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Magazine

30 agosto 2021
Tema del Mes: TransportesEditor/a Residente: Marc Navarro Fornós
Logística de los cuerpos plumosos

¿Qué transporta un cuerpo? ¿cuál es su logística? Me hago estas preguntas según tengo a Miguel cerca. Tengo a Miguel cerca con Nancy Garín y Linda Valdés mientras preparamos nuestra  participación en la exposición ‘Ensayos sobre lo cutre. Lecturas del archivo de Miguel Benlloch’. Tengo a Miguel cerca, delante de mis ojos, mientras reviso en el ordenador imágenes digitales y clips de vídeo de sus acciones. Tengo a Miguel dentro, gracias al recuerdo de conversaciones, risas y viajes compartidos. Miguel Benlloch (1954-2018) fue ‘performancero’ y poeta, activista, amigo y una infraestructura hecha cuerpo, sugiero aquí, si atendemos a la definición primera del término, en cuanto que “estructura que sirve de base de sustentación a otras”. Desde la década de 1970 y a través de su activismo político y trabajo cultural y, posteriormente, a través de su acciones y producciones artísticas, Miguel dedicó su vida a hacer y diseminar de manera colectivizada, en una práctica guiada por el cuestionamiento a los binarismos y donde la vida en su totalidad es entendida como un transitar. Las nociones de desplazamiento y circulación son importantes en Miguel, como es el caso de la presencia que palabras como ‘movimiento’, ‘transición’ o ‘meneillo’ tienen en sus acciones y escritura. Lo vemos también en su hacer a favor de la libre circulación de los cuerpos y contra las políticas migratorias de la Unión Europea –en acciones como ‘Front eras’ (2004) y ‘Acuchillad+s’ (2013). Y también en el uso puntual de vías y medios de transporte para el desarrollo de trabajos artísticos, como en sus acciones en ríos, por ejemplo, ‘Inmersión’ (1996) hecha en el Río Guadiana, donde el cuerpo de Miguel flotando en el agua conecta y no separa territorios.

Si pienso en nociones de transporte e infraestructura la primera imagen de Miguel que me viene a la cabeza es ‘Tránsito’ (1995), una acción realizada sobre una barcaza en la desembocadura de la ría de Bilbao, como parte de ‘La isla del ©opyright’, un proyecto sobre cultura libre del colectivo Gratis -que a su vez formó parte del programa ‘puente… de pasaje’ comisariado por Corinne Diserens. ‘Tránsito’ es un trabajo que yo conozco por su documentación en vídeo: en una escena nocturna un cuerpo, Miguel, sale de un saco que parece un capullo o envoltura de larva. La cámara sigue al cuerpo de espaldas mientras avanza por una estrecha pasarela al tiempo que se despoja de un buzo de trabajo marrón, primera capa del exuberante atuendo que lleva puesto. Desde un principio vemos sobresalir un gran penacho de plumas blancas sobre su cabeza. El cuerpo entra en lo que parece una exposición en el interior de la barcaza, repleta de mesas con documentación y otros objetos distribuidos por el espacio. El cuerpo no está solo, hay público y escuchamos a uno de los asistentes decirle a otro: “I think it’s performance”. El cuerpo extraño, parcialmente vestido con un pasamontañas, guantes y calcetines largos y un bañador con pechera, se desplaza entre el público, tocando el material expuesto y leyendo algunos textos en voz alta, un poco al tuntún. La acción termina con el cuerpo subido a un barril de cerveza mientras se saca de la boca una larga tira de cinta magnética, antes de desaparecer por una trampilla superior.

En ‘Tránsito’ Miguel nos lleva de algunos lugares a otros. Para empezar, la irrupción de su cuerpo en escena y el carácter extravagante del mismo, pone en valor las formas raras, aquellas que cuestionan el orden de las cosas a través de su inadecuación y la insistencia en ser vistas. Si según el pensamiento occidental el verdadero valor de las cosas está en cualidad interior –en el alma, en la profundidad del ser– y el exterior es siempre lugar de apariencias y engaño, Miguel demuestra que hay valor en la superficie. En ‘Tránsito’ así como en otros de sus trabajos, Miguel explora ‘lo que un cuerpo puede hacer’ a través de vestimenta ‘cutre’ pero vistosa –ropajes brillantes, prendas ornamentales, de colores vivos– y una apariencia que a ojos de algunos resulta excesiva. Por otro lado, y aunque sea de manera no intencionada, ‘Tránsito’ parece querer señalar que las vías fluviales y marítimas, las carreteras, el sistema ferroviario, los aeropuertos, no son lugares neutros y que estos producen modelos y formas de sociabilidad y corporalidad determinadas. Si el sentido habitual de los desplazamientos y el uso que hacemos de los medios de transporte públicos es la rentabilidad y el aprovechamiento, la presencia del cuerpo fantástico en ‘Tránsito’ altera dicha lógica.

Transportado por Miguel, e impulsado por un mail que me acaba de llegar en el que una persona que me importa me cuenta cosas sobre movimientos de agua y dunas de arena y otros desplazamientos de la naturaleza, decido dejar de escribir, cerrar el portátil y coger un tren de cercanías con destino al municipio costero de Portugalete, lugar donde hace veinticinco años Miguel realizó ‘Tránsito’. Retomo la escritura al día siguiente con algunas notas del trayecto: cogí el tren en Bilbao en la estación de Zabalburu, cerca del barrio de Bilbao La Vieja, y me bajé una parada antes de lo previsto, en la estación de La Iberia. De allí caminé hasta Portugalete, a través del paseo por la ría sobre las antiguas vías del tren minero. Avanzo en dirección de la desembocadura de la ría bajo el atento vuelo de varias gaviotas y la presencia audible y visible de los aviones que despegan del cercano aeropuerto de Bilbao, hasta llegar al ‘Puente colgante’, el puente transbordador más antiguo del mundo y del que, por encima de su imponente aspecto, a mí siempre me ha atraído la sensualidad de sus cables trenzados. En el camino observo diferentes embarcaciones amarradas, incluyendo un par de gabarras de pequeño tamaño, quien sabe si en un punto próximo a donde Miguel realizó ‘Tránsito’. El trayecto en tren de ida y vuelta está repleto de plantas plumero cuyo vaivén me llevan a Miguel y su logística.

