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Magazine

18 octubre 2021
Tema del Mes: Cobrar por trabajarEditor/a Residente: Montse Badia Tema del Mes: Financiación Cultura
«GOTEO engloba acceso a la cultura, democratización de la financiación y derecho a sostener proyectos ciudadanos a largo plazo» Una entrevista a Olivier Schulbaum

Emprendedor Social, co-fundador de Platoniq y fundador de la plataforma de financiacíon colaborativa ética Goteo, Oliver Schulbaum trabaja como consultor en numerosas organizaciones nacionales e internacionales aplicando sus conocimientos y amplia experiencia en metodologías para la innovación social a través de las TICs. Con él hemos hemos hablado, vía zoom, sobre crowdfunding y, más concretamente, GOTEO y sobre el matchfunding como forma de compromiso compartido entre las iniciativas ciudadanas y las administraciones en la financiación de proyectos de impacto social.

Montse Badia – ¿Qué es Platoniq y cuáles son vuestras líneas de actuación?

Olivier Schulbaum – El año pasado fusionamos GOTEO y Platoniq Lab bajo el mismo paraguas, que es la Fundación Platoniq. Nos definimos como un laboratorio ciudadano donde puedes encontrar diseñadores, desarrolladores de tecnología cívica, sociólogos, activistas y “hacedores” que mezclan sus expertises usando la cultura para construir sociedades más democráticas. Tenemos dos palabras que nos definen: creatividad y democracia. La mayoría de los que hemos fundado Platoniq venimos de un background cultural. Yo he hecho documentales durante muchos años y, de ahí mi interés en nuevas formas de licenciar trabajos y productos de conocimiento, sobre todo cuando son digitales. Venimos de la cultura en abierto, es decir, todas las licencias Creative Commons, todo lo que se aplica a posibles productos intangibles como software. La plataforma GOTEO es open source. La base de nuestros valores está en lo abierto, en la transparencia y en las metodologías más democráticas. La cultura es el elemento fundamental para hacer las cosas desde una perspectiva que va más allá de lo puramente técnico, considerando el contexto de quien se reúne para decidir o cooperar a un nivel más antropológico. Nos interesan las metodologías y las herramientas digitales para garantizar que grupos de personas, ciudadanos o entidades públicas puedan crear cosas juntas o decidir juntos con pautas marcadas y reglas del juego claras.

GOTEO aplica reglas claras y transparentes a la financiación colectiva. Nosotros conseguimos todas las herramientas y las metodologías que desarrollamos desde una serie de elementos de transparencia o accountability, de rendimiento. Nos preocupan especialmente los proyectos que se apoyaban o se subvencionaban anteriormente con dinero público. Los proyectos que recibían subvenciones públicas antes de la crisis del 2008 y la actual crisis sanitaria, han tenido que buscar financiación alternativa después de estas crisis. Nosotros pedimos a la ciudadanía financiar estos proyectos mediante el micromecenazgo o crowdfunding, pero no queremos que toda la responsabilidad recaiga sobre la población civil. Es por ello que diseñamos el método matchfunding, para garantizar la corresponsabilidad y  que el vínculo entre lo público y las iniciativas ciudadanas -culturales y sociales-, no se pierda. En este modelo, diseñado por GOTEO, las aportaciones ciudadanas son multiplicadas por aportes públicos.

Trabajamos para que ese modelo de corresponsabilidad se aplique y sea rastreable para la ciudadanía, de manera que obligue a las entidades públicas a considerar, en sus líneas de financiación y en sus modos de decisión, el apoyo a estos programas, que confíen en el criterio ciudadano a la hora de establecer las prioridades. Para decidir cuáles son los proyectos que más impacto social crean, realizamos un trabajo de análisis de datos y enviamos el informe a las entidades públicas. Consideramos que el análisis de datos de las plataformas de participación como GOTEO o Decidim tiene mucho potencial a la hora de influir en las políticas locales, o de diseñar programas de formación. Lo importante es asegurar esa vinculación entre lo público y lo común.

MB – ¿Cuántos sois en Platoniq? y ¿cómo os financiáis?

