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Magazine

27 julio 2020
«¡Estoy aquí para causar problemas positivos!». Una conversación con Ryan N. Dennis

Juan Canela

Ryan, esta época de crisis debido a la COVID-19 trae consigo desafíos que nos obligarán a replantearnos muchos aspectos de nuestra vida cotidiana. Y, al mismo tiempo, está intensificando algunos de los asuntos más urgentes que ya teníamos en nuestras sociedades: la crisis afecta de forma distinta según la geografía, la clase social, el género o la raza. Además, como estamos presenciando estos días con las protestas antirracistas tras el asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco, algunos sucesos han encendido la llama de la protesta en esta situación. En este sentido, ¿cómo estás viviendo las revueltas y cómo ves el futuro? ¿Crees que esto traerá consigo un cambio en términos del racismo estructural que estamos viviendo?

Este es sin duda un momento interesante y sin precedentes, pero la realidad es que todo lo que está sucediendo ha estado gestándose y supurando durante años. Esto no es nuevo; solo está amplificado. Me alegro de que ahora, en el año 2020, la gente no tenga excusa para no ver lo que está pasando a menos que realmente no quieran. Estoy viviendo este momento tratando de cuidarme a mí misma, a mi familia y a mi comunidad lo mejor que puedo, porque eso es un acto radical en sí mismo. He dado apoyo económico a distintas organizaciones que están haciendo un trabajo de justicia social y sanitaria. Le echo un ojo a la gente y les ayudo tanto como puedo. También he vivido una gran transición personal durante este tiempo, así que he estado observando y escuchando más para comprender realmente el momento.

Cada día parece tan diferente, y mis emociones lo reflejan, pero tengo la esperanza de que el cambio estructural prevalezca. No sucederá de la noche a la mañana o el año que viene, pero creo que todo esto se está exponiendo de una manera que hará que la lucha continúe y que la gente no se detenga hasta que los sistemas se hagan añicos y se reconstruyan.

Pensar en la época del distanciamiento social en la que estamos entrando, hace que la importancia de los proyectos comunitarios, las redes de apoyo y los modelos de cuidado en nuestra vida cotidiana presente y futura sea aún más clara para mí. Desde 2017 has sido curadora y directora de programas del Project Row Houses en Houston, una plataforma comunitaria ubicada en uno de los barrios afroamericanos más antiguos de la ciudad, que tiene como objetivo enriquecer las vidas a través del arte, haciendo énfasis en la identidad cultural y su impacto en el paisaje urbano. ¿Cuál crees que es la importancia de este tipo de proyectos comunitarios para la evolución de la comunidad y el movimiento de identidad política? ¿Y cómo fue la experiencia de trabajar como conservadora allí?

Project Row Houses (PRH) es una organización importante por cómo ha persistido a lo largo de los años. Fue fundada por un grupo de artistas y mantiene una iconografía arquitectónica especialmente importante hoy en día porque el barrio (Third Ward) está cambiando rápidamente. PRH da oportunidades cuando las cosas parecen imposibles. Ofrece apoyo y recursos a los residentes y a la comunidad PRH, y permite imaginar nuevas formas de ver las cosas mientras se fomenta el uso de la creatividad como estrategia para la vida. Es raro cuando puedes trabajar en un lugar que está alineado con tu política radical, valores y sueños, y eso es lo que PRH fue para mí durante mucho tiempo.

Los proyectos comunitarios son una necesidad, y ojalá se destinaran más fondos para apoyar este trabajo y a aquellas personas que lo respaldan. Normalmente, las organizaciones comunitarias más pequeñas trabajan a pie de calle con la gente, así que tienen la oportunidad de tener un impacto más sustancial. Se me vienen a la cabeza organizaciones como el Community Artists’ Collective (con sede en Houston), TX The Laundromat Project y Weeksville Heritage Center, ambas en Nueva York, las cuales han sido increíblemente inspiradoras para mí a lo largo de los años porque trabajan muy duro para la gente. El compromiso que tienen con los artistas y la historia, creando lazos y apoyando a los residentes de las comunidades en las que trabajan es impresionante.