Según la Wikipedia, la ‘cortaderia selloana’, más conocida como plumero de la Pampa, plumacho o cola de zorro, es una especie botánica originaria del sur de Abya Yala. Su flor plumosa me recuerda a la cola de pavo real que Miguel luce en su acción ‘DERERUMNATURA’ (2016) y también al penacho de plumas blancas que lleva en ‘Tránsito’.  Desde 2013 el plumero esta declarada ‘especie exótica invasora’ y su plantación y venta están prohibidas bajo el argumento de amenaza a la flora autóctona y la salud humana por el supuesto incremento en las alergias. Hoy en torno al plumero se concentran las mismas retóricas de riesgo y protección frente al ‘Otro’ que sustentan las políticas migratorias europeas y, también, la violencia hacia lo diferente. En respuesta, los plumeros que crecen a los lados de las vías del tren hacia Portugalete y Miguel comparten esplendor, vistosidad y capacidad propagadora. Cada uno de los penachos de flores del plumero produce decenas de miles de semillas al año que se dispersan con el viento al paso de coches y camiones. Igualmente, Miguel es una red de transporte hecha cuerpo, un intercambiador con altas propiedades conectoras en torno al que nos seguimos dando encuentro muchas. El plumero puede crecer en cualquier lugar, desde dunas y marismas a cunetas y terrenos abandonados. También para Miguel cualquier contexto podía ser bueno para realizar una acción, siempre atento a las preguntas con la que venían las invitaciones recibidas. En definitiva, la logística del plumero y la de Miguel son similares: priorizar el florecimiento y la circulación sin miedo a ser reconocidas, a ser exuberantes.

Hoy hace sol en Bilbao, la temperatura es cálida y las condiciones de propagación de los cuerpos plumosos son las idóneas. Según leo en Internet es durante el mes de agosto cuando las flores del plumero comienzan a crecer y a ser fecundadas. Las campañas destinadas a frenar la ‘invasión’ de la planta recomiendan cortar las flores estos días e introducirlas en una bolsa cerrada de plástico, evitando dejarlas sobre el terreno ya que podrían volver a enraizar. Por mi parte, decido salir de paseo de nuevo, esta vez al encuentro de cuerpos plumosos esperando ser fecundado por ellos.

Referencias:

– La exposición ‘Ensayos sobre lo cutre. Lecturas del archivo de Miguel Benlloch’ podrá verse en el IVAM de Valencia del 11 de noviembre de 2021 al 22 de mayo del 2022. Comisariada por Alejandro Simón, Joaquín Vázquez y Mar Villaespesa, la exposición reunirá obras de Miguel y producciones de las siguientes artistas invitadas a ‘activar’ el archivo: Julio Jara, María Salgado y Fran MM Cabeza de Vaca, Guille Mongan, Álvaro Romero y Equipo re (que componemos Nancy Garín, Linda Valdés y yo mismo).

– La página web Archivo Miguel Benlloch está dedicada a reunir la vida y obra del artista, incluyendo su participación en el Movimiento Comunista de Andalucía, el movimiento anti-OTAN o el Frente de Liberación Homosexual de Andalucía. Todos las acciones de Miguel mencionadas en este texto, incluida ‘Tránsito’ están documentadas allí.

– Co-organizado por Carta Blanca, el proyecto ‘puente de… pasaje’ proponía reflexionar sobre la noción de ‘lo público’ en el contexto pos-industrial del Bilbao. Recientemente Corinne Diserens fue invitada a revisitar el proyecto en el marco del III Encuentro. El ensayo de la exposición (1987-1997) organizado por Bulegoa z/b en Azkuna Zentroa Alhódiga Bilbao. https://bulegoa.org/el-ensayo-de-la-exposicion-1977-2017-ii-encuentro-simposio-internacional-de-comisariado-en-azkuna-zentroa/

– El plumero de la Pampa entró en España en la década de los cincuenta del siglo pasado y pronto pasó a ser utilizada para adornar rotondas y carreteras, especialmente en zonas costeras del Cantábrico, incluyendo el País Vasco, y pronto se expandió sin control. Actualmente el Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno de España cuenta con un ‘plan nacional de gestión, control y erradicación del plumero’.

 

(Imagen destacada: Ejemplar de cortaderia selloana o plumero, Ribera de Zorrozaurre, ría de Bilbao, 8 de agosto de 2021).

Aimar Arriola trabaja en arte como comisario, editor e investigador. De un tiempo para aquí viene pensado ‘sobre’ las superficies, en un doble sentido: prestando atención a la presencia de superficies concretas, tales como documentos, cuerpos, u objetos de arte; y reflexionando sobre el estatuto diferencial que el ámbito de las superficies tiene con relación a lo profundo. Cuenta con un doctorado en Culturas visuales por Goldsmiths, Universidad de Londres y actualmente es investigador asociado en AZ Alhóndiga Bilbao. En agosto de 2021 ha estado contento y se ha comprado una gorra negra.

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