OS – Somos 20 personas, entre Barcelona, Palma y Madrid. Platoniq es una fundación, el 50 % se financia a partir de servicios propios y el resto en subvenciones públicas. Intentamos depender menos de subvenciones porque se tarda mucho tiempo en preparar las justificaciones.

MB – ¿Cómo es la dinámica de funcionamiento en Platoniq?

OS – Somos unos obsesos de la evaluación, o mejor, de la autoevaluación que nosotros nos exigimos y que también la sociedad nos exige como fundación. No solo se trata de tener las cuentas publicadas cada año, sino también de analizar de qué modo impactamos a través del apoyo a proyectos y entidades e implicar a entidades públicas tanto en la parte de financiación, como en la parte de decisión sobre qué tipo de iniciativas ciudadanas tienen más influencia.

Usamos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuya influencia es más pública que cívica. Para analizar el impacto de los proyectos que ayudamos a financiar o a co-crear, lo hemos simplificado representándolo en forma de huellas. La más clásica es la huella ecológica, que tiene sus propios parámetros y sus propias herramientas. La segunda es la huella social, ya que no existe un modelo contrastado en pedir la huella social de los proyectos cívicos de las instituciones públicas. La tercera es la huella democrática, poco contemplada en los ODS pero que nos parece muy relevante. Hemos creado un modelo de datos para analizar los datos de las plataformas que ponemos a disposición de la sociedad civil, es decir, las plataformas de financiación y las plataformas de participación colectiva. Este marco de análisis lo trabajamos en los dos tipos de plataforma. Esto es lo que nos rige a poder sacar informes o análisis en detalle de todos los datos que se generan a través de estas plataformas. Esto es posible porque creamos Apis que permiten a investigadores de universidades hacer su propio análisis. Nuestra plataforma GOTEO es una de las más analizadas a nivel europeo cuando se trata de medir el impacto de las iniciativas financiadas por la ciudadanía.

El impacto concreto de los programas de matchfunding de la Fundación, es el de atraer a las entidades públicas para multiplicar las aportaciones ciudadanas. La misión es establecer vínculos entre entidades públicas e iniciativas ciudadanas para garantizar ese modelo de gobernanza contrastado y equilibrado entre las dos partes.

MB – ¿Qué tipo de proyectos aplican a GOTEO?

OS – La diferencia con otras plataformas es que nosotros no tenemos una definición de proyecto. El denominador común de todos los proyectos es su compromiso social: reforzar valores democráticos, crear cultura, crear empleo o crear más igualdad de género. Dentro de una línea específica de cultura, trabajamos mucho con cooperativas, que crean cultura y a su vez refuerzan valores democráticos internos y hacia la sociedad. Seleccionamos los proyectos, mirando su impacto, si ese impacto es válido y si tiene la capacidad de llegar a ese impacto que se propone.

MB – En vuestro histórico vemos que sois fundadoras de un banco, el Banco Común de Conocimientos (BCC) que no sé si está activo ahora mismo…

OS – El Banco Común de Conocimientos es un proyecto muy antiguo que tiene en él todas las raíces de lo que estamos haciendo ahora. Era una idea muy avanzada a su tiempo. Funcionó muy bien la parte analógica, «el software humano» de organizar mercados de intercambio de conocimientos, búsquedas de expertos con expertos, hacíamos también batallas de académicos versus el experto ciudadano que tiene experiencia basada en la vida… Fue muy divertido y vimos que era importante crear una herramienta para organizar esos mercados y medir su impacto, pero lo más interesante era organizar el organigrama de una iniciativa ciudadana que quisiera gestionar autónomamente este intercambio de conocimientos. Es un proyecto que tiene una parte metodológica y una parte de software, ésta se fue transformando en lo que es ahora GOTEO. La parte metodológica sigue existiendo, recibiendo réplicas y gente que nos contacta para conocer metodologías. Todo está documentado, que es parte de nuestra misión. Hemos visto variaciones del BCC en otros países, hemos visto colectivos a nivel global usarlo y modificarlo de manera muchísimo más adecuada que lo que nosotros pudimos considerar cuando lo diseñamos.