Ryan N. Dennis (Foto: Charles A. Smith)

¡Exacto! Como has dicho, el tiempo es muy importante, y este tipo de proyectos son significativos cuando son capaces de persistir a lo largo de los años. De hecho, cuando hablamos de lo curatorial, hablamos de ideas, conceptos y contenidos, pero también del trabajo, de estructuras vivas, de los ritmos y los modelos. ¿Cómo entiendes tu práctica curatorial? ¿Y cuál crees que es el papel de la curaduría en el escenario del cambio social en el que estamos entrando?

¡Mi trabajo como curadora siempre está en constante evolución! Está impregnado de curiosidad, y en la idea de ser un recurso y apoyo para tantos artistas y trabajadores culturales como sea posible. Estoy comprometida a trabajar con artistas negros, con gente de color y con aquellos individuos que históricamente han estado al margen, porque para mí son mi prioridad. Me considero una defensora del artista, pero también un cómplice. Estoy aquí para aprender y rechazo la idea de ser una especie de guardián, porque quiero ser tan inclusiva y construir tantos puentes de apoyo como sea posible. También creo que mi papel como curadora es crear nuevos sistemas y estructuras dentro y fuera de la institución. ¡El arte es un microcosmos de múltiples capas que necesita una alteración activa!

Como curadora siempre he apoyado y organizado exposiciones y proyectos con artistas y colectivos que tienen prácticas de aprendizaje sobre la justicia social, por lo que seguiré impulsando aún más la organización de proyectos que sean importantes y políticos. Creo que lo que será un desafío son las «practicas sociales» cuando no podamos estar cerca los unos de los otros. He estado pensando en cuál es el estado de las prácticas comunitarias cuando hay distanciamiento social; lo he estado pensando desde que empezó la pandemia y todavía no tengo respuesta. Solo sé que tendrá un drástico impacto en ese tipo de trabajo.

El espacio público ha sido una de las escenas donde se ha desarrollado el programa artístico de Project Row Houses. Desde el principio has buscado involucrar a los artistas en un proceso que los conecte directamente con los residentes, las instituciones del barrio. ¿Cuál es la importancia del espacio público en la construcción de una comunidad en particular? ¿Y cómo desarrollaste el programa de arte en relación al contexto local?

PRH está incrustado en un vecindario, lo que significa que su espacio público está ahí para la comunidad en la que existe. No los veo tan diferentes. Los veo recíprocos; hay un intercambio continuo que no debería estar divorciado del otro. El programa de arte se desarrolló cuando la organización comenzó en 1993, y la primera exposición que se llevó a cabo se tituló Drive-By, la cual fue inherentemente política porque trataba un tema social (tiroteos llevados a cabo por pandilleros desde vehículos y que sucedían en el vecindario), y que también involucraba a transeúntes curiosos. Entré en una organización sabiendo que se habían establecido unos cimientos sólidos y que era importante para mí ampliar el trabajo. Me centré en los artistas negros contemporáneos, especialmente en las mujeres y en las historias feministas, creando intercambios, becas y trabajando con liderazgo para expandir la marca PRH a nivel mundial.

¿Cómo gestionas la típica tensión entre el mundo del arte contemporáneo y los movimientos políticos y sociales? ¿Cómo trabajas junto a los artistas en un diálogo honesto con las comunidades?

Esta es una pregunta interesante, y realmente no creo que gestione la tensión. Los dejo ser lo que son porque mi trabajo de justicia y de apoyo a los artistas que trabajan en ese espacio es contemporáneo, le pese a quien le pese. Es importante que no todo sea «gestionado» o «controlado», ya que veo eso como un acto de supremacía blanca. Trabajo con artistas que son sensibles a la comunidad y entienden el intercambio que debería existir. También creo que es una práctica saludable trabajar con los artistas y la comunidad durante un tiempo; el tiempo permite construir y expresar lo que cada uno quiere, y es entonces cuando ocurren las conversaciones reales y sinceras. Es una línea fina, pero para mí facilitarlo es una prioridad.

