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Magazine

15 diciembre 2012
Zabala. “Revisar/Censurar”, 1974
MNCARS y el regreso de las carabelas

Hace unos días se presentó ante los medios la Fundación Museo Reina Sofía, proyecto que se iba anunciando desde la llegada de Manuel Borja-Villel a la dirección del MNCARS. Tampoco nos pilló desprevenidos la obtención de la ley reguladora que le otorga mayor autonomía gestora, hecho que daría pistoletazo de salida en la labor de captación de esos anhelados recursos propios. Una vez encontrados, se ha aprovechado la oportunidad para establecer las bases de una red que pueda dar mucho más juego a la institución, que extienda sus brazos haciendo partícipes activos a diversos agentes culturales iberoamericanos. La cura ante la escasa inversión económica por parte del Estado vendrá suministrada por coleccionistas del otro lado del océano (más Helga de Alvear y Juan Abelló). Además, esta fundación pretende convertirse en el germen de una Red de Museos del Sur: con el dinero y las obras que se donen se organizará un archivo digital y varias exposiciones que mostrar en el Reina Sofía y en algunos museos de Sudamérica (presumiblemente en las ciudades de los coleccionistas inversores). La colaboración con centros de estudios y universidades es otro de sus objetivos.

El problema radicaría en que, hasta ahora, la comunicación entre el MNCARS y las universidades venía protagonizada por silencios más que por palabras. Se ha echado de menos la puesta en común de iniciativas que, por un lado, conseguirían humanizar al museo y, por otro, inyectarían esa gran dosis de realidad que falta en la enseñanza universitaria. En algún momento, Manuel Borja-Villel ha declarado que estaría bien llevar a cabo tal asociación pero que “la estructura de la universidad no es demasiado permeable”. Si la percepción sigue siendo la misma y, por lo tanto, a quien se dirige es a universidades extranjeras, estaríamos perdiendo la oportunidad para salir del agujero academicista y arcaico en el que parte de la institución educativa ha caído, arrastrando a sus estudiantes con ella. Pero no se trata de un problema que afecte sólo a la universidad. La nula colaboración entre instituciones culturales de fronteras para adentro es un gran lastre que continua persiguiéndonos y que nadie parece querer atajar; parece que es mucho más fácil tratar con Chile que con Badajoz.

La fundación para el MNCARS (con su futura Red de Museos del Sur) es un proyecto colosal, a medida de las necesidades del museo-ciudad que dirige Manuel Borja-Villel. Todos acabaremos beneficiándonos de la inversión en arte que se realice, disfrutando de obras y artistas poco conocidos en nuestro continente, que introduzcan nuevas miradas y realidades en nuestro contexto de convivencia con Latinoamérica. Sin embargo, los que van a fletar el barco deberían cuidarse de tener a la tripulación contenta no sea que se produzcan motines internos, como por ejemplo refleja la denuncia realizada por los sindicatos con representación en el MNCARS (28 de noviembre de este año).

Es tiempo de enmendar errores, de comenzar de cero aunando teoría y praxis. Que esta fundación fomente la creación de capital cognitivo y esté realmente abierta a la sociedad, donde el intercambio de experiencias enriquezca no sólo por ser enunciado, sino por ser recibido.

Qué curioso es el destino. Esos países que en un remoto pasado España conquistó y saqueó, tendrán que venir a salvarnos. Ahora son ellos los que nos colonizarán culturalmente, acudiendo a nuestro reclamo. Ahora son los españoles los que cogen las maletas para hacer de nuevo las Américas.

Alba Benavent es una eterna aprendiza. Historiadora del arte, observa el mundo artístico bajo una mirada curiosa a la par que analítica; la investigación ha sido siempre su asignatura favorita. De mente inquieta, casi tanto como sus pies, se propone hacer más accesibles los entresijos del chiringuito artístico a partir de la reflexión entorno a las diferentes actuaciones de sus agentes. Escribe el blog elchiringuitodelarte.

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