Esa es una de las reflexiones que nos permitió también detectar algunos problemas de nuestro propio mundo endogámico de lo social, de lo cultural y de lo abierto: cómo se sostienen esas iniciativas. El Banco Común de Conocimientos no se pudo sostener y esa es una gran lección, gracias a la cual llegamos a crear GOTEO, porque lo vivimos en nuestras propias carnes. Vimos que en nuestro sector era tabú hablar abiertamente de financiación. Creo que hemos ayudado bastante a que esto ya no pase y que sea algo más natural dentro del ciclo de vida de las iniciativas. Y buscamos la replicabilidad, es decir, un modelo de sostenibilidad que nos pueda permitir garantizar que esa herramienta que creamos pudiera tener una larga vida.  Todas las lecciones del BCC  las aplicamos en el diseño y producción de la herramienta de GOTEO. El Banco Común de Conocimiento fue un proyecto de empoderamiento que nos obligó a sistematizar un momento de efervescencia ciudadana, de creación y gobernanza colectiva.

Cuando Platoniq nació, yo hacía documentales para el canal franco-alemán ARTE, de alta exigencia de calidad pero con bajo presupuesto. A la hora de utilizar archivos de televisión, tanto privada como pública, empecé a darme cuenta de que existe un sistema de derechos totalmente cerrado que no permite la accesibilidad a un conocimiento que es esencial. Empezamos a interesarnos en el tipo de licencias abiertas, que eran más flexibles, que venían de la cultura del software libre. Nuestra pugna en ese momento era por la democratización de la cultura, por dar acceso  a la cultura y el conocimiento. La segunda vía fue el Banco Común de Conocimiento o cómo una iniciativa ciudadana puede generar un conocimiento colectivo. La tercera lógica es cómo mantenemos esas iniciativas y así es como empieza GOTEO. Es decir, que hemos vivido el ciclo de vida de una iniciativa ciudadana que va aprendiendo de errores a base de lecciones duras y otras muy empáticas, por ejemplo, la parte de construcción de comunidades es impresionante, pero también adquiriendo un nivel de responsabilidad alto a la hora de detectar que muchas veces no hay una efervescencia si no existe una herramienta para garantizar que después de un evento determinado tú puedas seguir viviendo, que cada uno vuelva a su territorio regional y aplique la lección o lo pueda replicar a nivel más local. GOTEO engloba más o menos todo este aspecto de acceso a la cultura, acceso a la financiación y acceso a sostener proyectos ciudadanos a largo plazo.

MB – Es importantísimo cuantificar, poner valor a las acciones culturales y sociales …

OS – Y también poner valor a las contribuciones no monetarias, que son las intangibles. En GOTEO se pide un presupuesto y dentro de lo que llamamos la optimización de la vida de un proyecto se piden colaboraciones no monetarias. Tenemos mucho cuidado en que esas colaboraciones no monetarias sumen al proyecto, pero que no signifiquen «tareas no pagadas». Insistimos mucho en que al cerrar un proyecto se marque el presupuesto mínimo para que un proyecto viva, reflejando también salarios mínimos y justos. En GOTEO medimos el impacto de los dos tipos de contribución, el monetario y el de voluntariado.

MB – La implicación de las instituciones públicas cambia totalmente en este modelo que planteáis

OS – Podemos considerar que GOTEO tiene varios brazos y hay un brazo en el que ciudadanía e instituciones públicas se cruzan, qué es lo que llamaríamos matchfunding, que está organizado por convocatorias. Por ejemplo, hemos trabajado con Ayuntamientos o en el tema cultura llevamos seis años trabajando con la Diputación Foral de de Gipuzkoa aplicando el matchfunding a proyectos culturales con implicación social. En este caso, la Diputación pone a disposición 70.000€ para financiar hasta 15 proyectos culturales localizados e impulsados por agentes y colectivos de Gipuzkoa. Los proyectos seleccionados cuentan con el acompañamiento y la formación de GOTEO durante todo el proceso y, al lanzar sus campañas de crowdfunding, reciben 1€ de la Diputación por cada € aportado por la ciudadanía.

