucro.  Se encarga de apoyar aquellas actividades que sirvan para la promoción de la cultura, desde artes plásticas, artes audiovisuales, música, escénicas, arquitectura, diseño, es decir, tenemos un abanico muy amplio bajo el concepto de Industrias Culturales y Creativas.  Este año, esta línea de ayudas está dotada con casi 2 millones de euros (1.990.000 €). Es una línea que financia distintos tipos de actividades. Se busca incentivar determinados proyectos y darles mayor capacidad de financiación. Pero no está pensada para los gastos corrientes de las fundaciones, asociaciones o federaciones. Entendemos que, en la gestión ordinaria, las instituciones tienen que buscar su propia financiación y nosotros apoyar proyectos que sirvan para dar visibilidad e inciden en la vertebración del sector. Es una línea de financiación que exige una cofinanciación del 20 %, (hasta el año pasado era del 30 %) y ahora es del 20 %. Hemos reducido el porcentaje de participación de otro tipo de financiación, que puede ser desde fondos propios hasta otro tipo de ayudas tanto públicas como privadas.  De hecho, hay proyectos que van apoyados por las comunidades autónomas, los ayuntamientos y nosotros mismos.  En aquellos proyectos de mayor calidad las valoraciones siempre son más altas por parte de todos.

Luego tenemos la línea de ayudas para la Modernización e Innovación de las Industrias Creativas y Culturales. Esta línea está pensada para empresas y autónomos. Modernización e Innovación incide directamente en los agentes empresariales, tanto autónomos como pequeñas empresas. El objetivo de la ayuda no son las grandes corporaciones culturales. Esta línea tiene mayor financiación, son 2.990.000 € también con una cofinanciación de 80-20 y tampoco se financian los gastos corrientes de cada uno de los solicitantes. Se trata de financiar proyectos que se quieran desarrollar. No solo se analiza la parte creativa del proyecto, sino que tenga un carácter innovador y vaya acompañado de un plan empresarial.

La idea es que las empresas culturales puedan ir creciendo y sean tan competitivas como otros sectores económicos.

Por otro lado, está el Hub audiovisual entra dentro de la Estrategia Digital 2025 del Gobierno. Este año hemos sacado un piloto de ayudas al videojuego con un millón de euros.  Se trata de fortalecer sobre todo la parte de desarrollo de videojuegos de carácter cultural. Es uno de los sectores que se está intentando fortalecer por su capacidad de potencial de crecimiento.

Dentro del plan de recuperación se trabaja desde Industrias Culturales para el desarrollo de una Línea de Actuación de Formación en Habilidades Empresariales para Agentes Culturales, para apoyar directamente a los trabajadores y trabajadoras del sector cultural, para reforzar sus propias capacidades en la gestión. Hemos visto que se ha prestado menor atención a la parte más empresarial y ese es uno de los grandes desafíos del sector para poder competir con otros sectores económicos.

Estamos trabajando también en una línea Aceleración de Industrias Creativas y Culturales, en colaboración con las comunidades autónomas. Se canalizará a través de ellas y busca superar la atomización en el sector. Se busca acelerar los proyectos para que crezcan y tengamos un tejido empresarial de clase media más amplio.

La tercera es la línea de Promoción e Internacionalización de las Industrias Creativas y Culturales incluye la mejora de la web de España es cultura, que es un elemento muy valioso en términos de promoción internacional, en cuanto a consulta y tráfico de visitas. Y también el desarrollo de otras actividades de promoción, como ferias, etc.

Esta es ahora mismo nuestra hoja de ruta.

MB – Cuando hablas de acelerar proyectos… ¿valoráis también el impacto social de los proyectos?

CP – Si, en las convocatorias se ha incluido una referencia explícita en los criterios de valoración a la contribución del proyecto a los objetivos de la agenda 2030, cómo incide en esos objetivos y también a criterios medioambientales o de fomento de la igualdad de género en el sector. Estas son las directrices transversales del Gobierno para todas las políticas públicas. Es fundamental que los proyectos tengan esta conciencia social. Esto no supone que dentro de las líneas de ayuda se financien proyectos sociales, sino que éstos son competencia de otros Ministerios, como el de Igualdad o Educación, pero sí que a través de la cultura deben fomentarse.

MB – Vamos a hablar de transversalidad, ¿notáis la hibridación de disciplinas en las propuestas que os llegan?

CP – Dentro del Ministerio de Cultura y Deporte, Industrias Culturales es una unidad muy transversal. En el Ministerio existen unidades sectoriales más específicas, como el Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales, el Instituto de Música y Artes Escénicas…, pero en Industrias Culturales estamos también para aquellos proyectos en los que se da la hibridación. Estamos convencidos que el futuro pasa por esa multicapacidad. Muchos creadores no lo hacen en un único formato, sino indistintamente en función de su inspiración. Hay muchos artistas multidisciplinares, cada vez más. Y en las propias artes, también. En el videojuego necesitas un guionista, un especialista en efectos especiales, sonido para la banda sonora… Los proyectos requieren más transversalidad, porque también es lo que el público está demandando. La parte innovadora a veces consiste en aglutinar cosas que ya existen. En teatro cada vez más se cuenta con una parte audiovisual, más música… Poner en común a distintos tipos de creadores tiene resultados muy interesantes y muy enriquecedores a nivel social y cultural.