Recientemente has sido nombrada curadora jefe y directora artística del Mississippi Museum of Art, una institución con un fuerte compromiso con la equidad y la inclusión, que provee un espacio cívico donde la comunidad puede participar y explorar las complejidades del Sur a través de la lente del arte y los artistas. En un contexto diferente, y en un museo tal vez más institucional, pero con preocupaciones similares en el horizonte, ¿cómo afrontas este nuevo desafío en tu carrera?

Me contrataron en el Mississippi Art Museum porque he demostrado que estoy comprometida con la diversidad, la equidad y la inclusión. El museo está trabajando proactivamente tanto en las estructuras internas como externas para contribuir a un mejor ecosistema del arte. No veo mi trabajo ahí como un desafío, sino como una oportunidad para seguir creciendo e impulsando una forma más equitativa y justa de trabajar, tanto ahora como en el futuro. Mediante las exposiciones, la consolidación de mi departamento y la revisión de nuestras políticas de adquisiciones y colección, hay mucho trabajo por hacer. El congresista John Lewis falleció hace unos días y, hago mías sus palabras, ¡estoy aquí para causar buenos problemas!

Después de estos días de propagación del virus, enfermedades y bloqueo global, realmente necesitamos imaginar formas de estar aún más unidos en nuestra vida cotidiana. Debemos construir comunidades más fuertes, familias más grandes, vecindarios más unidos… Deberíamos forjar alianzas entre las diferentes comunidades locales, y tenemos que estar más presentes para los demás, cuidar de quienes nos rodean y reclamar los recursos públicos comunes a los estados. ¿Cómo ves el futuro cercano en relación con estos temas y cuál crees que es el lugar del arte dentro de ellos?

Estoy de acuerdo con lo que dices y creo firmemente que debemos encontrar mejores formas de lidiar con nuestras finanzas personales. Vivo en una sociedad capitalista y la realidad es que el dinero habla. El impacto en la economía puede tener un profundo efecto si la gente realmente piensa en cómo y dónde gasta su dinero. Estoy muy interesada en la economía de grupo, en construir futuros sostenibles con una comunidad que amas y en la que confías, en la compra de tierras, en obtener alimentos de esa tierra, en la compra local, etc. Puede que suene un poco hippy, ¡pero no puedo enfatizar suficiente lo importante que es! Creo que esto es lo que debemos priorizar y comprometernos de la manera más creativa posible.

 

*Ryan N. Dennis ha sido nombrada recientemente como Curadora Jefe y Directora Artística del Center for Art and Public Exchange del Mississippi Museum of Art. Antes de esto, ocupó un puesto en el Project Row Houses como Curadora y Directora de Programas durante 8 años. Su trabajo se centra en el arte contemporáneo afroamericano, con énfasis en las prácticas de compromiso social, los proyectos específicos para un lugar determinado y las intervenciones públicas. Está profundamente interesada en la intersección entre el arte y la justicia social mientras crea oportunidades equitativas para que los artistas prosperen en su trabajo.

 

(Imagen destacada: Round 46: Black Women Artists for Black Lives Matter. Proyecto co-organizado por Ryan N. Dennys y  Simone Leigh en Project Row Houses, Houston)

Juan Canela es Director Artístico de ZsONAMACO en CDMX, cofundador de BAR project en Barcelona, curador independiente y crítico. Entiende lo curatorial como una práctica en la que entran en juego ideas, conceptos y contenidos, pero también estructuras de trabajo, ritmos, modelos y formas de vida. Y ahí la escritura es un elemento fundamental.

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