Esta convocatoria, llamada Piztu META, ha logrado un 97% de éxito en sus últimas 5 ediciones, con 78 proyectos financiados en su totalidad. Se han captado ya 739.737€ a través de más de 12.861 donantes con aportaciones no sólo provenientes de Euskadi, sino también del resto del estado español, Europa e incluso países tan lejanos como Bulgaria, Lituania o China.

MB – ¿Las Universidades juegan algún papel en esta manera de repensar los modelos y dinámicas?

OS – Uno de los primeros matchfundings que realizamos fue con la Universidad Internacional de Andalucía, que entonces tenía un programa específico para analizar los procomunes, la cultura y lo común. Dentro de su misión vieron un interés en buscar proyectos a través de GOTEO, «matchearlos» a nivel de financiación y duplicar los aportes ciudadanos, con la especificidad de que el compromiso que pedían, lo que nosotros llamamos los retornos colectivos (es decir, ese conocimiento que se va a crear alrededor de ese proyecto), se tenía que documentar digitalmente para que otros pudieran aprender, que ese conocimiento abierto con licencia abierta pudiera ser útil también para la Universidad.

Hemos tenido también experiencias con la UPC, en proyectos de ingeniería social para proyectos de cooperación y tenemos relación con la UOC, para la parte de análisis y evaluación de los datos.

MB – En estos tiempos de capitalismo salvaje que hace difícil la supervivencia de los proyectos pequeños, ¿piensas que es desde las ciudades, desde los Ayuntamientos donde existe más la conciencia y la necesidad de cambiar el entorno más inmediato de las personas?

OS – Quien más está generando valor a nivel local muchas veces son los ayuntamientos. En el caso de Barcelona hemos trabajado con Barcelona Activa que intenta también incubar proyectos de este tipo y buscar nuevas formas de financiarlos, nuevas formas de responsabilización. No hemos tenido tiempo de ir puerta a puerta en ciudades más pequeñas, pero hemos trabajado bastante para encontrar partners para llegar a lo rural, que es un tema relevante, porque hay una cierta dependencia de fondos europeos, tipo FEDER. Estamos llegando al fin de este modelo y creo que se verán en GOTEO escenarios de matchfunding con ciudades más pequeñas, representando una diversidad de territorios. También estamos en varios grupos de trabajo para combinar la financiación alternativa con la financiación europea. El matchfunding es un precedente a esas formas, estamos planteando que los fondos de innovación social, entre ellos, FEDER, se puedan derivar a un tipo de corresponsabilidad entre la sociedad civil y esos fondos. Nuestra experiencia nos dice que cuando los ciudadanos están implicados en una financiación o en una toma de decisión de la producción de proyectos culturales o sociales, éstos acaban siendo mucho más efectivos si no dependen de subvenciones públicas, están mejor documentados, son más replicables y construyen una comunidad, que básicamente es donde GOTEO ayuda más. No es tanto un tema de financiación como de construir una comunidad. ¿Cómo mezclamos esto? Porque utilizamos métodos o herramientas digitales que permiten analizar los datos y somos más efectivos que una organización europea de gran envergadura que depende de la capacidad que muchas veces las iniciativas no tienen porqué tener, del tecnicismo de la justificación de fondos hacia el ente público. Nosotros pensamos que se tendría que suavizar y hacer que la calidad del tiempo de dedicación de los proyectos esté en la ejecución, en la garantía de su legado, de su replicabilidad y no tanto en tener que tomar un curso de tres meses para ver cómo justificar esos proyectos para presentarse a una línea de la Comisión Europea. Con lo cual una plataforma como GOTEO podría permitir levantar un pull de proyectos que directamente merezcan ser contemplados por la Comisión Europea.

 

A Montse Badia nunca le ha gustado estarse quieta, por eso siempre ha pensado en viajar, entrar en relación con otros contextos y tomar distancias para poder pensar mejor el mundo. La crítica de arte y el comisariado ha sido una vía desde la que poner en práctica su convencimiento en la necesidad del pensamiento crítico, de las idiosincracias y los posicionamientos individuales. ¿Cómo si no podremos cuestionar la estandarización a la que nos vemos abocados?
www.montsebadia.net

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