MB – ¿Podríamos decir que trabajáis a partir de un modelo internacional de referencia como podría ser el anglosajón? ¿Cómo tenéis en cuenta las diferencias de contextos?

CP – Somos conscientes de que el marco fiscal anglosajón es distinto a nuestros marcos fiscal y legal. En España se está mejorando el marco de incentivos fiscales. En la Ley de Presupuestos Generales del Estado 2021 se mejoró el marco de incentivos para el sector audiovisual. En mayo del año pasado se elevó en un 5% los porcentajes de deducción de las donaciones realizadas por las personas físicas (deducción del 80% de la donación en donaciones de hasta 150 euros y del 35% para las donaciones restantes)..

Nuestra manera de actuar sigue dos vías: por una parte, la más normativa y de mejora del marco jurídico. Por otra parte, creemos que es fundamental aprovechar el marco jurídico que ya existe y que no se utiliza todo lo que permite.

Si volvemos a los modelos de referencia, es verdad que Francia tiene una ley de mecenazgo en la que se reconocen distintos tipos de mecenazgo, como el mecenazgo de competencias, que nosotros a nivel estatal no tenemos, aunque sí se recogen figuras similares en algunas comunidades autónomas, como Navarra. En el modelo anglosajón, la gente invierte en cultura. Los museos estatales en el Reino Unido se financian en gran parte por las contribuciones voluntarias qué hacen los propios visitantes. Pasa lo mismo en los museos norteamericanos. Es una cuestión de idiosincrasia. La figura de los mecenas culturales es una figura muy admirada en el modelo anglosajón. Es fundamental desde las instituciones trabajar para divulgar las ventajas y las bondades de contribuir al mecenazgo cultural, como con las aportaciones privadas se puede dar lugar a proyectos culturales interesantes y que en último término redundan en la sociedad. En el caso de España, los incentivos fiscales para las cuestiones más sociales están muy consolidados. Hay un nivel de participación en cuestiones sociales muy alto ¿por qué no para el sector cultural si tiene el mismo régimen fiscal? Vemos que hay margen de mejora en el régimen jurídico y trabajamos para ello, pero también creemos que es fundamental la labor de concienciar y sensibilizar a la ciudadanía respecto a las bondades del mecenazgo cultural.

MB – A veces el ofrecer la cultura gratis hace que no se valore tanto o que no se vea la necesidad de asumir esa responsabilidad

CP – La corriente de la cultura gratis puede tener determinadas aristas porque en determinados casos el mensaje se distorsiona. Hay que hacer hincapié en que el trabajo de los artistas, de los creadores y de todos los agentes que están alrededor de un proyecto cultural es un trabajo.

MB – Quizás a ello contribuyen los propios artistas que lo plantean como una actividad más personal, más disruptiva, más idiosincrática

CP – En la parte más disruptiva, la parte de la monetización no se ve bien. Por ejemplo, en arte urbano había una exposición que se llamó «De la calle a la galería». A algunos artistas les parecía una aberración porque decían que era venderse al mercado. Al final el modelo en el que vivimos requiere una serie de ingresos para poder comprar los sprays, si pintas en la calle. En el supermercado tienes que pagar, tienes que pagar la renta del alquiler y los suministros. El Ministerio se encarga de apoyar también la parte más disruptiva, pero es competencia de otras Unidades, en Industrias Culturales nos centramos más en la vertiente más económica de la cultura.

MB – ¿Cómo se puede vivir de la cultura? ¿Crees que la solución debería pasar por una mayor colaboración público-privada?

CP – Creo que el futuro pasa por la colaboración, en general. Colaboración público-privada, colaboración privada-privada, colaboración público-público. Necesitamos escucharnos más, trabajar más juntos. Ese es el camino que hay que aprender a andar. Las instituciones debemos tener los oídos muy abiertos para poder escuchar las demandas. Nuestro papel es estar por y para la sociedad, en el caso en concreto del Ministerio de Cultura y Deporte, para el sector cultural.  Es fundamental que colaboremos con ellos y que el propio sector sea consciente de todo lo que se hace en el Ministerio de Cultura y en las Consejerías de Cultura de las distintas autonomías, pero también es necesario que haya más colaboración entre agentes privados. Este es uno de los grandes desafíos. En el sector cultural a menudo solo vamos pensando en nuestro proyecto. Probablemente porque nos requiere tanto tiempo el desarrollo del mismo pero dejamos de ver que hay otros socios dentro del sector cultural y potenciales socios en otros sectores económicos. La cultura, donde la creatividad tiene un peso tan importante, permite abordar las realidades desde diferentes perspectivas. Esa forma de ver las cosas, ayuda mucho a otros sectores económicos que son más encorsetados y que al mismo problema plantean siempre la misma solución. La creatividad ayuda a encontrar soluciones distintas.

 

A Montse Badia nunca le ha gustado estarse quieta, por eso siempre ha pensado en viajar, entrar en relación con otros contextos y tomar distancias para poder pensar mejor el mundo. La crítica de arte y el comisariado ha sido una vía desde la que poner en práctica su convencimiento en la necesidad del pensamiento crítico, de las idiosincracias y los posicionamientos individuales. ¿Cómo si no podremos cuestionar la estandarización a la que nos vemos abocados?
www.montsebadia.net

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