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27 abril 2013
a) Casting
Los Peligros de la Obediencia


Itziar Barrio presentó durante el último fin de semana de Marzo, una nueva fase de Los Peligros de la Obediencia, en el Abrons Art Center de Nueva York. Este proyecto se inició en el marco del BAD, Festival de Teatro y Danza Contemporánea de Bilbao en 2010. En esta ocasión, Barrio nos acerca al poder y a la seducción a través de un casting. Cuatro días de selección para escoger a los cuatro actores que integrarán la siguiente encarnación de este proyecto. El público pudo asistir a los dos últimos días una vez hecha ya la primera selección de los actores y actrices.

En 1961, Israel juzgó y condenó a muerte a Adolf Eichmann, el cerebro que organizó la deportación de judíos en la Europa del Este y que fue cazado en Argentina; dos años más tarde, Stanley Milgram hizo públicas sus investigaciones, en las que evidenciaba la obediencia al poder: cualquier sujeto es susceptible de infringir dolor a otros, siguiendo las órdenes dadas. Milgram confirmó científicamente lo que Hannah Arendt había avanzado en sus polémicas crónicas del juicio a Eichmann para The New Yorker: Según Arendt, Eichmann era el burócrata perfecto, obediente al poder y efectivo en su trabajo. La perfecta persona normal, que solo quería participar en algo, ser parte de un grupo, y de un proyecto.

En Casting: The Perils of Obedience, el público entra en uno de los teatros del Abrons Art Center, los actores están ya en el escenario haciendo una improvisación. El espacio se presenta desnudo, excepto por unas mesas de trabajo y las cámaras que rodean la acción. La interpretación sigue, de dos en dos; todos a la vez; mudos, con música (de Krit y el tema de Nirvana Smells Like Teen Spirit)… hasta que el director manda parar y empieza una ronda de entrevistas. Algunas preguntas se repiten, “¿Por qué quieres este trabajo?” “¿Eres un buen mentiroso?” “¿Has violado alguna vez la ley?”; otras se añaden o varían según las respuestas. Los actores rebelan sus identidades sexuales, sus errores, promesas, miedos, remordimientos, pasados. Uno a uno pasa frente la cámara. Una vez acabada esta tanda, todos juntos improvisan unas escenas sacadas de Instinto Básico, Reservoir Dogs y All About Eve (Eva al Desnudo). El público abandona el teatro mientras el casting continúa dentro de la sala.

b) Casting

En esta pieza el método de trabajo deviene la situación creada. Los roles de poder se multiplican, Barrio está al mando de las cámaras, Niegel Smith de los actores y Arnold Mungioli del casting. La audiencia entra y toma el control como masa silenciosa, y sale cuando Itziar Barrio decide. Las miradas se disparan hacia distintas posiciones: dos monitores nos acercan a manos y rostros, el equipo de trabajo queda expuesto; el público oscila entre el morbo y la empatía, desencadenados por la vulnerabilidad del actor/sujeto. Una experiencia donde se examinan las convenciones, los códigos de conducta y las formas de aceptación social a la que todos estamos irremediablemente atados.

Barrio lo tiene todo grabado, llantos incluidos. Este material se editará como un video y la siguiente fase del proyecto, la construcción de una escena a tiempo real por los actores y actrices seleccionados, se llevará a cabo en 2014. Entre bambalinas nos confiesa que es la primera vez que depende tanto de la comunicación, es lo que tiene el directo y las ‘open calls’.

Casting: The Perils of Obedience explora los distintos niveles, donde se evidencian los mecanismos de represión y obediencia perpetuados en las jerarquías en toda estructura. Una misma tensión que se repite, siguiendo un ritmo constante, a través de contextos y relaciones. El actor quiere ser escogido, desea formar parte del proyecto, y seduce a la dirección. Sharon Stone mantiene la atracción fatal, Eva se siente adorada por el patio de butacas. Las escenas reproducen estas tensiones; hay líderes, anti-líderes, navegantes, soldados, y discusiones, que como la de Reservoir Dogs, giran en torno al sistema de propinas con las que las camareras de todo Estados Unidos se ganan la vida. Condiciones de trabajo en un sistema perverso que a la vez reverberan la misma situación creada por esta performance/casting/video.

Lo icónico de los referentes obedece a su tiempo a la sociedad dominante, a la fantasía colectiva en la que nos proyectamos, creando nuestro propio alter ego de ficción, y donde el cine juega un rol definitivo. De alguna forma, todos hemos experimentado ese transvase de emociones entre la pantalla y la vida, y cómo en ciertos momentos, imágenes o melodías se vuelven táctiles y epidérmicas. Un mecanismo similar al del método de Stanislavski, muy influyente a través de Lee Strasberg y del Actors Studio en el cine norteamericano. Según este, el actor debe buscar en su pasado una experiencia que le ayude en su trabajo, reviviendo la experiencia. El actor toma el control de las emociones y con suerte, salva su sensatez.

Con esta pieza Barrio continúa en la brecha entre la ficción y la no-ficción, un juego que atrapa al público en una situación inesperada, y en el que se hace difícil distinguir qué es lo real: las historias personales donde los actores y actrices se muestran tal y como son, de la estructura pautada para desencajar los procesos en los que el poder habita, entre ellos el amor y el deseo. Como diría Eva: …»Saber que cada noche, cientos de personas diferentes te aman, te sonríen, sus ojos brillan, les has gustado, te quieren, les perteneces. Sólo eso lo vale todo«.

Xavi Acarín está fascinado con la experiencia como motor de la cultura contemporánea. Ha trabajado para centros de arte y organizaciones culturales tanto en Barcelona como en Nueva York, con especial atención a la performance y a la instalación.

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